
La dramática eliminación de Bélgica ante España (2-1) en los cuartos de final del Mundial 2026 estuvo marcada por un momento de máxima tensión en el banquillo de los “Diablos Rojos”.
En el minuto 71, con el partido igualado y el arco belga bajo un asedio total, Thibaut Courtois sufrió una traicionera lesión muscular en el muslo que desató un fuerte gallito entre el portero y su director técnico, quien terminó imponiendo su autoridad por sobre el deseo de la máxima estrella del equipo.
La alarmante secuencia se inició tras un saque largo, donde el espigado guardameta sintió un pinchazo inmediato. A sabiendas de que se estaba jugando el partido de su vida y, posiblemente, sus últimos minutos en una Copa del Mundo, Courtois intentó desafiar al dolor y a la lógica médica durante la pausa de hidratación, exigiéndole al cuerpo técnico mantenerse bajo los tres palos pese a sus evidentes limitaciones físicas.
Thibaut Courtois y su gran lamento
“En un golpeo largo sentí algo, pero sin más. Quizás estaba algo cargado, en alguna parada lo notaba y en otro golpeo largo me senté y, tras la pausa de hidratación, dije que no podía golpear en largo, pero quería seguir. El míster decide y vio que no estaba al 100%”, confesó el propio Courtois.

Pese a los ruegos del portero del Real Madrid, el seleccionador belga no quiso correr riesgos con un futbolista que no podía sacar desde el fondo de la cancha y ordenó el ingreso de Senne Lammens. La salida de Courtois, quien abandonó el terreno de juego entre lágrimas y completamente quebrado por la frustración, caló hondo en la confianza de la zaga de los “Diablos Rojos”.
Hasta ese fatídico minuto 71, Courtois venía siendo el héroe absoluto de su país con varias paradas salvadoras y solo había encajado un tanto de Fabián Ruiz cuando se encontraba batido en el suelo. Sin su presencia y con un rival que olió la vulnerabilidad de inmediato, la resistencia de Bélgica se desmoronó por completo en los últimos pasajes del encuentro.

El colapso definitivo llegó a los 88 minutos, cuando un remate lejano de Pau Cubarsí picó de forma extraña en un césped muy seco, complicando al recién ingresado Lammens.
El rebote quedó muerto en el área chica y Mikel Merino no perdonó, decretando el 2-1 que sentenció la eliminación de una Bélgica que extrañó con el alma la presencia de su lesionado e indignado murallón.







