Dos emblemas de la Selección Chilena como Humberto “Chita” Cruz y Leopoldo Vallejos, quienes jugaron las Copas del Mundo de 1962 y 1966 y 1974, respectivamente, fueron los invitados de Juvenal Olmos en el podcast de En Cancha, Mundialistas.

A pocos días del comienzo de Estados Unidos, México y Canadá 2026 y con la lamentable ausencia de La Roja, ambos recordaron sus experiencias en las mencionadas citas planetarias.

El exdefensa central, tercero en Chile 1962, recordó sus míticos encuentros con Pelé y la exigente preparación que tuvo el plantel de la mano de Fernando Riera. Por su parte, el “Polo” contó cómo la enfermedad que enfrentó Luis “Zorro” Álamos terminó afectando al equipo en el Mundial de 1974 en Alemania.

Además, conversaron sobre el estado actual del Equipo de Todos y la actividad en general, junto con realizar sus prediciones para la Copa del Mundo de norteamérica.

Los primeros pasos de Cruz y Vallejos

Juvenal Olmos: Hoy tenemos el privilegio de contar con dos mundialistas: del 62 y del 74. Para acompañarnos, Humberto “Chita” Cruz y Leopoldo Vallejos. Arranquemos con el 62. El Polo está en ese tiempo en la Primera Infantil de la Católica. Humberto, con 22 años, está nominado a la selección que jugó el 62. ¿Cómo era ese fútbol, Chita?

HC: Yo jugaba más en calle empedrada, que estaban en todos los barrios. Las canchas eran de tierra, con piedras y de repente vidrios igual. Uno se tiraba de paloma. Después llegaba a la casa sangrando, me pegaban un buen manotazo en la cabeza y a acostarme y a lavar los pantalones.

JO: ¿Siempre quisiste ser jugador?

HC: Siempre. Éramos de un barrio donde todos jugábamos con pelota de trapo. Estación Central. Ahí está la famosa pila del Ganso. Estaba Guillermo Díaz, al que le decían “Care Yegua”, puntero izquierdo. Nosotros teníamos en el club al Loro Fuentes, que se la pasaba a cualquiera.

JO: Polo, ¿en qué te pillaba el año 62?

LV: Estaba jugando en Universidad Católica, la Primera Infantil. Fui a ver a la selección chilena al estadio. Fue maravilloso. Solamente el hecho de estar ahí y pensar que Chile gane. Chile hizo un gran partido, creo que el primero fue contra Suiza.

JO: ¿Y los que no pudiste ir al estadio?

LV: Los vi por una televisión en blanco y negro. Teníamos un grupo de amigos. Íbamos a la casa de uno y nos hacíamos los comentarios deportivos. Cuando Leonel le pegó un combo a uno de los italianos, ahí todos hablábamos.

JO: ¿Te gusta más ese fútbol que el de hoy? Más romántico.

HC: Y de alto roce. Yo te digo, de repente llegué a marcar al mejor del mundo, Edson [Pelé], y se metía a pierna. Nosotros teníamos grandes jugadores: el negro Manuel Muñoz, Carlos Rojas, los mediocampistas, los punteros.

LV: Creo que el fútbol de hoy es más completo. El antiguo era más simple, no había tanta marca. Hoy se ve mucho más marca y es importante que los jugadores se entreguen cien por ciento.

JO: Polo, desde el 92 los arqueros pasaron a jugar mucho más con los pies. Esto ya lo hacían ustedes el año 60 con los buenos arqueros.

LV: Yo jugaba mucho con los pies porque teníamos a Fernando Riera, que hacía el fútbol en línea. Me decía: “Polo, tú eres arquero y líbero, te van a meter pelota en profundidad y tú tienes que estar atento, gritar y mandar dentro de la cancha”. Yo tenía 18, 19 años. Don Fernando me mandaba porque sabía que tenía buena técnica y podía salir jugando. Cuando estaba complicada, había que reventarla.

JO: Chita, ¿qué te pedía el Tata Riera el 62? ¿Ser defensor que quita la pelota? ¿O también salir jugando?

