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Como Humberto Suazo: la figura de Tercera División que busca hacerse un nombre en el fútbol chileno

Felipe Zúñiga, campeón de la quinta categoría del balompié criollo con Imperial Unido, espera con ansias recibir el llamado para cumplir su sueño: tener una nueva oportunidad en el profesionalismo.

Felipe Zúñiga, delantero de Imperial Unido recibiendo la copa de Tercera División B

Felipe Zúñiga (23 años) se erigió como el genio, capitán y figura de Imperial Unido, equipo que se coronó campeón en la última edición de la Tercera División B. Originario de Nueva Imperial y formado en la cantera de Deportes Temuco, donde debutó profesionalmente en 2020, el delantero no dudó en aceptar el llamado del ex Colo Colo Miguel Aceval, gerente deportivo del club, y bajo la dirección técnica de John Bustamante, lideró una campaña que culminó con el alzamiento de la copa en su segunda casa: el Estadio Municipal El Alto.

A pesar de sus destacadas actuaciones, Zúñiga se enfrenta a un obstáculo de cara a la próxima temporada, ya que, debido a la regla de los cupos sub-23 de ANFA, no cumple con la edad reglamentaria para continuar defendiendo los colores del equipo de la región de La Araucanía. Con la mirada puesta en nuevos desafíos, el delantero busca ahora una oportunidad en el profesionalismo, explorando opciones en el actual mercado de fichajes, donde la Segunda División asoma como uno de sus destinos más viables.

En entrevista con En Cancha, el talentoso atacante, quien también dejó su huella en Deportes Quillón (2021) y Provincial Ranco (2022), compartió los detalles de su destacado desempeño en 2023, donde marcó la asombrosa cifra de 35 goles y aportó toda su experiencia en un equipo que apenas supera el año de vida. Además, el imperialino confiesa su firme creencia en la “vuelta larga” como el camino más adecuado para alcanzar su sueño, tomando como ejemplo la trayectoria de Humberto Suazo para inspirarse en dar el salto a la élite del fútbol chileno.

¿Me imagino que no lo pensaste dos veces cuando apareció el proyecto de Imperial Unido?

En 2022, yo estaba en Provincial Ranco y mi compañero de pieza era Juaquín Gutiérrez. Yo le digo ‘Juaco, ¿qué onda si nos vamos los dos juntos a Imperial?’. Todavía no habían llamados con Miguel Aceval ni nada, pero intuía que si estaba el profe John Bustamante allá, yo me iba a ir sin dudarlo. Después, conversando con mi papá, que es como mi representante, le dije que me quería ir a Imperial Unido porque me habían contactado John y Miguel. Pero tenía la condición de que, además de jugar, también quería estudiar Kinesiología.

Si bien el título con Deportes Quillón en 2021 lo recuerdas por ser “tu primera vez”, debe tener un sabor especial el hecho de levantar la copa en Nueva Imperial…

Lo más lindo es salir campeón con el equipo de tu zona. Me sentía muy respaldado por la gente y feliz por el apoyo que me entregaron semana tras semana. Mi familia llenaba una esquina del estadio y de a poquito se iban integrando más familiares. Para el último partido llegaron de todos lados. Creo que es fundamental para un futbolista sentirse respaldado o apoyado por su familia en el camino, que es difícil.

Pese a ser un equipo debutante en la categoría, ¿el título siempre fue el objetivo?

Fue un año muy difícil y trabajado. Antes de iniciar el campeonato, nos preguntamos en el camarín qué queríamos lograr este año. Todos teníamos la mente clara de que queríamos el campeonato y el ascenso, que era lo más importante. Había un objetivo claro, sabíamos dónde remar y se nos fueron dando las cosas.

El plantel de Imperial Unido recibiendo la copa de Tercera B

A lo largo del torneo se vio que John Bustamante armó una buena dosis de jugadores de experiencia y nuevas caras que no conocían la categoría.

Nos tocó un plantel muy lindo. No tuvimos problemas con nadie y todos íbamos para el mismo lado. Si se caía uno, lo llamábamos para saber qué le pasó. Estábamos pendientes de cada uno de nosotros. Ninguno se dejaba por fuera y ninguno era más que todo el equipo. Los líderes les transmitimos nuestra experiencia a los más pequeños, por así decirlo.

La jineta la hiciste notar desde tu llegada… ¿Cómo sentiste ser la voz de la experiencia en un plantel tan nuevo?

Yo le transmití todo a los jugadores que son de la zona. Varios no habían ido al fútbol formativo. Tampoco entrenaban día a día, ni menos pensaron que les pagarían por jugar. La Tercera B la vivimos a concho; yo les di consejos a los jugadores que son netamente del campo y que nunca habían vivido esa experiencia de estar en un buen hotel, con buffet y almuerzo. Entonces, para ellos fue emocionante.

