En un tono más cercano y distendido, Juan Cruz Bolado abre la puerta de su vida fuera de del campo de juego en esta tercera y última parte de la entrevista con En Cancha. El nuevo arquero de Santiago Morning deja de lado el análisis futbolístico para profundizar en su proceso de adaptación, sus primeras impresiones y cómo ha sido instalarse en Chile.

Desde su arribo a Santiago, el arquero mendocino ha debido ajustarse a un nuevo ritmo de vida, marcado por el tráfico, la dinámica urbana y la rutina del club. Sin embargo, lejos de las dificultades, Bolado destaca el recibimiento que ha tenido en el país y la calidez de las personas, derribando mitos sobre la relación entre chilenos y argentinos.

Además, el guardameta también aborda las diferencias culturales, su vínculo histórico con destinos como Viña del Mar y cómo compara la calidad de vida en Chile respecto a otros países donde ha estado, en una conversación más íntima que revela su lado humano en esta nueva etapa de su carrera.

Recorriendo junto a un amigo por las calles de Santiago.
Juan Cruz Bolado (derecha) Recorriendo junto a un amigo por las calles de Santiago.

Adaptación y vida en Chile

— ¿Cómo han sido estos primeros meses en Chile? Es tu primera experiencia acá.

El país ya lo conocía porque soy de Mendoza, estamos muy cerca. Es común para nosotros ir de vacaciones a Viña o Reñaca. Pero no conocía Santiago, que es donde me está tocando vivir ahora.

“Popín Castro es una persona excelente, humilde y un gran líder; si le toca dar el salto, lo tiene merecido”Lee también:“Popín Castro es una persona excelente, humilde y un gran líder; si le toca dar el salto, lo tiene merecido”

—¿Y cómo ha sido esa experiencia en Santiago? El tema del tráfico, por ejemplo…

—Sí, lo noté, pero donde estoy salgo directo al complejo, así que no lo sufro tanto. Sí me pasó los primeros días, cuando estaba en el centro en un departamento que me dio el club. Ahí tenía que calcular mejor los tiempos, porque de donde vengo no hay tanto tráfico.

—¿Qué es lo que más te ha gustado de estos primeros meses en el país?

La gente. Tanto en el club como quienes se me han acercado, todos han sido muy amables y me han ayudado mucho. Existe esa supuesta rivalidad con los argentinos, pero yo no la he vivido en lo cotidiano.

—Esa “pica” parece más futbolera que social…

Claro, muchas veces pasa más por las barras. Algunos grupos distorsionan todo, pero no es algo generalizado. Ni en Chile ni en Argentina representa a toda la sociedad.

—Mencionabas que el mendocino suele viajar mucho a Viña del Mar. ¿Por qué se da eso?

Principalmente porque Mendoza no tiene mar. Es una provincia hermosa, con viñedos, montañas y una gran ciudad, pero le falta eso. Entonces, cruzar a Chile es relativamente rápido, entre cinco y siete horas dependiendo de la aduana. Incluso es más cerca que ir a Buenos Aires, que son muchas más horas. Por eso, históricamente el mendocino elige Viña del Mar como destino.

—En cuanto a calidad de vida, ¿cómo comparas Chile con países como Perú, Ecuador o Argentina, donde te ha tocado jugar?

Lo he conversado con mi familia y, sinceramente, donde mejor me he sentido es en Santiago. Es un país que veo en constante desarrollo, bastante ordenado y con una infraestructura muy buena, especialmente en rutas. Son cosas que no siempre se ven, incluso en Argentina.

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