La temporada quedó atrás y el campeón ya tiene nombre. Nueva York rompió una espera larguísima y levantó el título de la NBA, pero en una liga que nunca se detiene, la celebración dura poco. Apenas bajan las luces de las Finales, los 30 equipos vuelven la mirada hacia el calendario que define el futuro inmediato.

Y el primer gran hito de esa hoja de ruta ya está marcado. El Draft 2026 se celebrará el 23 y 24 de junio, repartido en dos jornadas por tercer año consecutivo, con transmisión a través de ESPN.

Lo que genera tanta expectación no es solo la cita en sí, sino el material que llega. Esta camada está liderada por un trío de potenciales superestrellas y reforzada por un grupo profundo que aporta valor real incluso en la segunda ronda, una combinación que tiene a los ejecutivos entusiasmados desde hace meses.

AJ Dybantsa y Cameron Boozer: los nombres que mandan en el Draft

En la cima del tablero conviven cuatro jugadores que las franquicias consideran un escalón por encima del resto. AJ Dybantsa, de BYU; Darryn Peterson, de Kansas; Cameron Boozer, de Duke; y Caleb Wilson, de North Carolina, concentran todas las miradas.

Cada uno ofrece un perfil distinto. Dybantsa es el alero más versátil de la clase, un anotador con físico de élite que llegó a la NCAA como uno de los grandes prospectos de su generación.

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Peterson, en cambio, aparece como el base más pulido, aunque arrastró molestias físicas durante la temporada que abrieron interrogantes sobre su disponibilidad y si esas lesiones lo complicarán a lo largo de su carrera.

Boozer carga con un apellido conocido —su padre, Carlos Boozer, fue All-Star y hoy trabaja como scout— y se ganó la fama del más completo entre los grandes hombres, con el piso más alto del grupo.

Wilson, por su parte, es el que más techo de proyección despierta a largo plazo según buena parte de los evaluadores, quienes lo describen como un diamante en bruto.

AJ Dybantsa. Foto: Instagram. Foto: AJ Dybantsa.

El orden tras la lotería

La lotería del 10 de mayo dejó un ganador inesperado. Los Washington Wizards se quedaron con la primera elección, en una de las mejores clases de los últimos años, un golpe de suerte para una franquicia urgida de un proyecto creíble.

El dato tiene peso histórico. Washington elegirá primero por séptima vez, marca que lidera la liga, y no lo hacía desde que tomó a John Wall en 2010. Detrás aparece el resto del lote alto: Jazz elegirá en el N°2, Grizzlies en el N°3, Bulls en el N°4 y los Clippers cierran el top cinco.

Esa parte baja del top cinco encierra una de las grandes sorpresas. Utah, Memphis y Chicago estaban fuera del top cuatro antes del sorteo, pero los rebotes de las pelotas los empujaron a todos a posiciones privilegiadas, alterando los planes de varias mesas de dirección.

Las franquicias con más margen de mejora tras el Draft

Pocos equipos llegan con tanta necesidad como Washington. La organización afronta una reconstrucción de fondo y el primer pick le entrega la chance de elegir su pieza fundacional sin condicionamientos, algo que rara vez ocurre.

El caso del Jazz suma una capa extra de intriga, con la presencia de Carlos Boozer en su cuerpo de scouts mientras el equipo decide entre Cameron Boozer, Peterson o Wilson.

Más abajo, los Clippers se beneficiaron de la caída de Indiana fuera del top cuatro, un movimiento que les regaló un pick de lotería de gran valor para su ventana competitiva.

Para todas estas franquicias, el Draft funciona como un atajo: la posibilidad de sumar talento joven y barato que acelere procesos sin comprometer la flexibilidad salarial a futuro.

El Draft, eso sí, es apenas el primer paso. Una vez repartidos los picks, la liga entra de lleno en la agencia libre y el mercado de traspasos, donde se terminará de dibujar el mapa de cara a la próxima temporada. El 23 y 24 de junio marcarán el primer gran capítulo de un verano que recién empieza.

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