Sería injusto señalar que el Mundial 2026 ha sido malo, sin embargo, la polémica y los cuestionamientos nunca se detienen. En ese sentido, una de las voces más respetadas del fútbol alemán decidió no quedarse callada y apuntar directamente contra la FIFA.

Se trata de Philipp Lahm, excapitán de la selección campeona del mundo en 2014, que en una columna para el medio Die Zeit apuntó directamente contra Gianni Infantino. El blanco principal fue su relación con figuras de poder, encabezadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

La crítica de Lahm

Lo más sospechoso es su cercanía a poderosos como Donald Trump. Uno tiene la sospecha de que sacan provecho personal de sus cargos”, escribió el exlateral.

Y fue más allá con una frase que resume su mirada sobre el rumbo del organismo: “El Mundial se ha vendido. Eso le resta credibilidad al fútbol”.

Lahm también puso el foco en uno de los temas más sensibles de esta edición: el valor de las entradas. A su juicio, la FIFA tiende a inflar los precios amparada en la poca transparencia sobre la demanda real, algo que ya generó molestia entre los hinchas antes incluso del puntapié inicial.

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Otro de los reparos del alemán tiene que ver con el desgaste de los protagonistas. El excapitán cuestionó el aumento de la carga sobre los jugadores a raíz del nuevo formato del Mundial de Clubes.

El reclamo no es menor en un contexto de calendario cada vez más apretado. La acumulación de partidos y competiciones se ha convertido en uno de los grandes debates de la era Infantino, marcada por la multiplicación de torneos y la expansión permanente del negocio.

Philipp Lahm. Fue el capitán germano en la obtención del título de 2014.

El punto positivo

No todo fue crítica. El histórico defensor valoró positivamente la ampliación del Mundial a 48 equipos, una de las decisiones más discutidas de la actual gestión. Para él, abrir la puerta a más selecciones es parte esencial del rol que debe cumplir el organismo.

El desarrollo del fútbol en todas partes es una tarea de la FIFA. Eso solo se logra a través de la participación. Hay que tolerar las diferencias de calidad”, argumentó, en defensa de un formato que muchos asocian a la pérdida de competitividad.

Las palabras de Lahm llegan en un momento delicado para Infantino, que afronta el torneo más grande de la historia entre elogios por su alcance global y duras advertencias sobre el costo de tanto crecimiento. Con el Mundial recién en marcha, las voces críticas desde dentro del propio fútbol prometen seguir multiplicándose.

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