
Miércoles copero para la Universidad Católica. Los Cruzados vuelven a saltar a la cancha esta noche, a las 20:00 horas, para enfrentar a Barcelona de Guayaquil, en una nueva jornada del denominado Grupo de la Muerte de la Copa Libertadores, el D, donde también están Cruzeiro y Boca Juniors.
El equipo de Daniel Garnero llega con algo más de oxígeno que su rival, debido al triunfazo que concretó en Belo Horizonte. Los Canarios, en tanto, están obligados a ganar en casa para sumar sus primeros tres puntos en el certamen. Si no lo hacen, la cosa se complica...
¿Cómo ven a la UC en la Mitad del Mundo? ¿En qué pie llega el Barcelona al duelo con los Cruzados? En Cancha tomó contacto con Víctor Loor Bonilla, Director Editorial de Studio Fútbol, para obtener algunas respuestas.

-¿Qué tan presionado llega Barcelona a este partido con la Universidad Católica por Copa Libertadores?
-Bastante porque empezó mal la fase de grupos. Perdió sus dos primeros partidos, ante Cruzeiro y Boca Juniors, y está último del Grupo D sin puntos. Entonces, este partido ante Universidad Católica en Guayaquil ya se siente como un duelo bisagra: si gana, se vuelve a meter en carrera; si no gana, queda muy comprometido para pelear la clasificación. No diría que es una final absoluta, pero sí es un partido de altísima obligación para Barcelona.
-Hace poco César Farías salió a desmentir una interna en el plantel. ¿Llega a este partido con problemas extrafutbolísticos el Barcelona?
-Sí hubo mucho ruido alrededor de Barcelona, sobre todo porque su presidente, Antonio Álvarez, estuvo privado de libertad por el denominado Caso Goleada y luego recuperó su libertad a inicios de abril. Justo después de eso se dieron algunos resultados negativos y comenzaron los rumores de problemas internos o económicos. Pero César Farías salió a desmentirlo públicamente: dijo que el club está al día, que hablaron con la dirigencia y que las cosas están claras puertas adentro. Entonces, en teoría, no hay un conflicto interno fuerte; más bien hay presión deportiva por los resultados.
-¿Qué se conoce en Ecuador de la Universidad Católica? ¿Lo ven como un grande de Chile (como Colo Colo y la U. de Chile) y un rival de peligro?
-En Ecuador se reconoce a Universidad Católica como un club importante de Chile, serio, competitivo y con historia reciente fuerte, pero no se lo percibe con el mismo peso popular o mediático que Colo Colo o Universidad de Chile. No genera ese impacto de “viene uno de los dos gigantes chilenos”, pero sí se lo respeta mucho, especialmente después de ganarle a Cruzeiro en Brasil. Ese resultado cambió bastante la mirada: Barcelona sabe que no enfrenta a un rival menor, sino a un equipo que ya demostró que puede competir fuera de casa.

-¿Cuánto pesa el ambiente que se genera en el Estadio Monumental en Copa Libertadores? ¿Le puede llegar a afectar a la Católica?
-El Monumental en Copa Libertadores pesa bastante. Barcelona tiene una hinchada muy intensa, y cuando el estadio empuja, el partido se puede volver incómodo para cualquier visitante. Además, Guayaquil tiene su propio contexto: humedad, calor, cancha grande y una presión popular muy fuerte cuando Barcelona está obligado a ganar. A Católica no creo que le sorprenda el ambiente sudamericano, porque es un equipo copero, pero sí puede sentirlo si Barcelona logra arrancar fuerte y la gente se mete rápido en el partido.
-¿Cuál es el jugador de la Universidad Católica que más preocupación genera?
-No siento que en Ecuador se hable de un jugador puntual de Católica como “el gran temor” para Barcelona. Evidentemente hay nombres de experiencia como Gary Medel, que por trayectoria internacional siempre generan respeto, pero creo que Barcelona está más enfocado en sí mismo: en corregir sus errores, sostener mejor los partidos y hacerse fuerte en el Monumental. Más que mirar a un nombre específico del rival, la sensación es que Barcelona entiende que depende mucho de su propio rendimiento. Si el equipo de Farías compite con intensidad, orden y eficacia, tiene argumentos para superar a Católica. El problema es que, por cómo arrancó el grupo, ya no tiene demasiado margen para fallar.








