
Los New York Knicks se proclamaron campeones de la NBA tras imponerse por 94-90 a los San Antonio Spurs en el Juego 5 de las Finales. El equipo neoyorquino cerró la serie 4-1 y firmó el título en el Frost Bank Center, en una noche definida por una nueva remontada en el último cuarto.
El desenlace fue fiel a lo que había sido toda la serie: cerrado y tensionado. Nueva York llegó al último período abajo en el marcador y lo dio vuelta con un parcial de 29-18 que terminó por sepultar a unos Spurs que se quedaron sin respuestas.
Brunson, el héroe del título
Si hubo un nombre que sostuvo a los Knicks en la noche más importante en décadas, fue el de Jalen Brunson. El base firmó 45 puntos, con un 51,9% de acierto en cancha y 13 de 15 desde la línea de libres, en una actuación que lo confirmó como el corazón del proyecto.
Su aporte fue mucho más que estadístico. En los minutos finales, cuando el partido se hacía angosto, fue Brunson quien atacó la pintura y resolvió las posesiones clave que inclinaron la balanza.
Brunson rompió en llanto tras conquistar el campeonato, en una imagen que resumió lo que significaba ese título para una franquicia acostumbrada a la decepción. El base, además, había sido elegido MVP de la NBA Cup 2025, primer trofeo de una temporada que cerró de la mejor manera.


Lo acompañaron Mikal Bridges con 14 puntos, Josh Hart con un doble-doble de 13 unidades y 11 rebotes, y un Mitchell Robinson decisivo en el rebote ofensivo, donde capturó seis balones para dar segundas oportunidades a un equipo que las necesitó.
De la remontada histórica al cierre en San Antonio
El camino al título tuvo un punto de quiebre que ya forma parte de la historia de la liga. En el Juego 4, disputado en el Madison Square Garden, los Knicks levantaron una desventaja de 20 puntos para ganar 107-106 y ponerse 3-1 arriba.
Nueva York llegó a perder por 29 puntos a falta de 9:40 en el tercer cuarto antes de protagonizar la mayor remontada en la historia de unas Finales de la NBA. Aquella noche dejó al equipo a una victoria del campeonato y marcó anímicamente el resto de la serie.
Enfrente, los Spurs tuvieron en Victor Wembanyama a su gran bandera. El francés cerró el Juego 5 con un doble-doble de 19 puntos, 14 rebotes y 5 tapones, pero no le alcanzó para evitar la coronación rival. El joven Dylan Harper, con 25 puntos, fue el máximo anotador local.
53 años después: el regreso de Nueva York a lo más alto
La cifra explica por sí sola la magnitud del momento. Los Knicks conquistaron su primer título desde 1973, cuando la franquicia vivió la última de sus noches doradas con la generación de Walt Frazier.
Desde entonces, Nueva York había acumulado decepciones, finales perdidas y largos años de irrelevancia. La de 1999, ante estos mismos Spurs, había sido la última vez que el equipo se asomó a pelear por un anillo, sin éxito.
Por eso, el cierre de esta serie tuvo un peso que excede lo deportivo. Una ciudad que respira básquetbol recuperó un trofeo que llevaba demasiado tiempo esperando.








