A comienzos de la década del ‘90 Chile vivió una especie de boom de llegadas de refuerzos de talla internacional. La Copa América jugada en 1991, la obtención de la Copa Libertadores del mismo año por parte de Colo-Colo y la pujante bonanza económica que significó el regreso a la democracia, hicieron que el país se volviera atractivo.

Así, por ejemplo, no extrañó que en 1993, entre otros, llegaran Marco Antonio Etcheverry al Cacique y Sergio Fabián Vázquez a Universidad Católica. Ambos, seleccionados de Bolivia y Argentina, respectivamente, que por ese entonces también se preparaban para jugar la Copa del Mundo de 1994 en Estados Unidos.

La historia de uno y de otro es bien distinta. Mientras el altiplánico debió convivir con una traumática lesión, pero sí pudo jugar el Mundial, el zaguero brilló de comienzo a fin en la precordillera, y aunque integró la nómina de la Albiceleste, problemas físicos de última hora lo privaron de jugar un solo minuto en Estados Unidos.

Igualmente, Charly dejó un recuerdo imborrable en la Copa Libertadores de 1993, donde la UC llegó a la final, en la que solo pudo ser frenada por uno de los mejores equipos brasileños de la historia: el Sao Paulo de Telé Santana.

Vázquez recuerda en esta conversación cómo se dio que un seleccionado argentino llegara a Chile, la memorable campaña copera y, cómo no, también su ilusión con que el actual plantel se acerque a repetir una campaña como la que él protagonizó hace 33 años.

“El profe me pidió que te lleve para ganar la Copa Libertadores”

- Cuénteme cómo se gestó su llegada a Universidad Católica en 1993. ¿Quién lo llamó?

Cuando me estoy entrenando en Rosario Central, me llama un dirigente y me dice que había alguien que quería hablar conmigo. Era el presidente de la Universidad Católica, Alfonso Sweet. Entonces le dije que sí, que bárbaro. Viene Alfonso y me dice, ‘hola, Sergio, encantado. Me mandó el profe- no me dijo ni Nacho ni Prieto- a pedirme que te lleve para la Católica, que quiere salir campeón de la Copa Libertadores’. Y yo me reí en ese momento, no tuve otra forma de reaccionar. Yo había estado en la Copa América del ‘91 en Chile, entrenando en San Carlos de Apoquindo y me había encantado el lugar. Entonces, no me pareció mala la idea.

Charly festejando su golazo de cabeza ante Universidad de Chile en el Clásico de la primera rueda de 1994.
Sergio Vázquez Charly festejando su golazo de cabeza ante Universidad de Chile en el Clásico de la primera rueda de 1994.

- ¿Pero con solo eso lo convenció?

Tenía que tener un montón de condimentos como para que yo tome esa decisión de ir. Entonces le pregunto, ‘¿de qué forma quieres salir campeón de América?’. Me dice que vamos a traer a este, a este, a este…Ricardo Lunari; está la Vieja (Gerardo) Reinoso, (Juan Carlos) Almada, (José Saturnino) Cardozo. Y vi un equipo en que también estaban Nelson Parraguez, el Moto (Andrés) Romero, el Mumo Tupper…todos jugadores de selección...Rodrigo Barrera. Entonces dije, ah, bueno, me están hablando en serio. Yo lo analizo, hablo con mi familia y fue así.

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- Usted llegó como seleccionado argentino a Chile...no era habitual.

Me convenció (Sweet) y ahí me dijo que Nacho Prieto quiere armar un equipo alrededor mío. Y eso es simple. Cuando a vos te dicen esas cosas, el ego te lo levantan y uno tiene ganas. Yo no había jugado nunca la Copa Libertadores. Entonces dije ‘es la posibilidad mía. Creo que tenemos un gran equipo y bueno, vamos a meterle para adelante’.

- Decía que el 91, cuando había estado en Chile por la Copa América, le había gustado mucho. ¿Qué le gustó en específico?

El trato que tuvieron para con nosotros. Por lo menos lo que viví yo en la concentración. Después, las instalaciones del club, la verdad, eran de un equipo de Champions en ese momento. Así que me gustó todo y estar cerca de mi casa, que eso era lo importante, estar cerca de Argentina, no tener que irme tan lejos. Siempre prioricé la familia. Eso también tiene mucho que ver. Y bueno, fue lo que me convenció.

