Hoy brilla en Deportes Recoleta, uno de los líderes de Primera B, pero Federico Martín llegó a Chile sin demasiadas certezas, pero con una convicción clara: probarse lejos de su zona de confort y construir una carrera desde abajo. Su primera escala fue Deportes Vallenar, un club que le abrió la puerta al país, pero que también lo enfrentó a un escenario complejo desde lo institucional y lo deportivo.

Allí vivió dos etapas marcadas por contrastes: primero, una llegada llena de ilusión que se vio interrumpida por problemas reglamentarios que lo obligaron a volver a Argentina sin poder debutar; luego, un regreso en 2020 que le permitió finalmente competir y mostrarse, incluso en medio de un contexto adverso para la institución.

Entre la adaptación a una ciudad tranquila del norte, la cercanía con la gente y las dificultades propias de un club en crisis, Martín fue encontrando su lugar. Y aunque el entorno no siempre acompañó, su paso por Vallenar terminó siendo una plataforma clave para proyectar el siguiente salto en su carrera, según le relató en esta entrevista a En Cancha.

Lee tambiénNo llegó a mitad de año: club de Primera B decidió ponerle fin al ciclo de su DT

- ¿Qué sabías del fútbol chileno antes de venir?

La verdad, no mucho. Sabía que era competitivo, que había equipos grandes con mucha historia, pero no tenía tanto conocimiento de los otros equipos. Sí conocía jugadores argentinos que habían venido y les había ido bien, eso me motivaba.

- ¿Fue difícil tomar la decisión de dejar Argentina para probar suerte afuera?

Sí, fue una decisión difícil. Salir de tu zona de confort nunca es fácil, más cuando no tenés nada asegurado. Pero también lo vi como una oportunidad única. Sentía que si no lo hacía en ese momento, me podía arrepentir.

- ¿Qué fue lo más complejo de ese primer proceso de adaptación?

Al principio, la soledad. Llegar a un país nuevo, sin familia, sin amigos… eso pega. Después, adaptarme al ritmo del fútbol chileno y a la forma de vida. Todo era nuevo para mí.

Experiencia en Vallenar

- ¿Qué recuerdos tienes de tu paso por Deportes Vallenar?T

Tengo recuerdos muy lindos. Fue el club que me abrió las puertas en Chile, donde empecé a hacerme un nombre. Fue una etapa de mucho aprendizaje, tanto dentro como fuera de la cancha. Me encariñé mucho con el club.

- ¿Cómo describirías la vida futbolística en un club de una ciudad más pequeña?

Es todo más cercano. La gente vive mucho el club, te cruzan en la calle, te apoyan. No hay tanta presión mediática, pero sí hay una conexión muy real con los hinchas.

- ¿Qué te sorprendió de Vallenar como ciudad y como entorno?

La tranquilidad. Es una ciudad chica, algo parecido de donde venía en Argentina. Si bien al principio cuesta, después lo valoras mucho. También la calidez de la gente, eso me marcó mucho.

Federico Martín En sus años como jugador de Vallenar

- Primero te tocó llegar, irte y regresar al año después...

Llegué a Vallenar en 2018, justo en medio del ascenso del club y toda la controversia con Melipilla. Lamentablemente, esa situación me impidió ser inscrito y no pude jugar y regresé a Argentina. Después de eso, regresé en 2020 para competir en la Segunda División.

- Llegabas a Chile con muchas expectativas y te encontraste con un escenario complejo. ¿Cómo viviste ese momento?

Sí, vine con muchísima ilusión, como cualquier jugador que tiene la oportunidad de salir de su país. Me trajo el profesor Ramón Climent, a quien estoy muy agradecido. Pero el club finalmente no logró el ascenso, cambiaron las reglas de edad en la división y eso me dejó sin poder jugar. Tuve que volver a Argentina, aunque siempre mantuve una buena relación con la gente de Vallenar, lo que me permitió regresar en 2020. Ahí sí pude jugar, me vio Felipe Núñez y surgió la opción de ir a Recoleta.

- ¿Qué recuerdas de tu etapa en Vallenar, considerando el contexto que vivía el club?

Traté de aprovechar al máximo la oportunidad, pese a que el club atravesaba un momento institucional muy complicado. Fueron tiempos difíciles y después incluso vino el descenso por la resta de puntos. Aun así, en lo personal me sirvió mucho, porque me enfoqué en rendir y en sacarle provecho a esa vitrina, pensando en que podía aparecer algo mejor.

- Y finalmente ese salto llegó…

Claro, eran momentos adversos, pero había que sacar algo positivo. Me propuse no dejarme afectar por los problemas externos y concentrarme en demostrar dentro de la cancha. Por suerte apareció una oportunidad y, gracias a Dios, se pudo dar el paso siguiente.

abre en nueva pestañaabre en nueva pestañaabre en nueva pestaña