Jorge Valdivia, uno de los talentos naturales más importantes en la historia del fútbol chileno es el nuevo invitado en el quinto capítulo de Mundialistas, el podcast de En Cancha, que es conducido por Juvenal Olmos.
El Mago participó de un extenso diálogo con el entrenador que lo hizo debutar en la Selección Chilena Adulta y apovechó de repasar aspectos poco conocidos de su carrera, dejando entrever, entre otras cosas, que producto de la inmadurez del momento no pudo triunfar en Europa.
Además, también habló sobre el rol que tuvo en los Mundiales que jugó en 2010 y 2014. La ocasión también sirvió para analizar el legado que, tanto Marcelo Bielsa como Jorge Sampaoli dejaron, no solo en su carrera, sino también en el fútbol chileno, además de dar a conocer cuáles son las diferencias de gestión en el método de los dos exadiestradores de La Roja.
A continuación, un extracto de la conversación entre Juvenal y el Mago.
El “Valderrama de las juveniles”
Juvenal Olmos: ¡Qué tal, amigos! ¿Cómo están ustedes? Nueva edición de Mundialistas En Cancha. Hoy lo que nos toca es talento puro, magia si usted quiere. Casi todos los conceptos futbolísticos que hablan los técnicos de superficies de contacto, visión periférica y tener la jugada hecha antes que te llegue el balón. Tenemos a un seleccionado chileno, don Jorge Valdivia. Superficie de contacto exquisita, visión periférica: sé quiénes son los rivales, dónde están mis compañeros, quién está a quince metros, quién a veinte. Jorge Valdivia, jugador provocador por excelencia. Hay jugadores provocadores con su forma de actuar y hay jugadores provocadores con la pelota. Bienvenido al programa.
Jorge Valdivia: Muchas gracias por la invitación. Me quedo con lo último: estuvimos desde muy jóvenes. Nos empezamos a ver en la selección desde el Preolímpico Sub-23 y de ahí usted me cita a la selección adulta. Creo que fue mi debut contra Argentina. Esos debuts no se olvidan.
Juvenal Olmos: Yo te conocí antes. El cuerpo técnico de cadete de la Católica —(Oscar) Meneses, (Ferrnando) Nano Díaz, el Negro (Héctor) Pinto— decíamos: “Hay un 10 en Colo-Colo, juega después del partido de nosotros, véanlo”. En Quilín, con la melena larga. Tenía un estilo como Valderrama.
Jorge Valdivia: Corría poquito. Antes a ese jugador le decían trotón. Cada vez quedan menos de esos trotones.
La extinción del diez clásico
Juvenal Olmos: Ese puesto que tú desarrollaste de manera brillante está en extinción. Colombia tenía un diez clásico, Argentina ya no tiene uno, en Brasil cuesta encontrarlo. El diez por donde pasaban todas las pelotas está desapareciendo...
Jorge Valdivia: Sí, y es muy contradictorio. Siento que mucha responsabilidad tienen algunos entrenadores. Hoy se privilegia lo que viene de Europa: transiciones rápidas, volantes mixtos, box to box, carrileros que hagan ida y vuelta. Se olvidan del cerebro, de la esencia del fútbol. Los entrenadores se adaptan a la presión alta y se olvidan de ese jugador. Pero al mismo tiempo, cuando no tienes la capacidad de resolver con esa estructura táctica, recurren al jugador distinto, al último pase. Nosotros mismos siempre decimos: “¿Qué le está faltando a este equipo? El último pase”. El diez, el cerebro, el que ponga la pelota al piso, el que le dé la pausa y sepa en el momento justo cuándo y dónde es el pase. Me voy a lo de River: no jugaba con Juan Fernando Quintero y ha sido el jugador que marcó la diferencia con un pase, con un gol. Queremos que sea todo muy táctico, bien estructurado, pero quienes rompen esa estructura son estos otros jugadores, y han ido desapareciendo porque ya no son tan necesarios para algunos entrenadores.
Juvenal Olmos: ¿Quién manda: el que da el pase o el que va al espacio?
Jorge Valdivia: No sé si hay un absoluto. He escuchado y coincido en que el que marca el pase es el que pica el espacio. Pero a mí me tocaba que muchas veces yo tiraba la pelota y le exigía a ese jugador que fuera. Creo que no es tan absoluto: en mayor medida es quien corre el que marca el pase, pero muchas veces el que ejecuta le exige al otro a que se desmarque.
