La Canarinha y los Samurais Azules se medirán este lunes en los dieciseisavos de final del Mundial 2026, una eliminatoria entre dos aficiones hermanadas por los fuertes vínculos entre ambos países. No en vano, Brasil alberga la mayor comunidad de origen japonés fuera de Japón.

El cruce del lunes en Houston trasciende lo futbolístico y se mezcla con la cultura, la historia y hasta con el anime. Según datos oficiales, Brasil cuenta con una comunidad de cerca de dos millones de japoneses y descendientes de japoneses.

Todo empezó en 1908, cuando llegaron los primeros migrantes nipones a bordo del Kasato Maru, el nombre del barco que se convirtió en un símbolo del flujo migratorio desde el país asiático.

Buscaban nuevas oportunidades en una nación que hacía menos de un siglo que se había independizado de la Corona portuguesa y acababa de abolir la esclavitud. Y esas oportunidades estaban, sobre todo, en la industria cafetera. De hecho, Brasil es hoy el mayor productor de café del mundo.

Muchos se quedaron en el próspero estado de São Paulo, cuya capital homónima conserva un popular barrio japonés: ‘Liberdade’.

Su presencia transformó para siempre la cara de la sociedad brasileña. Impulsaron el desarrollo de la industria automovilística, influyeron en el arte y, gracias a ellos, Brasil es hoy una potencia mundial en artes marciales.

Japón espera dar el batacazo ante Brasil. Foto. EFE.
Mundial 2026. Japón espera dar el batacazo ante Brasil. Foto. EFE.

La influencia de Brasil en el fútbol japonés

Pero Brasil también ha influido en la historia de Japón. Según la Cancillería brasileña, alrededor de 211.000 brasileños viven en sus islas. Es la quinta mayor comunidad de brasileños en el exterior.

El fútbol eléctrico de los Samuráis Azules no se entendería sin la aportación de Brasil. Uno de los primeros futbolistas en desembarcar fue Sérgio Echigo, quien jugó en el Corinthians con el campeón mundial Rivellino y pasó a la historia como el inventor del regate conocido como “elástica”.

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De ascendencia japonesa, fue contratado por Yanmar y acabó jugando en el equipo del fabricante de motores diésel y máquinas agrícolas al final de la década de los 60.

Pero el gran flujo de brasileños hacia el fútbol nipón tuvo lugar a finales de los 80, en el marco de un plan para profesionalizar el fútbol del país con la desenfadada técnica brasileña.

Y ahí aparece un nombre propio: Arthur Antunes Coimbra, más conocido como ‘Zico’, leyenda del Flamengo.

“En Japón, Zico es más sinónimo de fútbol brasileño que Pelé”, afirma a EFE Ademir Takara, bibliotecario del Museo del Fútbol de São Paulo y nieto de japoneses.

El exmediapunta de la Canarinha acabó dirigiendo a la selección japonesa entre 2002 y 2006.

En 1995, de los 77 extranjeros que jugaban en la J. League, más de la mitad eran brasileños (40), entre ellos campeones mundiales como Gilmar Rinaldi, Jorginho Amorim, Leonardo, Müller, Dunga y Zinho, de acuerdo con Takara.

“Algunos brasileños incluso acabaron vistiendo la camiseta de la selección japonesa, como Nelson Yoshimura, Rui Ramos, Wagner Lopes, Túlio Tanaka y Alessandro dos Santos”, explica.

Hasta en el anime Oliver y Benji (‘Captain Tsubasa’) Brasil juega un papel fundamental. La serie, incluso, finaliza con un partido entre las selecciones de ambos países. Este lunes, el desenlace real. Takara, con el corazón partido, apuesta por una victoria ajustada del equipo de Vinícius Júnior.

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