Michael Ríos puede mirar su carrera con tranquilidad. Tras más de una década en el fútbol profesional, el exmediocampista aseguró que no cambiaría nada de su trayectoria, aunque reconoció que le quedó una deuda pendiente: nunca pudo jugar en el extranjero ni disputar una Eliminatoria con La Roja.

En conversación con En Cancha, el exjugador también recordó la experiencia que vivió bajo las órdenes de Jorge Sampaoli y Sebastián Beccacece en la Selección Chilena, calificando aquellos días como “un tesoro” y destacando la intensidad de ambos entrenadores.

Además, el oriundo de San Miguel repasó sus pasos por Universidad Católica y Colo Colo, clubes donde vivió algunos de los momentos más importantes de su carrera. Si bien aseguró que su mejor nivel futbolístico lo alcanzó en la precordillera, reconoció que vestir la camiseta del equipo del que fue hincha desde niño tuvo un significado especial para él y toda su familia.

Michael Ríos. El exfutbolista en su paso por la UC. Foto: Agencia Aton.
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—¿Sientes que lograste todo lo que te propusiste desde que se concretó ese debut en Santiago Morning? ¿Hay algo que quizás podrías haber cambiado?

—Estoy muy agradecido del fútbol. Fue mi vida entera, mi pasión, fue mi trabajo y no me puedo quejar de nada. Todo lo que viví fue hermoso, no cambiaría nada. Lo único que a lo mejor me quedó como una espinita fue haber jugado en el extranjero. También haber participado más en la Selección. Estuve, pero en partidos que jugaron solamente jugadores nacionales. Me hubiera gustado jugar una Eliminatoria, qué sé yo. Pero, como todo jugador, yo creo que todos quieren pasar por la Selección y representar a su país. No me puedo quejar de nada, la verdad que estoy muy agradecido.

—Por más que haya sido una Selección de jugadores locales, cuando te llegó ese llamado para La Roja debió ser un sueño cumplido...

—Esos dos partidos fueron espectaculares. Nos tocó estar muchos más días de lo que normalmente está un jugador, porque fue a principio de año y tuvimos que hacer una mini pretemporada. Estuvimos casi 20 días. Cada uno de esos días fue maravilloso. No me quejo. Solamente me hubiera gustado, a lo mejor, haber tenido la posibilidad de jugar una Eliminatoria, porque es diferente. Pero no me puedo quejar de nada. Estoy muy agradecido de ese llamado, de vivir esa experiencia. Cualquier jugador sueña con eso y a mí se me concretó, aunque hayan sido dos partidos en Chile. Fueron maravillosos.

—¿Todas esas prácticas las dirigió Jorge Sampaoli?

—Sí, estuvimos todas esas semanas con Jorge y Sebastián Beccacece.

—¿Y cómo era trabajar con Jorge Sampaoli? Ahora que La Roja ha estado buscando técnico y hace poco sonó Sebastián Beccacece, ¿cómo fue esa experiencia?

—Intenso. Primero, había que estar muy preparado, porque exigía al cien por ciento siempre, en todos los entrenamientos. Muy buen técnico, trabaja muy bien. También Beccacece trabaja muy bien, nada que decir. Ese trabajo hace que el jugador mejore día a día y más estando en la Selección. Uno parece un niño. La verdad que recuerdo esos días y ese momento como un tesoro. Doy las gracias por ese llamado. Ellos estaban muy preparados en ese momento. Por algo ganaron lo que ganaron y estuvieron donde estuvieron.

Michael Ríos. El exfutbolista en su paso por la UC. Foto: Agencia Aton.

“Mi mamá, que es fanática de Colo-Colo, estaba muy contenta”

—¿Cuál fue el paso más importante en tu carrera?

—Mira, mi mejor versión como jugador de fútbol, donde me pude desarrollar de la mejor forma y donde encontré mi mejor nivel, fue en Universidad Católica. Nunca lo he negado y siempre lo voy a decir. En Católica viví un año importante que no se olvida nunca, que fue esa semifinal de Copa Sudamericana. Fue un año maravilloso en lo internacional, no así en lo nacional. Eso sí, lo más lindo del fútbol es cuando uno puede jugar en el equipo del que fue hincha toda su vida. Y ese fue Colo Colo.