Juvenal Olmos: ¿Fue Bose (Beasejour) tu gran socio en la selección?
Jorge Valdivia: En la selección, fue uno con los que mejor me entendí. Coincidimos en la U. de Conce, en Suiza, en Servette. Más allá de la relación de amistad, logramos desarrollar esa química dentro de la cancha. Él corría porque sabía que iba a llegar al balón. Lo mismo con (Gonzalo) Fierro en Colo-Colo: no sé cuántos goles habrá hecho porque estábamos Matías (Fernández) y yo. Jean también. Nosotros exigíamos: “Te estoy esperando que corras”. Y ahí venía el pase.
Juvenal Olmos: En algún momento dijiste que para tí era más importante una asistencia de gol que hacer el gol.
Jorge Valdivia: Sí, lo dije. Nunca fui tan envidioso. Nunca tuve una mala relación con la competencia interna. En Colo-Colo se hablaba de Matías o yo y terminamos jugando los dos. Si estaba mejor ubicado el Chupete que yo, no tenía ningún problema en asistirlo. Siempre fui de la idea de que si hay alguien en una mejor situación de gol, no tengo por qué quitarle esa opción.
La carrera: inmadurez, Europa y la decisión de retirarse
Juvenal Olmos: ¿Eres de decir “si yo hubiese tenido esto”, “si hubiese arrancado antes”? Hoy te veo adicto al gimnasio, muy fitness. ¿Pensaste que con tus condiciones podrías haber llegado más lejos? Más lejos significa...Barcelona, Real Madrid
Jorge Valdivia: Lamentablemente no tuve esa madurez en su momento. En España, cuando voy al Rayo Vallecano, me lleva un entrenador y a los dos partidos lo echan. Viene Txetxu Rojo y no jugué más. Yo entrenaba bien, mis compañeros me lo decían. ¿Y qué hacía uno con veinte años? “Ah, ya me voy”. Mi cabeza, en vez de quedarse ahí y luchar, tener una conversación con el entrenador para preguntar si era algo personal o profesional... Es parte de la inmadurez, de la edad, de la soledad. Estaba solo en España, después solo en Suiza. Recién en Brasil, ya con familia, con hijos, pude organizarme.
Juvenal Olmos: ¿Fuiste feliz con tu carrera?
Jorge Valdivia: Sí. Cuando entre los amigos nos empezamos a retirar, lo conversábamos: “Qué difícil decisión”. Empecé a escuchar a Jean: “Di todo, fui feliz”. Quiso ir a Coquimbo a jugar en Segunda División y subir a Primera, y fue feliz. (Carlos) Carmona lo mismo...Fabián Orellana. Me siento parte de ese grupo. Cuando yo decido retirarme es porque toda esta disciplina que venía haciendo ya no estaba teniendo el resultado que dos años atrás lo tenía. Dije: “¿Para qué voy a seguir sufriendo mental y físicamente, lejos de la familia?”. Terminé justo antes de pelearme con los entrenadores, con los compañeros, de decirle al entrenador “no me quiero concentrar”. Terminé cuando estaba empezando a sentir esa emoción.
El recurso de la sombra y el control orientado
Juvenal Olmos: Hay una jugada que en la evaluación de un jugador como tú no siempre queda arriba. Los controles orientados hoy son sensacionales: la pelota te va a llegar y en vez de pararla, tu salida ya está definida. Los centrales uruguayos, argentinos, quedaban siempre atrás de la jugada. ¿Siempre lo tuviste?
Jorge Valdivia: Me apoyaba mucho en la sombra del pase. Yo veía la sombra rápido cuando se acercaba el jugador rival y ya sabía si me venía a marcar por la derecha o por la izquierda. Eso me ayudaba a sacar ventaja. Los primeros metros para mí eran importantísimos, porque ahí marcaba la diferencia con el más rápido, el más fuerte físicamente. Me apoyaba siempre en eso. Con la sombra miraba: pase, listo.
El nueve mentiroso, Sudáfrica 2010
Juvenal Olmos: El nueve falso, el nueve mentiroso. Alexis por el sector derecho, Beausejour por el izquierdo. ¿Qué te pedía Bielsa en esa posición?