“Católica era de los equipos que más brillaba en Copa Libertadores”

- ¿Si el rival no era Sao Paulo, Católica era campeón de la Libertadores 1993?

Pero por supuesto. Si Católica en esa época era uno de los equipos que más brillaba en la Copa Libertadores, porque jugábamos de igual a igual en cualquier parte de Sudamérica. Fuimos a jugar de la mejor forma a todos lados: a (Atlético) Nacional de Medellín, al América de Cali, al Barcelona de Ecuador, a Bolívar, a Oruro…a todos lados fuimos a jugar de esa forma. Entonces es como que todo el mundo se había dado cuenta.

Y bueno... nos tocó el Sao Paulo de Telé Santana, que después fue el abastecedor con 10 jugadores para que Brasil fuera campeón del mundo en el ‘94.

- Específicamente de esa campaña, ¿con cuál partido se queda?

El que más me gustó fue el de Barcelona de Ecuador en San Carlos (triunfo 3-1). Ese partido fue muy difícil, pero nos dio la tranquilidad para ir a Guayaquil, que es un lugar muy complicado. Y allá jugamos otro buen partido.

“Ojalá esta UC llegue hasta el último día”

- Ahora la Católica otra vez está en una Copa Libertadores que ilusiona mucho. Me imagino que pudiste ver el partido con Boca, salió primera del grupo. ¿Ha podido ver al equipo?

Sí, lo veo siempre. Yo no pierdo oportunidad de verlo. El otro día con Boca lo vi. Es un gran equipo, un equipo aguerrido, un equipo con ganas. Y bueno, esperemos ver hasta dónde llega y ojalá sea hasta el último día y puedan levantar la Copa.

- ¿Pero cree que un equipo chileno puede hoy ilusionarse nuevamente con al menos una final?

La ilusión siempre está, no hace falta que uno lo diga. Ojalá la pueda levantar cualquier equipo chileno porque le vendría bien al país para volver a remontar. Viene de golpes muy grandes, quedándose fuera de los mundiales. Yo creo que salir campeón de una competencia internacional sería el puntapié inicial para mejorar.

- ¿Visitó ya el nuevo Claro Arena?

No fui invitado y no tengo oportunidad de conocerlo. Fui a Chile pero no fui al estadio.

- Falta de comunicación ahí. ¿Le gustaría conocerlo, me imagino?

Las cosas no hay que pedirlas, tienen que llegar solas. Yo creo que en algún momento van a tener que invitar a todos los exjugadores de la Católica del ’93 y por lo menos hacerles un reconocimiento porque se lo merecen todos.

- Volviendo a su paso por la UC. No puedo no preguntarle por esa rivalidad que hubo con la Universidad de Chile. Eran momentos donde los planteles de los dos equipos eran maravillosos: Leo Rodríguez, Matador Salas, tú, Beto Acosta, Pipo Gorosito. ¿Cómo eran esos clásicos dentro de la cancha?.

Para nosotros era hermoso. Jugar un Católica versus la U era espectacular para la gente y para los jugadores también. Teníamos jugadores de la selección de Chile en los dos equipos, en la selección Argentina en los dos equipos, y distintas selecciones. Así que fue un deleite para todos. No solamente para nosotros, sino para la gente, que creo que también lo ha vivido de una forma especial. Y de eso se trata, de que la gente lo viva de la misma forma que nosotros.

- ¿Cuál es el clásico que más recuerda de aquella época?

Es muy difícil no decir el que les ganamos con nueve hombres con gol mío en 1994 en el Estadio Nacional.

- ¿Suscribe a la teoría de que manos negras impidieron que la Católica fuera campeón en aquellos años, especialmente en el ’94?

Sí. A ver, son cosas que pasan. Después de muchos años, creo que no fue normal el desarrollo de los últimos partidos de la Católica y de la U. Pero ya está, ya pasaron muchos años y por más que uno siga diciendo lo mismo, las cosas no van a cambiar, entonces ya fue.

- ¿Le quedaron buenos amigos en Chile de aquellos años en la UC?

Sí. Me quedaron un montón de conocidos, gente amiga. Soy muy amigo del Negro Max Muller… de Seba (Rozental), Chamuca (Barrera)… es gente a la cual aprecio enormemente. Disfruto cada vez que voy para allá… también está Dante Poli, que es mi gran imitador en Chile, jaja.

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