HC: Lo digo siempre: “Chita, si traes una pelota y puedes crear un pase largo, créalo. Eres una pieza clave defensivamente. Y si tienes para jugar al ataque, hazlo. Nunca quitarte el poder crear algo”.

Los históricos conversaron junto a Juvenal Olmos en Mundialistas.
Chita Cruz y Polo Vallejos. Los históricos conversaron junto a Juvenal Olmos en Mundialistas.

JO: Era un adelantado el Tata Riera para su tiempo. Sinónimo de disciplina.

LV: A Fernando le gustaba mucho la disciplina. Cuando nos íbamos a concentrar a Las Vertientes, citaba a las doce. El que llegaba tarde tenía que llegar allá y pedir disculpas. En la parte futbolística exigía mucho. El peso: los jugadores tenían que estar todos los días igual. Eran 72 kilos, 72, 72. Cuando pesaban 74, había que preguntar qué pasaba. También era estricto en que a los jugadores se les pagaran todas las platas que se les debían.

JO: El que hablaba muy bien de él siempre era Manuel Pellegrini. Riera era su mentor. Yo trabajé del 92 al 95 con Pellegrini en la Católica, y él tenía esos argumentos del peso, del horario.

HC: Premios, descanso. Se preocupaba de que no les faltara nada en la casa. Uno lo miraba cuando estábamos cenando: “Qué será cascarrabias”…

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JO: ¿Sabían del rival?

HC: Conocía entero al enemigo. Había estado en Europa antes que nosotros. “Si haces esto, te va a poner las manos así. Es grande, pero medio bajito”.

JO: El famoso partido con Italia. Ustedes no conocieron a los italianos.

HC: Se sabía la película entera del jugador contrario. “Tienes que hacer esto”. Lo aplicamos. Lo otro viene solito.

LV: Esa era la virtud de don Fernando. Por ejemplo: se iba al estadio y nos decía: “Para mí, el fútbol dentro del campo es ponerse detrás del arco y ver cómo las piezas se mueven”. Se ponía detrás del arco y veía cómo jugaba el equipo, de repente salía enojado, de repente contento.

JO: ¿Cuál fue tu primera sensación del Mundial, Chita?

HC: Lo tengo en la cabeza desde cuando empecé a jugar. “Si alguna vez me llama la selección, así como me saco la mugre en la calle, en piedra, me la voy a sacar dentro de la cancha”. Ese argumento me dio hasta la fama de ser “choro”. Yo era el más chico del equipo de Santiago Morning pero detrás tenía a Beto Espósito y al Gringo, que eran dos pailones.

JO: ¿Nunca fue un tema tu estatura?

HC: Lo único que decía era que, a la hora que me diera la oportunidad don Fernando, no salgo más. No me la daba porque Carlos Contreras andaba muy bien.

JO: Polo, ¿cuál es tu primer Mundial?

LV: La primera vez que salí fue con una selección cadete a Arica y salimos campeones. Después salí con Elías Figueroa, Juan Rodríguez, a un Sudamericano juvenil en Colombia. El equipo que nos ganó, que salió último, fue Argentina. El único partido que perdimos, uno a cero.

JO: Chita, ¿cómo te enteraste de que estabas nominado para el Mundial del 62?

HC: Saliendo de los partidos me decían: “Usted tiene que estar en la selección”. “Ya, pues, depende del hombre nomás”. Me dio la oportunidad y no salí más.

La drástica decisión de Fernando Riera previo al Mundial de 1962

JO: ¿Fue muy sorpresivo que el Cua-Cua Hormazábal quedara fuera del Mundial?

HC: Para nosotros, para todo el grupo. Hacía lo que no hacía ningún jugador: del área nuestra al área contraria, te la dejaba en los pies. Era “choro”, guapo. Un líder dentro de la línea.

LV: Por eso no quedó. Fernando no aceptó eso. Cua-Cua era jefe en Colo-Colo, hacía lo que quería. Fernando Riera no lo aguantó. Se portaba muy mal.

JO: ¿Y tú, Polo, cómo te enteraste de la nominación para el 74?

LV: Los dirigentes me dijeron que estaba nominado y que tenía que presentarme en Pinto Durán. Yo había estado en un Sudamericano en Brasil con (Adolfo) Nef. Pero me lesioné un tobillo. Un doctor me quería pinchar para que jugara, pero el doctor de la delegación me dijo que no, y yo le hice caso a él.

