
Hay clubes donde un futbolista deja buenos recuerdos y otros donde siente que realmente pertenece. Eso fue lo que vivió Alex Varas en Santiago Wanderers, elenco que marcó el momento más especial de su carrera.
En esta segunda parte de su conversación con En Cancha, el exarquero recuerda el histórico título con el Decano en 2001, explica la decisión que lo llevó a salir de Valparaíso y analiza el complejo presente en la Primera B.
Además, aborda el futuro del arco de la Selección Chilena y reflexiona sobre la salud mental en el deporte, la presión de las redes sociales y las heridas que dejó el recordado 0-6 ante Perú, que marcó su etapa en La Roja.
Wanderers, el equipo que lo marcó
- ¿Fue Católica el club donde estuvo más cómodo y feliz?
No, Wanderers. Eso fue otra historia.
- ¿Por qué lo dice?
Con Católica tengo un agradecimiento eterno, pero lo de Wanderers no tiene explicación. Desde el primer día sentí que ese era mi lugar. La pasión del club, representar a un pueblo sufrido y trabajador, esa identidad wanderina ligada al buen fútbol, hizo que me identificara inmediatamente. Lo disfruté muchísimo y hasta hoy mantengo una relación espectacular con la gente de Wanderers.

- ¿No le costó adaptarse a la ciudad ni al club?
No, para nada. Fue como si hubiera nacido para defender esos colores. Sentía que pertenecía ahí y eso hizo todo mucho más natural.
- Vivió años muy buenos en Wanderers e incluso fue campeón. ¿Cómo tomó su salida del club?
Creo que debo ser el único jugador en el fútbol que renunció cuando echaron a un técnico. Cuando sacaron a Yuri Fernández no me gustó la forma en que lo hicieron y decidí irme. En ese momento no pensé demasiado en las consecuencias ni en mi futuro. Sentía que mis convicciones eran más fuertes que cualquier pérdida laboral.
- ¿Hoy se arrepiente de esa decisión?
No, para nada. Siempre he pensado que el trabajo del entrenador es muy injusto y que existen formas y formas de hacer las cosas. La manera en que sacaron a Yuri no me pareció correcta y por eso actué así.
- ¿La alegría más grande en Wanderers?
Tengo muchísimas, pero obviamente el título del 2001 fue una locura. Con el tiempo uno empieza a mirar todo en perspectiva y recuerda cosas increíbles, como la caravana de buses acompañando al plantel cuando viajábamos a Santiago. Fue una emoción enorme. Pero también disfruté mucho jugar copas internacionales, enfrentar equipos importantes y vivir momentos inolvidables. El título fue la guinda de la torta.
- ¿Cómo ve hoy a Wanderers y el presente del club?
Hoy estoy más alejado porque no vivo en Valparaíso y no tengo tanta conexión directa con el club. Pero desde afuera veo que le ha costado mantenerse y ahora regresar a Primera División, producto de malas decisiones dirigenciales y también de rendimientos deportivos.
El reciente título Sub-20 es importante y ahora el desafío es sostener ese trabajo en el tiempo. Hay jugadores con mucha proyección y el club debe saber acompañarlos para que se desarrollen bien, permanezcan más tiempo en la institución y eventualmente puedan transformarse en activos importantes para Wanderers. Eso requiere trabajo integral, desde muchas áreas, para que el proyecto realmente pueda consolidarse.
- ¿Qué cree que le falta a Wanderers para volver a ser protagonista en el fútbol chileno y pelear campeonatos como en los 2000?
Yo creo que lo que le falta a Wanderers, y en general a la mayoría de los clubes chilenos, es tener un verdadero proyecto deportivo. Eso significa preparar mejor a los jugadores que vienen desde abajo, para que lleguen al primer equipo listos para competir y no tengan que aprender todo recién ahí. Tiene que existir una línea de trabajo clara y una proyección a largo plazo.
Siento que muchos clubes en Chile van reaccionando según el momento y no siguiendo una planificación sólida. Wanderers hoy tiene una gran oportunidad con esta generación joven, pero el trabajo no pasa solamente por hacerlos jugar, sino por prepararlos en todas las áreas para que puedan sostenerse en el tiempo. Y ahí la parte psicológica es fundamental. La cabeza hoy es clave en esta actividad.
- ¿Es Santiago Wanderers el cuarto grande del fútbol chileno?
Es difícil definir eso porque depende desde qué lugar se evalúe. Hay clubes que tienen más títulos, otros más finales, entonces siempre entra la discusión. Más allá de ponerle el rótulo de “cuarto grande”, sí creo que Wanderers es un club muy importante de provincia. Tiene una hinchada increíble, una identidad muy marcada y una ciudad tremendamente futbolera.
El gran desafío es no perder esa identidad, algo que muchas veces ocurre con las sociedades anónimas. Wanderers tiene que potenciar justamente eso que lo hace distinto: su gente, su historia y la capacidad natural que tiene de sacar jugadores. Si el club logra trabajar bien en todas las áreas, puede transformarse nuevamente en una institución muy importante.
