El Mundial 2026 entra en su fase de eliminación directa y deja un cruce que muchos ya señalan como el más parejo de toda la ronda. Países Bajos y Marruecos se miden esta noche, en un duelo que enfrenta a una de las candidatas al título con una selección que viene consolidándose entre las mejores.

Sobre el papel, el favoritismo se inclina levemente hacia la Naranja Mecánica, pero pocos se atreven a dar por sentado el resultado. Los marroquíes ya demostraron en Qatar 2022, cuando alcanzaron las semifinales, que saben incomodar a los grandes en los partidos mata-mata.

Para la mayoría del plantel será un choque más rumbo a los octavos. Pero para tres futbolistas marroquíes, en cambio, tendrá un peso muy distinto.

Un duelo marcado por las raíces

Se trata de Noussair Mazraoui, Sofyan Amrabat y Anass Salah-Eddine, todos importantes en la rotación de Marruecos durante esta copa. Esta vez, sin embargo, no enfrentarán a un rival cualquiera: del otro lado estará el país en el que nacieron.

Hijos de emigrantes marroquíes asentados por entonces en suelo neerlandés, los tres llegaron al mundo lejos de la tierra que hoy representan.

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Mazraoui vio la luz en Leiderdorp, Amrabat nació en Huizen y Salah-Eddine lo hizo en Ámsterdam, la capital del país al que ahora intentarán eliminar.

Noussair Mazraoui (derecha) en la Selección de Marruecos (EFE).
Mundial 2026. Noussair Mazraoui (derecha) en la Selección de Marruecos (EFE).

La huella marroquí en la Oranje

El caso de estos tres jugadores no es una excepción dentro del cuadro africano. De los 26 futbolistas que Marruecos lleva a este Mundial, 19 nacieron fuera del territorio marroquí, una cifra que explica por qué situaciones como esta terminan dándose con tanta naturalidad.

Detrás hay un fenómeno difícil de ignorar: la comunidad marroquí es una de las más numerosas en Países Bajos, y de ese vínculo migratorio han salido varias generaciones de talento que hoy nutren a los Leones del Atlas.

Esto último hace suponer que también habrá un clima curioso al interior del mismo país europeo, que seguirá, como de costumbre, un nuevo desafío de la Oranje.

Quien gane avanzará a los octavos de final, donde espera un rival que terminará de definir el camino de ambas selecciones en un Mundial que recién entra en su tramo más exigente.

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