Jorge Valdivia: Bielsa identificó que cuando el nueve abandona la posición entre los dos centrales, pocas veces lo siguen. Los centrales mantienen una posición fija y los contenciones no van a estar mirando hacia su arco, van a estar mirando la pelota. Perdían referencia del diez. Al posicionarme atrás de ellos, tenía la opción de diagonal a las espaldas del contención por la izquierda o por la derecha. Lo que se buscaba era que la sorpresa no fuera el recorrido largo, sino recorridos mucho más cortos. Nunca estaba fijo arriba, siempre entre las dos líneas. ¿Quiénes se beneficiaron mucho? Alexis, que ya estaba arriba, y lo mismo por el otro lado. La pelota entraba y teníamos condiciones de peligro de gol. Me costó mucho entenderlo, pero cuando me di cuenta de que mis recorridos eran más cortos y más relevantes, me encantó jugar en esa posición. Además, a la hora de marcar también estaba cerca.
Juvenal Olmos: O sea, Bielsa no te pedía el sprint. Tenía a Bose y a Alexis para eso. Pedía un socio de espalda para Fernández, para Isla, para Arturo. Un nueve que no lo encuentras ni de nueve ni de volante.
Jorge Valdivia: No es fijo. Él vio que yo podía jugar de espaldas, que es súper difícil: tener esa capacidad de giro y encontrarte con el arco rival en dos o tres segundos. Entendía que estaba capacitado para esa función. Además, él sabía que yo podía marcar, que tenía buen rechazo. En Colo-Colo pasó lo mismo: en los córners yo era el hombre al palo, el primer hombre con el contra efecto, porque tenía buena lectura de anticipo. Fue algo que tuve que demostrarle a los entrenadores.
Juvenal Olmos: Hicieron muchos goles así: Alexis cerrándose y las pasadas de Isla, lo mismo por el otro lado. Bielsa traía ese movimiento muy mecanizado de Argentina, con Sorín y Zanetti por un lado, y Delgado y el Burro Ortega o el Kily González por el otro. Acá encontró todos los intérpretes.
Jorge Valdivia: Sí, encontró todo. También (Gonzalo) Jara, que era darle la pelota al rival. Nosotros decíamos “ojalá que no exista la gran Jarita”, que era darle un pase al rival.
Brasil 2014 — La evolución y la confianza
Juvenal Olmos: Pasaron cuatro años. La evolución de la gran mayoría de los jugadores chilenos fue en alza. ¿Llegaste en tu mejor momento a este Mundial?
Jorge Valdivia: No, pero no llegué mal. Llego mejor a la Copa América del año posterior, dos mil quince. Pero comparativamente con el 2010, mucho mejor. Porque entendía de otra manera cómo hacer daño, dónde posicionarme, los recorridos.
Juvenal Olmos: ¿Cómo fueron las concentraciones en Brasil?
Jorge Valdivia: Nos concentramos en Toca da Raposa, la concentración de Cruzeiro. Duro, porque distinto es cuando entrenas en un lado y te trasladas al hotel donde ves más gente, te pueden ir a visitar los familiares. A mí en lo personal me gustaba poco que me fueran a ver. Pero siento que había buen aura en este equipo, teníamos buena relación.
Juvenal Olmos: ¿Se pusieron un techo o venían las charlas del técnico no más?
Jorge Valdivia: De todo. Algunos hablábamos de hasta dónde podíamos llegar, en qué fase de la Copa iba a haber una selección que nos pudiera igualar. Íbamos partido a partido, pero sabiendo que íbamos a ganar.
Juvenal Olmos: Eso se ganó en esos cuatro años.
Jorge Valdivia: Sí. Habíamos jugado una clasificatoria donde terminamos segundos con Bielsa. Había mucha confianza. Sentíamos que le ganábamos a cualquiera, que es distinto a “podemos jugar con cualquiera”. Entrábamos a la cancha sabiendo que podíamos ganar. No había soberbia, no mirábamos en menos a las selecciones, sino que confiábamos mucho en cada uno. Alexis, Arturo (Vidal), Carmona llevaba mil años en Italia, Medel, Claudio (Bravo)... Además se sumaron los jugadores de la U, que venían con una personalidad a la altura: habían sido campeones de la Copa Sudamericana. (Eduardo) Vargas, (Charles) Aranguiz, (Marcelo) Díaz, (Eugenio) Mena.
El gol a Australia
Juvenal Olmos: Hiciste un gol contra Australia. ¿Cómo fue?