JO: Ese fue producto de tanta infiltración a muchos jugadores. Le acortaron la carrera.

JO: Chita, en el Mundial del 62 Pinto Durán se construye para que ustedes entrenen. ¿Cómo se concentraban?

HC: Por Hernando de Magallanes con Colón. Íbamos en un bus verde. Estuvimos primero en Algarrobo, después en Pinto Durán. Meses, pero felices. Más encima teníamos un técnico gruñón, cascarrabias. En la concentración jugábamos brisca, dominó, bolitas. Las habitaciones eran de a cuatro: Eyzaguirre, Godoy…yo. Yo, como a las cuatro de la tarde, le soltaba los pernos a las camas. Después de cenar: “Mire, escuche, se cayó”. Se cayó del camarote. Esto era de todos los días.

JO: Si comparas la concentración del 62 y la del 66, ¿cómo fue?

HC: En el 66 jugamos muchos partidos antes del Mundial. Llegaron medio con las pilas agotadas.

LV: Y se lesionó un arquero. No se llevaron a los tres arqueros. Yo estuve a punto de ir, salí campeón con la Católica. Llevaron a un delantero en lugar de un tercer arquero. A raíz de eso empezaron las delegaciones a llevar tres arqueros.

Hablan de su vida en La Roja en Mundialistas, el podcast de En Cancha.
Chita Cruz y Polo Vallejos. Hablan de su vida en La Roja en Mundialistas, el podcast de En Cancha.

JO: Siguiendo con el 62, hay una frase icónica del presidente del Comité Organizador del Mundial, Carlos Dittborn: ¿Significó algo para ese plantel?

HC: Yo venía jugando y de repente estaba en la selección chilena. Todos los jugadores teníamos casi la misma película. Yo no tenía nada. Me abrió la puerta y me dijo: “Depende de ti que llegues allá”. Ya, mierda…

LV: Fue importante para todos, no solamente para los jugadores. Pegó potente: “No tenemos nada y lo queremos tener todo”. Pegó para toda la gente.

JO: O sea, no fue solamente un impulso del fútbol, sino de la sociedad chilena.

JO: Chita, ¿cómo viviste tú esto de que el 62 y antes no se podía hacer cambio? Después, en México 70, se hace el cambio de que pueden ingresar dos jugadores.

LV: Los dos cambios fueron fundamentales. Si no, los equipos quedan con diez o nueve por no tener cambios. Como pasa con la Católica ahora si se lesiona Zampedri.

Enfrentar a Pelé

JO:¿Qué significaba enfrentar a Pelé?

HC: El hecho de enfrentarlo en el hexagonal preparatorio (de 1962) y en partidos internacionales, ya sabía cómo venía. Yo le decía a Edson: “Ya te conozco. No me vengas con el amague”. Era extraordinario como persona. “Hola, Chita, ¿cómo estás?”. Buena relación. “Yo te voy a marcar, te voy a golpear”. Si yo lo golpeaba, aguantaba. Listo, ya sé quién fue.

JO: Valiente, el negro.

HC: Valiente. Era el corazón del equipo. No he visto un jugador tan bueno. Pelé era Pelé, lo demás era esto. Yo quería sacarle los pañales. Pero era tan bueno y tan buen amigo, te digo, cuando no viene Pelé, el estadio está vacío.

LV: Nosotros también jugamos contra Pelé en el Maracaná, con 160 mil personas, el año 1969, antes del Mundial de México 70. Hubo un tiro libre, le pegó tan fuerte que hizo el gol. El estadio se quedó calladito. Le íbamos ganando uno a cero. Yo molestaba a Pelé para que no se enojara, para que no hiciera goles. En el segundo tiempo el centrodelantero me tiró un tacazo. Hubo dos jugadores que se le tiraron encima: dos tarjetas rojas. Quedamos con nueve y al final perdimos dos a uno. Pero fue maravilloso.