Y en el viaje a Santiago para el partido contra Gol y Gol de la penúltima fecha de la Liguilla de Ascenso vivieron completamente la experiencia tras alojarse como cualquier equipo profesional…

Fue chocante. Nosotros, conversando con un jugador, Diego Anticoy, que es el más de campo, se puso a llorar porque nos dijo que le gustaría que su familia estuviera como él en esa noche: descansando y comiendo bien. Él caminaba kilómetros para tomar un bus y, aún así, era el primero en llegar a los entrenamientos. Se le notaba muy emocionado y contento porque nunca había vivido esto de formar un grupo, entrenar todos los días y de ver un fútbol diferente.

Sin lugar a dudas, uno de los puntos complicados de la campaña fue el parón de dos meses por la situación de Lota Schwager. ¿Cómo se lo tomaron en el equipo y afectó a los jugadores que provenían de otros lugares?

El club tenía dinero solo hasta noviembre y no tenían presupuestado que se alargara tanto. Fue difícil. Los que eran de afuera iban a almorzar a un restaurante y se entrenaban. Después, tuvieron que quitarlo porque era mucho presupuesto y hay veces que no alcanzaba ni para pagarnos. Pero los dirigentes no nos soltaron la mano y nunca nos faltó nada. Se la jugaron “full” y se echaron la mano al bolsillo porque había veces que no tenían de dónde sacar para viajar. Entonces, haciendo sus contactos y con ayuda de amigos, lo conseguían.

Siguiendo el ejemplo de Humberto Suazo

Aunque su rendimiento con Imperial Unido en 2023 fue excepcional, Felipe Zúñiga enfrenta la incertidumbre del próximo paso en su carrera. Si bien confía en seguir el camino de Humberto Suazo, quien saltó a la fama tras consagrarse campeón de Tercera A con San Luis de Quillota en 2003, el llamado del fútbol profesional ha sido esquivo en sus primeros días como agente libre.

La confianza está latente y, pese a haber dejado de competir el pasado 6 de enero, se pone a punto físicamente a la espera de una oportunidad. Además, el ágil delantero recibe los consejos de su padre, Sergio Zúñiga, otrora jugador de Deportes Temuco y Deportes Iberia, entre otros clubes, quien actúa como la voz de la experiencia ante el futuro de su hijo.

El futbolista Humberto Suazo en un partido de San Luis de Quillota.

¿Por qué aún no llega la posibilidad de dar el salto al fútbol profesional?

-De momento, no he recibido ningún llamado… Sólo unos mensajes, donde me han pedido videos para enviar a los equipos. No sé si será por la división o porque en Segunda División o Primera B buscan a un jugador más experimentado en la categoría. Mi papá, como tiene experiencia en esto, me dijo que estuviera tranquilo, que me siga preparando de la misma forma porque las cosas llegan inesperadamente. Estoy entrenando doble turno porque tarde o temprano va a llegar esa oportunidad que tanto anhelo.

¿Y crees que la Tercera B puede ser el trampolín para dar ese gran salto?

Es una división totalmente diferente y linda. ¿En qué sentido? Yo dije: hay que hacer muchos sacrificios para llegar al profesionalismo. Esto te fortalece mentalmente para estar preparado y acordarte el día de mañana que no fue tan fácil lo que le tocó a cada uno. Hay otros jugadores profesionales que dieron la vuelta larga, como Humberto Suazo, y saben cómo es la Tercera División.

¿Personalmente, te sientes más capacitado que antes para tomar ese desafío?

Ya estoy más maduro para afrontar el desafío de pegar el salto al profesionalismo y jugármela hasta el final. Quiero poder llegar lo más alto posible. Soy un agradecido de tener un padre como Sergio y siempre le he dicho que voy a lograr lo que él no pudo concretar en su momento como futbolista o llegar más arriba.

Otra luz que se ve en el camino es la posibilidad de que Tercera División entregue cupos a los jugadores de la categoría 2000…

Se ha hablado que en Tercera A van a haber cupos de los jugadores nacidos en el año 2000. Supuestamente, eran tres o cuatro cupos, pero nada concreto aún porque esta semana se iban a reunir para ver las bases de 2024. Y con respecto al profesionalismo, tengo que esperar. Con las personas que he hablado me dijeron que esperara a las próximas semanas porque ahí también iba a haber una resolución para ver qué va a pasar con el torneo.

Si no se da este año, ¿qué será de Felipe Zúñiga en 2024?

Mi otra opción está en mis estudios. En 2023 estuve en Kinesiología y me fue súper bien. Tengo ese as bajo la manga. Si no tengo nada concreto, puedo seguir enfocado en mis estudios y estar en los clubes de la zona, ya que igual hay tipos que ofrecieron pagarme toda mi carrera por jugar al fútbol acá.

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