
Antes del cruce con Argentina en los octavos de final del Mundial 2026, en el vestuario de Egipto había una palabra prácticamente prohibida. No era una clave táctica ni una estrategia secreta, sino un apellido que, según su propio entrenador, podía pesar demasiado en la cabeza de sus futbolistas: Messi.
El temor a que la figura del capitán argentino condicionara mentalmente al plantel llevó al seleccionador Hossam Hassan a tomar una llamativa decisión durante toda la preparación del encuentro.
“La palabra ‘Messi’ puede asustar un poco a algunos futbolistas”, reconoció el técnico en una reciente entrevista en su país, a la cadena ONTV. El respeto se transformó en nerviosismo en el tramo final y Argentina dio vuelta el marcador en apenas unos minutos, sellando una remontada que dejó a los ‘faraones’ con las manos vacías.
Para combatir ese miedo, Hassan fue aún más lejos en sus charlas técnicas. “Yo intentaba que los jugadores tuvieran una identidad técnica y táctica con la que trabajar, que no dependieran de un solo jugador. Además, en la parte psicológica, yo no quiero saber el nombre del equipo rival ni los nombres de sus jugadores”, explicó. La idea era que sus dirigidos enfrentaran el desafío sin sentirse inferiores por el prestigio del rival.

La estrategia incluso alcanzó los ejemplos tácticos. “Cuando doy un ejemplo táctico en las charlas, si Messi hace un movimiento, yo mismo evito decir su nombre. Prefiero decir ‘el jugador número 10’ o ‘el número tal’, para quitarles de la cabeza el respeto excesivo o el miedo”, desveló el entrenador, dejando en evidencia hasta qué punto buscó eliminar cualquier impacto psicológico que pudiera generar el nombre del astro argentino.

El fútbol egipcio, en alza
Tras la derrota, Hassan también apuntó sus críticas hacia el arbitraje, convencido de que influyó en el desenlace del encuentro. Según el seleccionador, el colegiado “generó tensión” con sus decisiones, lo que “afectó la parte técnica debido a la distracción que provocó” en el conjunto norteafricano: “Lo que pasaba cada rato ponía nerviosos a los jugadores, sacaba tarjetas y pitaba faltas al revés”.
Pese al duro golpe, el técnico insistió en que Egipto lleva “dos años y medio intentando consolidar una identidad para el fútbol egipcio”, con el objetivo de competir de igual a igual ante las grandes potencias del fútbol mundial.