El mítico partido ante Yugoslavia

JO: Partido por el tercer lugar, Chile 1 - Yugoslavia 0. Hoy se habla de los volantes ofensivos o mixtos, y Chile jugaba con Toro, Eladio Rojas, Jaime Ramírez, Leonel Sánchez, con laterales que pasaban muchísimo. ¿Cómo fue este partido?

HC: Desde el primer momento fue tremendamente fuerte. De mucho ritmo, mucha metida fuerte. Pelota dividida, arrancada con todo, con las piernas, con el cuerpo. Pero pelota mía, tiene que ser nuestra. Salíamos jugando tranquilamente y teníamos un par de jugadores desequilibrantes: Jorge Toro, Jaime Ramírez. Nosotros los defensas teníamos al Nano, un chico endemoniado adelante. Nunca por el medio. Pero de repente salía de casa, salía para adelante.

JO: Cuando se habla de la Generación Dorada, ¿esta del 62 era también una generación dorada?

HC: Yo digo que debería ser más que la Generación Dorada, porque estuvimos en un Mundial. Y un Mundial es un Mundial. Hay que ser guapo: jugar contra los rusos, los brasileros, los yugoslavos, la selección alemana. Tuvimos la suerte de jugar contra todas esas selecciones antes del Mundial.

JO: ¿Qué te pedía el Tata Riera acá?

HC: La pelota dividida, salía jugando. Sacarse la responsabilidad y pegarle fuerte la pelota, o pescar y tocársela a Jorge Toro, a Jaime Ramírez, o tirarle el pelotazo largo a Leonel. “Cuando la tengamos, simulemos, juguemos, toquemos. Se va a producir el espacio. Cuando se produzca, aprovechemos al Nano, a Jorge, y si llega, llega Jaime”.

JO: ¿Dónde le pedía estar a la última línea?

HC: Raúl Sánchez estaba de último. Era un jugador técnicamente buenísimo, no era patadura como los centrales actuales.

LV: Había un yugoslavo importante. No me acuerdo el nombre…El nueve era bravísimo y el diez, un pailón.

JO: ¿Y el Polo, cómo era tu observación del arquero chileno (Adán Godoy)?

LV: Estaba más metido en el arco que saliendo afuera. No salía nunca. Pero era un equipo potente, el yugoslavo era buenísimo. Aguantó el porrazo, futbolísticamente. Pudieron sacar el partido adelante con un Eladio Rojas que avanzó entre la mitad y el área grande y tiró. Hizo el gol.

HC: Fue de tres pases, me acuerdo clarito. Salimos de ahí nosotros, pasamos la mitad y se fue Eladio.

JO: Hoy se habla de que no se puede tener dos centrales y dos volantes centrales duros. ¿Chile acá tenía dos creadores: Jorge Toro, Eladio Rojas?

HC: Don Fernando nos dejaba a nosotros, que éramos patadura: “Hay que crear también, no ser puro destructor. Que corra el enemigo, no nosotros”.

JO: ¿Por qué nos cuesta tanto en Chile sacar puntero? Leonel Sánchez, Ramírez, jugaban muy abiertos.

LV: Muy abiertos, provocadores. La pelota llegaba y encaraban. Leonel tiraba al arco, le pegaba demasiado fuerte. Hizo muchos goles, de tiro libre también.

HC: El Tata estimulaba a los punteros. Te repetía la jugada. “Así lo quiero”. Siempre a ras de piso.

LV: Le gustaba a dos toques, tres toques. Pero eso es hasta la mitad del campo. De ahí los delanteros tienen que encarar.

JO: ¿Cuál era el mensaje de ustedes ante este partido?

HC: Hablábamos todos los días. “Ahora depende de nosotros. Estamos peleando por un país que tuvo el terremoto. Aprovechemos esto”. Yo no le tenía miedo a nadie. Lindo jugar ese partido.

JO: ¿Se dieron cuenta que eran terceros en el mundo?

HC: Cuando empezaron a celebrar. Una locura.

JO: Polo, ¿Godoy era el mejor arquero de Chile en ese momento?

LV: Estaba [Misael] Escuti, estaba Astorga. Escuti era el titular. Yo tuve el privilegio de tener a Godoy: lo llevaron en el 66 a Católica para que jugara y no lo dejé jugar ningún partido. Es importante tener dos arqueros buenos. Si se lesiona uno, tiene que entrar el otro con ganas de quedarse con el puesto.