El presente y futuro del arco chileno
- ¿Qué le parece el joven arquero de Colo-Colo, Gabriel Maureira?
Tiene condiciones muy interesantes. Físicamente se ve un arquero ideal para el puesto y transmite tranquilidad cuando juega. Ahora hay que esperar su desarrollo y ver cómo maneja la presión. Lo importante es que esté bien acompañado para atravesar correctamente este proceso. Pero claro que ilusiona ver a estos jóvenes aparecer, porque uno siempre quiere que les vaya bien y tengan éxito.
- ¿Qué le genera ver aparecer a nuevos arqueros jóvenes en el fútbol chileno?
Lo único que quiero es que les vaya bien y que puedan desarrollarse correctamente. Eso me pasa con cualquier arquero joven que empieza a jugar. Siempre he creído que cuando hay un arquero experimentado en un plantel tiene que existir la generosidad para ayudar al más joven y no ponerle obstáculos en el camino.
Creo que es muy importante que los jugadores jóvenes estén rodeados de futbolistas grandes que puedan guiarlos. A nosotros también nos pasó lo mismo cuando empezábamos. En el fútbol eso no se puede perder. Los jugadores con experiencia tienen la obligación de aconsejar, guiar y también exigir cuando corresponde. Ahí también se ejerce liderazgo dentro de un plantel.
- ¿Cree que Fernando De Paul puede cumplir ese rol con los más jóvenes?
Sí, absolutamente. Yo creo que el “Tuto” es un muy buen ser humano y no tengo dudas de que va a aconsejar mucho a los más jóvenes. Incluso ahora que está lesionado, seguramente seguirá ayudando desde afuera de la cancha. Tengo la mejor opinión de él.
- ¿Cómo ve hoy la situación del arco de la Selección Chilena tras Claudio Bravo?
Es difícil porque la vara que dejó Claudio es muy alta. Para mí, junto a Roberto Rojas, fue un arquero excepcional. Pero creo que hay buenos nombres. Brayan Cortés es un arquero importante y también hay jóvenes que generan ilusión, como el arquero chileno que está en Inglaterra (Vigouroux) o los chicos que vienen apareciendo en Colo-Colo. Hoy veo a Cortés como el arquero llamado a tomar la posta de la selección. Tiene experiencia, condiciones y está en una buena edad.
- ¿Cree que ha sido injusto el medio con Brayan Cortés?
Brayan tuvo un bajón futbolístico, pero eso les pasa a todos los jugadores y no es algo condenatorio. El técnico decidió no citarlo en algún momento, pero yo veo el fútbol argentino y siento que ha estado jugando bien. Creo que es cosa de tiempo para que vuelva a consolidarse en la selección. Tiene experiencia y capacidad, así que seguramente va a recuperar plenamente su nivel.
Su paso por la Selección
- ¿Se quedó con gusto a poco por su paso por la Selección Chilena?
No, para nada. Creo que fue lo que tenía que ser. Participé en Copa América, Eliminatorias y fui parte de varias selecciones juveniles: Sub-17, Sub-20 y Sub-23. Jugué Panamericanos y Preolímpicos.

Siento que llegué hasta donde tenía que llegar de acuerdo a mis capacidades. Lo único que pienso es que quizás mi carrera habría sido distinta si hubiese tenido el manejo emocional que tengo hoy. Pero soy un agradecido de toda mi vida deportiva porque cada experiencia me preparó para el lugar en el que estoy actualmente.
- Si en su época hubiesen existido las redes sociales como hoy, ¿cree que habría sido diferente? Lo pregunto por ese 0-6 frente a Perú en 1995...
Seguramente habría sido distinto, porque las redes sociales tienen cosas positivas y negativas. Todo depende de cómo cada persona enfrente esa exposición.
En mi caso personal no creo que me hubiese afectado demasiado porque nunca fui muy ligado a las redes ni a ese mundo. Pero sí creo que para muchos jugadores puede ser muy complejo.
Hay futbolistas que quedan muy condicionados por los comentarios negativos y eso termina afectando su rendimiento y su vida diaria. Por eso es tan importante que tengan apoyo psicológico y emocional.
- ¿Usted lo tuvo?
Sí, claro. Me tocó vivir momentos muy duros y ese 0-6 contra Perú fue uno de ellos. En ese tiempo no existían las redes sociales como hoy, pero igual había críticas, presión y mucha exposición mediática.
Tuve apoyo de mi entorno, de mi familia y también fui aprendiendo con el tiempo a manejar mejor ciertas situaciones. Quizás no tenía todas las herramientas emocionales que existen hoy, pero sí entendí que era importante conversar las cosas y no guardarse todo.
Por eso hoy insisto tanto en la importancia del acompañamiento psicológico y emocional para los futbolistas. Hay momentos en la carrera donde uno necesita apoyo para no sentirse solo y poder enfrentar mejor la presión.








