Aunque apenas estuvo seis meses en Universidad Católica, César Carignano cuenta con un más que positivo antecedente en la precordillera. El delantero argentino llegó en 2011 tras su paso por Atlético Rafaela, y debutó con un gol en una atípica jornada de nieve en San Carlos de Apoquindo frente a Deportes Iquique en julio de aquel año.

Campeón de la Copa Chile en esa temporada, tras seis meses en el club el goleador dejó la Franja, aunque su salida no iba precisamente por el lado de lo deportivo. La muerte de su padre lo llevó a tomar la decisión de volver a Argentina junto a su familia, cerrando antes de lo esperado una etapa que, pese a su brevedad, recuerda con enorme cariño y gratitud por el trato que recibió dentro del club.

Hoy, a sus 43 años, el exdelantero está alejado de las canchas. Tras el retiro encontró un nuevo camino fuera del fútbol, dedicado a una empresa familiar vinculada a la indumentaria deportiva, aunque sin perder el vínculo con la pelota ni con los equipos que marcaron su carrera.

En conversación con En Cancha, Carignano repasó su paso por la UC, recordó el apoyo que recibió en uno de los momentos más difíciles de su vida, reveló cómo vivió aquel inolvidable debut bajo la nieve y entregó su opinión sobre el nuevo Claro Arena, recinto que espera conocer algún día.

El delantero en su paso por Universidad Católica. Foto: Aton.
César Carignano. El delantero en su paso por Universidad Católica. Foto: Aton.

“El Claro Arena es bellísimo. Es conmovedor ver lo que se construyó en el mismo lugar”

-Tuviste un breve pero buen paso por Chile en la UC. ¿Cómo lo recuerdas?

-Sí. Nació mi hija en Chile. Nosotros nos fuimos de Argentina con un embarazo bastante avanzado, pero decidimos ir. El club se portó de maravillas en todo eso, desde el Tati (José María Buljubasich), que yo me paro cada vez que hablo de él porque le tengo una admiración muy grande, hasta el doctor que hizo todo lo posible para que en la Clínica Católica pudiera nacer mi hija.

-Estás muy agradecido.

-Totalmente. La atención, la predisposición, el acompañamiento de todos en ese momento, de Mario Lepe en permitirme no jugar uno o dos partidos para que esté atento a mi señora. Me sentí muy respetado, la pasaba muy bien con mis compañeros. Católica siempre ha tenido planteles con futbolistas importantes para la historia de cada momento del fútbol chileno y a mí me han tratado de maravillas.

“Me faltó presionar más para que me fichara Colo-Colo; hicieron una muy buena oferta, pero mi club no cedió”Lee también:“Me faltó presionar más para que me fichara Colo-Colo; hicieron una muy buena oferta, pero mi club no cedió”

-¿Te vas por el fallecimiento de tu padre?

-Sí, después tuve el fallecimiento de mi padre. El club también atendió mi necesidad de regresar a la Argentina, pero me encontré con un fútbol limpio, lindo, que intentaba, al menos cuando yo estuve, que el balón sea el protagonista. Jamás tuve algún episodio de discriminación, de maltrato, ni nada que se me parezca, ni yo, ni mi mujer, ni mi hijo, que fue al jardín ahí en Chile también. Así que mi paso fue una experiencia sana y yo guardo ese recuerdo.

-Debutaste a lo grande y de una forma atípica, con gol a Iquique en un nevado San Carlos de Apoquindo.

-Así mismo fue. Bueno, después nos dimos cuenta de que San Carlos, no los hinchas de la UC, sino que climatológicamente también es un punto extrañísimo respecto de la geografía de la ciudad. A nosotros jugando nos agarró frío, pero bueno, para mi familia, que estaba en la tribuna y que fue vestida normal, saliendo desde el sector centro de Santiago, encontró una situación muy atípica.

-¿Te había tocado jugar con nieve antes?

-Me había tocado en Suiza jugar con nieve, pero no imaginaba sinceramente que eso me pudiese ocurrir. De hecho, creo que hacía muchos años que no había un partido en esas circunstancias. Fue una experiencia muy grata y, desde ya, para un delantero convertir en el primer partido ayuda a quitar muchas sensaciones de ansiedad que uno puede cargar en la previa.

-Fuiste campeón de Copa Chile, torneo que desde entonces el club no ha logrado ganar.

-En ese momento fue mucha alegría. Ser campeón es siempre algo muy especial. A mí no me ha tocado serlo, sinceramente, muchas veces en mi vida. En ese formato de Copa, que por ahí arrancaban jugando los chicos del club porque se jugaba simultáneamente con otros torneos y después íbamos participando los más grandes, me parece que fue un título un poco de todos. Yo percibí eso, que tanto los jóvenes como los grandes lo sintieron propio. Me parece que para un plantel eso no es una situación que se da tan seguido y está bueno que haya ocurrido de ese modo.

El delantero en su paso por Universidad Católica. Foto: Aton.
César Carignano. El delantero en su paso por Universidad Católica. Foto: Aton.

-¿La UC fue el único equipo que te llamó acá en Chile?

-Sí, en aquel momento sí. Después regresé a Argentina por lo de mi padre y ahí tomamos en familia la decisión de que ya no queríamos salir del país.

-¿Quién te trae?

-Fue el Tati, en aquel momento, el iniciador de todo. Conocía a la gente que me representaba, incluso ellos también lo habían representado a él, entonces por ese lado pudo, imagino yo, acortar caminos para averiguar un poco cómo era yo fuera de lo deportivo. Todo se dio muy genuino, muy fácil, muy simple, muy rápido.

-¿Te hubiese gustado que fuera más duradero tu paso por Católica?

-Sí. Pero bueno, la vida tiene sus cosas que a veces nos ayudan o nos exigen tomar decisiones, cambiar de rumbo. Fue un período muy corto, pero que recuerdo con mucho aprecio, con cariño y con mucha gratitud hacia la gente del club.

-¿Has visto imágenes del Claro Arena?

-Ah, sí. Es una preciosura, es bellísimo. Es conmovedor ver lo que se construyó en el mismo lugar. No he estado, lo he visto por televisión, he seguido imágenes durante todo el proceso desde las redes oficiales del club. Las maquetas iniciales, el paso a paso, los distintos estados por los que atravesó la construcción. Realmente es un estadio a la altura de lo que representa Católica social y culturalmente dentro del fútbol y de Chile en general. Es una joya moderna de arquitectura futbolística que, ojalá, algún día pueda conocer. Claramente está a la altura de lo que significa Universidad Católica.

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