El triste ocaso de Juan Pinto Durán

JO: En el 66 al grupo del 62 se le fueron incrustando otros. Las expectativas fueron demasiado altas. ¿Cambió el fútbol del 62 al 66?

HC: No fue cambiar. Nunca habíamos salido de Chile. Llegamos a Inglaterra y mirábamos todo.

LV: Cambió el técnico también.

JO: Pinto Durán se construye para el 62 y desde entonces seguimos ahí. Sigue habiendo una cancha y media. De Sudamérica es la selección, junto con Bolivia, la que se ha quedado más abajo en infraestructura.

HC: Don Fernando decía: “Si no tenemos esto, consigamos por otro lado”. Hablaba y conseguía. Ahora no hay contacto.

Polo Vallejos, en su mejor momento para Alemania 1974

JO: Mundial del 74, Alemania. ¿Cómo llegaste en tu peak de rendimiento?

LV: Yo venía con un alto rendimiento, jugando demasiado bien. Los entrenadores me elogiaban: que siguiera con la concentración metido en el arco, con los gritos mandando a los jugadores. “Tenís que estar gritando y mandando, aunque se enojen. Si uno no te hace caso, le pegás tres gritos más y le va a dar vergüenza”.

JO: ¿Te sentías patrón de la defensa?

LV: Totalmente. El chino [Quintano] me hacía caso en todo. Rolando [García], ningún problema. Más adelante tenía a Juan Rodríguez, Páez. Con Reinoso, más amigo aún. Arriba teníamos a Caszely.

JO: Dicen que un arquero no solamente juega debajo de los postes. Su verdadera defensa son la línea de cuatro o la de cinco.

LV: Cien por ciento. Si yo le grito a Figueroa “dos pasos más atrás, estás marcando”, tengo menos posibilidades de que me llegue el tiro al arco. Por eso es fundamental estar gritando.

JO: Los arqueros de hoy muchos no gritan. El Superman Vargas, a cien metros se escuchaba ordenando.

LV: Lo aprendí con don Fernando Riera. Don Fernando jugaba en línea. “Polo, tú eres el arquero, pero también eres líder”. Yo tenía que salir a jugar con la pelota y tocársela a un compañero, o reventarla. Y que mandara mucho a los jugadores.

JO: ¿Quién hace la barrera?

LV: El arquero. Yo hacía tres jugadores y dos acá. Cuando era muy cerca, tres y tres. Normalmente le pegaban por el medio. Pero hay jugadores que pueden meterla en un ángulo muy difícil. Como el gol de Stefan Pino en Cobresal, tremendo golazo. Tuvo culpa el arquero, lo que yo vi.

JO: ¿A qué iba esta selección del 74? Reinoso, Valdés, Caszely, Elías, el Flaco Quintano. ¿Cómo llegó el grupo?

LV: Cuando empezamos a viajar estábamos en Brasil, después España. Yo empecé a jugar todos los partidos. El problema es que se nos enfermó don Lucho [Álamos] en Salamanca. Lo querían hospitalizar, pero él dijo que iba con el equipo. Pedro Morales, el otro técnico, no quiso meterse en nada. Si Lucho hubiera estado en forma, hubiera sacado a Caszely cuando lo estaban pateando. La idea era clasificar, porque era un equipazo.

JO: Del 66 Chile salió poco. Eso se cambió para el 74. ¿Ese fue el objetivo del Zorro Álamos con las giras?

LV: A Lucho le gustaba que jugáramos al ataque. No era defensivo. Le gustaba ir a ganar.

JO: Chita, ¿cómo viste esto desde la casa? Fue un partido muy apretado.

HC: Muy apretado. Los muchachos estaban más preocupados de la marca que de llegar a crear. Eso le trajo consecuencias.

JO: Este era un 4-2-2-2. Polo, ¿cómo fue el gol de Breitner? Yo te molesto siempre: “Fue una cosa así”.

LV: La jugada se dio por el lado izquierdo. Guillermo Páez no la tomó; estaba metido en otro lado. Después Juan se tiró para allá y yo llamaba a Páez para que se viniera para el medio. De repente Breitner se metió al medio y el puntero derecho se la dio a él. Yo le gritaba a Quintano que le saliera encima. Le gritaba fuerte.