Jorge Valdivia: El remate fue mi segunda opción. Cuando recibe la pelota Alexis y sale a marcarlo el defensor, con un toque y un control orientado queda afuera. Vargas le hace la diagonal a Alexis y el lateral sigue. Yo di unos pasitos para adelante y la pelota me llegó con todo ese espacio. Cuando vi de reojo que me venían cerrando, mi primera opción fue abrir la pelota a Mena, que venía pasando por el sector izquierdo. Pero el Chueco no vino subiendo en diagonal, siguió una línea vertical. Dije: me va a quedar muy lejos el pase. Entonces, como me vi tan solo, dije: voy a hacer algo que nunca he hecho, que es pegarle al arco. La pelota justo dio un botecito antes de pegarle, eso hizo que subiera. El arquero, Ryan, se adelantó un poquito y la pelota entró como un gol de los Supercampeones: sube y baja. Lo habíamos hablado con Jean en la pieza: la opción de que yo hiciera un gol en ese partido.
Juvenal Olmos: O sea, tu primera opción fue asistir. Como tu vida en el fútbol.
Jorge Valdivia: Así fue. Asistir a Mena. Pero me di cuenta de que lo tenía bien abierto y terminé decidiendo pegarle al arco. Y esta vez fue gol. Esta jugada fue muy parecida a una en las clasificatorias con Colombia, que no me acuerdo quién me da el pase y yo le pego muy suave y la mandan al córner. Ese gol podía hacernos clasificar en el siguiente partido contra Ecuador.
La generación que no se repitió
Juvenal Olmos: ¿Cómo entendemos que después de la Generación Dorada llevamos tres mundiales seguidos afuera? ¿Qué pasó?
Jorge Valdivia: Es una discusión sin fin. No tiene una sola respuesta. Siento que hubo algo de confianza en que esto iba a ser eterno y lamentablemente estuvimos viviendo de ese éxito por muchos años. El medio también contribuyó. Y no nos pasó solamente a nosotros: Brasil, con millones de habitantes y millones que quieren ser futbolistas, y no vimos a un Ronaldo, a un Roberto Carlos, a un Cafú, a un Kaká. Esta generación nuestra arranca con el Negro Sulantay en la Sub-17 en Paraguay: Alexis, Vidal, Vidangossy. Después Bielsa hace un estudio de los jugadores y ve mucho potencial en esa Sub-17. Fue consecuencia de trabajo, de continuidad: estos jugadores ya eran sparrings nuestros con Bielsa. Después llega un entrenador como Sampaoli a la U, que les siguió exigiendo lo mismo. Primero es la característica del jugador, la calidad, y después cuando se juntan jugadores inteligentes como Marcelo Díaz con Vidal, con Aranguiz, con Vargas, se da una consecuencia de muchos factores.
Juvenal Olmos: ¿Qué te quedó de Bielsa y de Sampaoli? ¿En qué se transformó Valdivia después de Bielsa?
Jorge Valdivia: Marcelo Bielsa fue un gestor de la disciplina no solamente futbolística, sino profesional y deportiva. No era un entrenador que conversara de la vida, pero sí de querer la profesión, de saber que tenías que estar bien para responder a la exigencia. Y hay que sumarle al profe Bonini, que hizo mucho. Con Bielsa pasamos a saber jugar de una manera que no era propia de nosotros, que no venía siendo desarrollada. Después de los partidos, cuando veíamos los videos, decíamos: “Oye, pero si esto lo hicimos en los entrenamientos”. Logramos entender que lo que hacías en el entrenamiento se reflejaba en el partido. Él fue el gestor de una disciplina deportiva: hizo cambios en Pinto Durán, exigió canchas en condiciones, hizo un gimnasio, reforzó el casino. Muchos pasamos a ser más profesionales, a cuidarnos. Y él no te iba a perdonar ninguna.
Juvenal Olmos: ¿Y Sampaoli?
Jorge Valdivia: Lo único que tengo con Sampaoli es que me sacó después del partido con Australia y no me hizo jugar más. Pero él tuvo la capacidad para insertar en lo que había hecho Bielsa a aquellos que él tenía en la U. Ambas generaciones logramos acoplarnos bien y mejorar. Se mejoró mucho lo que se hizo con Bielsa y pasamos a jugar mejor, con muchas más opciones de hacerle daño al rival. Él vino a complementar lo bueno que se venía haciendo.
Juvenal Olmos: ¿Hay predilección por alguno de ellos?
