
La Fórmula 1 tuvo que mover rápido sus piezas. Ante la imposibilidad de disputar el Gran Premio de Baréin por la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, la categoría confirmó el regreso del mítico circuito de Sepang, en Malasia, que volverá a rugir con los monoplazas por primera vez desde 2017.
La carrera se disputará entre el 2 y el 4 de octubre y, aunque se correrá en territorio malasio, mantendrá oficialmente el nombre de Gran Premio de Baréin. El cambio fue posible gracias a un acuerdo entre la FIA, la Fórmula 1 y los gobiernos de ambos países, en un esfuerzo por preservar una de las fechas más importantes del campeonato.
El retorno de Sepang supone un guiño a uno de los circuitos más queridos por pilotos y aficionados. El trazado fue escenario de inolvidables batallas desde su estreno en 1999 y dejó de formar parte del calendario tras la temporada 2017. Ahora, casi nueve años después, tendrá una nueva oportunidad para demostrar por qué siempre fue considerado uno de los desafíos más completos del Mundial.

Inesperado regreso
La reorganización del calendario, eso sí, no alcanza al Gran Premio de Arabia Saudita, que continúa sin un reemplazo confirmado. Mientras tanto, la F1 confía en que esta solución permita mantener el espectáculo en una temporada marcada por las complicaciones geopolíticas y por un calendario que ha debido adaptarse sobre la marcha.

Con este inesperado regreso, Sepang deja de ser un recuerdo nostálgico para transformarse nuevamente en protagonista. En un año donde la pista también ha tenido que esquivar los obstáculos fuera del asfalto, la máxima categoría encontró en Malasia una salida de emergencia que promete ofrecer un fin de semana de velocidad con sabor a tiempos pasados.








