
En 2020 fue la última vez que Roger Federer disputó el Australian Open. Esa vez perdió en semifinales ante Novak Djokovic y, producto de las lesiones y su posterior retiro, luego no jugó nunca más en Melbourne.
Pero la espera terminó este viernes. En la espectacular Arena Arthur Ashe, el suizo demostró que, a los 44 años, el talento no se pierde nunca y disputó un tie-break de exhibición contra Casper Ruud, actual N° 13 del mundo. Y terminó ganando.
Claro, no fue un partido oficial, pero fueron varios los que creyeron que, si quisiera, perfectamente podría seguir compitiendo en el circuito profesional.







