La paciencia de Max Verstappen parece estar llegando a su límite. El piloto de Red Bull finalizó muy frustrado el Gran Premio de Gran Bretaña luego de sufrir un nuevo inconveniente con el alerón trasero de su RB22, una falla que provocó un trompo cuando peleaba por los primeros puestos y que, según él mismo, pudo haber terminado en un accidente mucho más grave.

El neerlandés calificó el desperfecto como “súper peligroso”, ya que el alerón no se cerró correctamente en plena curva, provocando una brusca pérdida de carga aerodinámica y dejándolo prácticamente sin control del monoplaza.

No es la primera vez que ocurre, pues un incidente similar ya había afectado al equipo en el Gran Premio de Austria.

Red Bull entiende el enojo de su piloto

Tras la carrera, el director del equipo, Laurent Mekies, salió al paso de las declaraciones de Verstappen y reconoció que la molestia del piloto está plenamente justificada.

"Es completamente normal que esté frustrado. Cuando un piloto pierde un resultado por un problema técnico, esa es siempre la emoción predominante“, explicó el jefe de Red Bull.

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Max Verstappen, piloto de Red Bull. Foto: EFE.
Fórmula 1. Max Verstappen, piloto de Red Bull. Foto: EFE.

Además, asumió la responsabilidad por la falla y aseguró que el equipo trabajará para evitar que vuelva a repetirse.

"Tenemos que entender exactamente qué ocurrió y asegurarnos de solucionarlo. Es nuestra responsabilidad darle un auto seguro y competitivo“, añadió Mekies.

Un nuevo golpe para las aspiraciones de Verstappen

El incidente en Silverstone llegó en un momento especialmente delicado para Verstappen, quien intenta mantenerse en la pelea por el Campeonato Mundial. Sin embargo, los constantes problemas mecánicos han impedido que Red Bull pueda competir con regularidad por las victorias.

El propio piloto reconoció que lo que más le preocupa no es haber perdido posiciones, sino que el desperfecto pudo haber tenido consecuencias mucho más graves debido a la velocidad a la que se produjo el fallo.

Con el respaldo público de Red Bull, ahora el desafío de la escudería será encontrar una solución definitiva a un problema que ya se ha repetido en dos Grandes Premios consecutivos y que comienza a poner en riesgo tanto los resultados como la seguridad de su principal figura.

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