—¿Toda tu familia es hincha del Cacique?

—Sí, claro, toda colocolina. Mi abuelo, que en ese momento ya no estaba, siempre había anhelado que yo jugara en Colo Colo. Haber conseguido eso fue algo maravilloso. Mi mamá, que es fanática de Colo Colo, estaba muy contenta. Que ellos pudieran vivir esa experiencia conmigo fue maravilloso.

—Tu prime en el fútbol coincidió con el hecho de estar cerca de tu familia en Santiago ¿Coincides?

—Sí. Cuando jugaba más lejos era más difícil por la distancia. Estar en Iquique era importante en ese sentido, entonces por ahí iban familiares o amigos cuando podían. Pero jugando en Santiago, cuando estaba en Católica, iban todos mis amigos y todos mis familiares. Aunque fueran de Colo Colo, me apoyaban igual porque eran mi familia. Gracias a Dios cuando estuve en Santiago todos me apoyaron. Toda mi familia siempre iba. Aunque no fueran hinchas fieles de Católica como sí lo son de Colo Colo, siempre estuvieron ahí.

—Pero me imagino que tu familia colocolina, cuando fichaste en Macul, disfrutaban más la ida al estadio...

—Sí (risas), cuando llegué a Colo Colo ya las entradas pasaron de ser diez a ser treinta. Iban todos mis familiares y amigos. Vivimos momentos muy lindos. Se desató un poco la euforia por la experiencia de que uno estuviera jugando en el equipo que ellos aman y por tener las camisetas de un jugador de la familia en Colo Colo. Entonces fue maravilloso. Fueron etapas muy lindas. No me puedo quejar de nada.

Michael Ríos. El exjugador en su paso por Colo Colo. Foto: Agencia Aton.

—¿Cómo es el mundo Colo Colo? Te tocó vivirlo como futbolista y además como hincha. ¿Te sorprendió la magnitud?

—No me había tocado vivir algo tan así como en Colo Colo. Obviamente en Católica estuve cuatro años y también había muchas noticias, pero en Colo Colo hasta la cosa más mínima trasciende. Esa es la diferencia que te puedo decir. Pero yo lo vivía con mucho entusiasmo. Cada entrenamiento y cada día iba con la felicidad al máximo. Me tocó estar afuera, me tocó jugar, y siempre traté de hacerlo de la mejor forma porque estaba feliz. Estaba contento, con todas las ganas. Así me entregué por el equipo el tiempo que estuve. Como te digo, no cambiaría nada. Fui feliz mientras duró mi carrera como jugador y no me arrepiento.

—¿Una carrera redonda?

—Fue una muy linda carrera, me pasaron cosas malas, peores y buenas, pero todas son bienvenidas. Yo soy de la idea de que las cosas malas pasan por algo y sirven para mejorar. Y cuando las cosas son muy buenas también hay que aterrizar un poco. Todo tiene un significado y es para mejor. No me puedo quejar de nada y no cambiaría nada.

—Y ahora estás viviendo otra etapa, estudiando para ser entrenador, ¿influye mucho haber jugado para entender el comportamiento de cada futbolista?

—Ahora estamos viendo otra etapa. Esperar que nos vaya bien y ojalá en el futuro seguir ligados a esta linda profesión que es el fútbol. Yo creo que el entrenador es parte fundamental para que los jugadores se lleven bien. No siempre lo va a conseguir, porque son 30 o 35 jugadores y todos tienen personalidades diferentes. Pero creo que el técnico es fundamental para explicarles las cosas y llevarlos al camino del éxito, para que ellos lo entiendan así. Porque a veces, cuando uno, dos o tres jugadores no están metidos en la idea del equipo, por ahí se desenfocan varios. Entonces el técnico tiene que ser el indicado para darles contención a esos jugadores que a lo mejor están pensando diferente e integrarlos, hacerlos sentir parte del éxito que pueden conseguir todos juntos.

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