El tenis femenino vivía un período marcado por nombres jóvenes y recambio en lo más alto del ranking, pero pocas trayectorias resultaban tan singulares como la de Markéta Vondroušová.

Zurda, talentosa y campeona de Wimbledon en 2023, la checa llevaba meses fuera de las canchas por una lesión en el hombro. Ahora, su regreso a la conversación, no llegó por lo deportivo.

La Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA) anunció este lunes que Vondroušová fue suspendida por cuatro años tras negarse a someterse a un control antidopaje. El castigo se extenderá hasta el 21 de junio de 2030, fecha en la que la dos veces finalista de Grand Slam tendrá 30 años.

El episodio que originó la sanción se remonta al 3 de diciembre de 2025. Esa noche, un oficial de control antidopaje se presentó en su domicilio cerca de las 20:15 horas para realizar un test fuera de competencia, y la jugadora no entregó la muestra requerida. La ITIA la acusó formalmente en abril de este año.

La defensa de Vondroušová: miedo, estrés y el fantasma de Kvitová

La checa nunca negó los hechos, pero ofreció un relato cargado de aristas personales. En un mensaje publicado en Instagram, relató que atravesaba un momento límite tras meses de desgaste físico y mental, agravado por años de mensajes de odio y amenazas que, según dijo, afectaron la sensación de seguridad en su propio hogar.

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Durante la audiencia sostuvo que el oficial no se identificó correctamente y que la visita nocturna le provocó una reacción aguda de estrés.

La escena, agregó, le trajo el recuerdo del ataque que sufrió su compatriota Petra Kvitová en 2016, cuando un hombre que se hizo pasar por electricista ingresó a su departamento y la apuñaló, dañando gravemente su mano de juego.

El tribunal independiente escuchó esos argumentos junto al testimonio del propio oficial, pero concluyó que la evidencia no aportaba una justificación convincente para el rechazo. La directora ejecutiva de la ITIA, Karen Moorhouse, defendió la decisión y sostuvo que los controles impredecibles son una herramienta esencial para proteger el deporte limpio.

Fue castigada por cuatro años por negarse a un control de doping. Foto: Instagram.
Marketa Vondrousova. Fue castigada por cuatro años por negarse a un control de doping. Foto: Instagram.

¿Por qué negarse pesa igual que un positivo?

La dureza de la pena tiene una explicación reglamentaria. La ITIA precisó que, cuando un jugador rechaza un control, el punto de partida de la sanción debe ser el mismo que si hubiera dado positivo. La lógica es evitar que alguien que se dopa pueda esquivar el castigo simplemente negándose a entregar la muestra.

Vondroušová, hoy ubicada en el puesto 112 del ranking mundial, no disputa un partido desde enero, cuando se retiró del torneo de Adelaida por su molestia en el hombro. La que llegó a ser número 6 del mundo tras vencer a Ons Jabeur en la final de Wimbledon queda ahora impedida de competir, entrenar o asistir a eventos de la ITF, la ATP, la WTA y los Grand Slams hasta 2030.

El caso, de todos modos, podría no estar cerrado. Tanto la jugadora como la ITIA y la federación checa tienen derecho a apelar ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), una instancia que definiría si la sanción se mantiene, se reduce o se revierte.

Mientras tanto, una de las campeonas más recientes del circuito enfrenta el escenario de pasar sus próximos años lejos de las canchas.

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