Jorge Valdivia: Con Sampaoli se logró mejor relación, más cercanía. No es que con Bielsa no la tuviera, pero en general Sampaoli era entrenador de equipo, lo veías de lunes a domingo. Bielsa era entrenador de selección, distinto. Pero yo creo que la honestidad de Bielsa hacía que uno entendiera que hoy no y mañana sí. Yo jugué en el debut con Honduras en Sudáfrica y al siguiente no jugué, y me llamó: “No vas a jugar porque veo que a Suiza le vamos a hacer daño de otra manera, pero te lo quería comunicar para que no sientas que te estoy sacando por el partido con Honduras”. Es bacán escucharlo.
Preguntas rápidas
Juvenal Olmos: ¿Tu ídolo?
Jorge Valdivia: Ronaldinho Gaúcho. Cada vez que puedo estoy en la casa viendo videos de Ronaldinho.
Juvenal Olmos: ¿El mejor jugador de la selección chilena?
Jorge Valdivia: Arturo Vidal.
Juvenal Olmos: ¿El mejor rival que tuviste?
Jorge Valdivia: Mascherano. Se repitió desde el Preolímpico. Pero me fue bien. De hecho, en el partido de mi debut con Argentina, jugaba Cambiasso en esa posición y al final lo sacaron y pusieron a Mascherano para marcarme.
Juvenal Olmos: ¿El jugador que no te gustaba enfrentar?
Jorge Valdivia: Ninguno.
Juvenal Olmos: ¿El compañero más desordenado?
Jorge Valdivia: Tuve uno en Brasil, Leandrinho, lateral izquierdo. Desordenado. Y acá me pongo en el top también.
Juvenal Olmos: ¿El mejor compañero?
Jorge Valdivia: Por la amistad, la confianza y el tiempo que pasamos juntos: Jean.
Juvenal Olmos: ¿El jugador con quien tuviste la mejor afinidad técnica?
Jorge Valdivia: Varios: Jean, Isla, Fierro. Fierro está dentro de los primeros cinco, veníamos de las inferiores.
Juvenal Olmos: ¿Familias presentes o ausentes en una Copa del Mundo?
Jorge Valdivia: En contra. No contra la decisión que pueda tomar un grupo, pero si me piden opinión: no.
Juvenal Olmos: ¿Tu mejor jugada?
Jorge Valdivia: Tengo dos: el gol a Palestino en Santa Laura, que David me da la pelota, estoy de espalda, me giro sin tocarla, paso entre medio de dos, me sale el arquero, amago y la tiro al segundo palo. Y una en Brasil, en el clásico de Corinthians, que me llevé a un jugador casi sesenta metros por la orilla.
Juvenal Olmos: ¿Y el caño al uruguayo?
Jorge Valdivia: Bueno, ese también.
Juvenal Olmos: ¿El mejor jugador actual de la selección?
Jorge Valdivia: (Lucas) Cepeda. En la selección, no lo que hace en su equipo. Han sido pocos rendimientos altos y sostenidos. Cuando tenemos uno distinto que se sostiene, hay que destacarlo. Podría decir Pulgar, pero no viene hace rato a la selección y cuando viene no siempre es lo que hace en Flamengo.
Juvenal Olmos: ¿El mejor técnico actual?
Jorge Valdivia: Scaloni. Manejar un grupo con los egos de una selección argentina siendo campeones del mundo y queriendo más, debe ser muy difícil. Argentina atropelló en la clasificatoria.
Juvenal Olmos: ¿Mejor diez de la historia del fútbol chileno?
Jorge Valdivia: Lo dije una vez y es verdad: Ítalo Valdivia. Pero si ponemos los diez en la mesa —Coto Sierra, Marcelo Vega, Jorge Aravena, Víctor Hugo Castañeda, la Liebre Riveros—, quizás soy el mejor o el último de la nueva generación.
Predicciones para la Copa del Mundo 2026
Juvenal Olmos: ¿Tu candidato para el Mundial?
Jorge Valdivia: Quiero ver a Brasil, qué puede hacer con Ancelotti. Pero mi candidato es Argentina. Sigue sumando jugadores: no estará De Paul con la misma dinámica, pero tiene a Mac Allister que puede hacer la misma función. Messi va a ser el principal, pero el que va a marcar la diferencia va a ser Lautaro.
Juvenal Olmos: ¿Y Bielsa con Uruguay?
Jorge Valdivia: Uruguay es muy bueno, tiene recambio, jugadores jóvenes. Pero se ve que no hay una química que los haga ser un equipo fuerte. Los temas de Cavani, de Lucho Suárez, unos salen respaldando a Suárez, otro a Bielsa, se pelean. Eso es malo.