
El paso de Juan Pablo Sáez por la conducción de “Mekano” quedó marcado a fuego en la historia del actor. Sin embargo, detrás de su llegada al emblemático programa juvenil de Mega se escondía un trasfondo desconocido: una propuesta que prometía cambiarle la cara al espacio, pero que terminó en una gran desilusión para el intérprete.
En conversación con el programa Relaja2 de TiempoX, que se encuentra disponible en nuestro canal de YouTube, recordó la inédita manera en que los ejecutivos del canal lo abordaron en los pasillos de Vicuña Mackenna mientras él promocionaba sus proyectos teatrales.

“Yo andaba difundiendo obras en un matinal de Mega y voy como subiendo las escaleras y me topo con algunos ejecutivos. ‘¿Tú tendrías un momento para hablar con nosotros?’, una cosa rarísima... y me meten en una oficina”, desclasificó Sáez sobre aquel inesperado encuentro.
“Había despotricado toda mi vida contra Mekano”
La oferta llegó en un momento complejo, ya que el actor no comulgaba con la línea editorial que el programa emitía tarde a tarde. “Yo había despotricado toda mi vida contra Mekano, no públicamente pero sí en mi círculo de amigos... decía ‘¡pero puta la televisión basura que tenemos! ¿Por qué tantas horas de televisión metidas en pura tontera? ¿No orientamos mejor a los jóvenes con mejores cosas?’”, confesó.
Para convencerlo, la plana directiva de Mega le prometió un giro radical en los contenidos del franjeado, alejándose de las polémicas de la farándula juvenil de la época.
“Nosotros estamos haciendo una reformulación de Mekano, ya no queremos que sea un programa de puros cahuines, que la Gomita, que el cahuín, sino que es una academia de canto, baile... y necesitamos un conductor que tenga cierto peso como actoral y que tenga que ver con el arte, la cultura”, fueron las palabras con las que sedujeron al actor.
Motivado por la idea de generar un cambio y con la garantía de que sus propuestas serían escuchadas, Sáez aceptó el desafío. No obstante, la realidad fue otra: “Me mintieron un poco porque me dijeron que yo iba a poder incidir en los contenidos. ‘No, y aquí va a haber espacio para tus ideas’”, recordó.

El día que Alex Hernández se rio de sus propuestas
Con el contrato firmado y la ilusión de inyectar contenido cultural, el nuevo animador llegó al set con carpetas llenas de iniciativas, buscando abrir espacios para bandas emergentes y entrevistas a grandes figuras de las tablas. Fue ahí donde chocó de frente con la muralla del histórico director del espacio, Alex Hernández.
“Entré, empiezo a animar y llego con mis carpetas, con mis ideas impresas... pedí reunión con Alex y el hue... se empezó a reír al tiro”, relató el intérprete. Al pedirle explicaciones por las risas, la respuesta del director fue tajante y sepultó cualquier aspiración de cambio: “¿Cómo vamos a meter eso? Olvídate. Habría que poner llamas de fuego y unas bailarinas y tú hablando, como una entrevista a Tito Noguera”.
Aunque se mantuvo en la conducción durante dos años, el desencanto se apoderó de él rápidamente al notar que el rumbo del programa no cambiaría. “Al sexto mes ya empecé a cachar que no me iban a pescar ni una idea... y me empecé a frustrar un poco... sentía que el programa, dos horas de pantalla todos los días, estaba para más. Efectivamente podríamos haberle hecho un bien al país, orientando un poco más a esa juventud”, remató Juan Pablo Sáez.