JO: “Flaco, flaco”.

LV: El Flaco estaba clavado. El que tenía que estar en ese puesto era Páez, y nunca estuvo. Yo le gritaba a Quintano. Y de repente, pum, le pegó. Me estiré y la toqué con la punta de los dedos, pero no la pude sacar.

JO: Polo, en ese tiempo los comentaristas decían “nuestros arqueros no están acostumbrados a estos remates de media distancia”. Le metió un misilazo del pie izquierdo, acá arriba.

LV: Iba directa. Iba como una lanza. Yo estaba gritándole a Quintano. Y de repente le pega. Hice todo el esfuerzo. Pero nunca pensé que le iba a pegar de ahí.

JO: ¿Qué pasó anímicamente con el equipo? ¿Se nos cayó?

LV: Hubo problemas. Jugadores se acercaron a Pedro (Morales) para que tomara el equipo, y don Pedro dijo que no. Si nuestro técnico hubiera estado bien, no lo perdíamos.

JO: ¿El Zorro era de influir mucho tácticamente?

LV: Total. Hubiera sacado a Caszely cuando lo estaban pateando. El 2 lo seguía para todos lados. Marcación al hombre. Caszely reaccionó, se le tiró encima. Expulsado.

La actualidad del fútbol chileno: ¿Pellegrini es la solución?

JO: Van tres mundiales seguidos que nuestra selección queda fuera. Polo, ¿qué le ha pasado al fútbol chileno? Hoy no tenemos un técnico oficial en la banca.

LV: Han traído muchos entrenadores extranjeros a la selección. Anduvieron bien con otras selecciones, pero en Chile no. Dicen “yo conozco a los jugadores chilenos”, y no los conocen

JO: ¿Están muy influenciados por los empresarios?

LV: No lo sé.

HC: Yo digo, Juvenal: falta que ellos crean que son capaces. Y son capaces. Demuestran que son los mejores que hay en Chile. Nosotros nos parábamos frente a cualquier selección, no importaba el porte ni la estatura. Falta que ustedes deseen estar.

JO: En Argentina respetan mucho a la gente con trayectoria. ¿Se escucha en Chile a los mayores?

LV: Yo estoy con un equipo de gente de 50 años para arriba, como veinte jugadores. La idea es que venga Pellegrini. Esos veinte jugadores están de acuerdo, porque es chileno. Le ha ido bien y sería importante tenerlo.

JO: ¿Pellegrini es la solución?

LV: Con la misma seriedad que está haciendo en Europa, va a llegar con la misma mentalidad acá. A los dirigentes los va a parar bien parados antes de firmar el contrato. Eso es fundamental: que él tome el mando y no que lo estén mandando.

JO: Después de Bravo no ha existido un gran arquero. ¿Tienes alguno hoy?

LV: Hablan del arquero de Universidad Católica (Vicente Bernedo). Pero le faltan cosas. No sé quién lo entrena. Le falta esa cosa de barrio que es fundamental para un arquero.

HC: Hay que tener una selección permanente y tenerla jugando para ir corrigiendo todos esos detalles.

JO: ¿Cómo va a ser tan difícil contratar a Polo Vallejos y decirle “enséñele” a Bernedo? El otro día con el Chino Caszely nos decía lo mismo. Caszely miraba la pierna de los centrales. A los que marcaban con piernas paralelas había que encarar antes.

HC: Yo en el barrio era “potopelado”, andaba a pata pelada. Palomilla de calle. Jugábamos pichanga, después en cancha de tierra, yo de número cinco, era chiquitito. Los delanteros “sigan con éste”, le decían al chico. Ahí salió el mono, sangre del club de barrio Máximo Garay.

JO: Las historias en Argentina, los pincharratas que entraban con alfiler. ¿Entraste alguna vez con un filete?

HC: Yo no. A veces, al pescado le metíamos el dedo. En el “churro”, como dicen.

JO: Me quedo con que el Tata Riera, Chita, no solamente te pedía quitar, sino salir jugando. Y con las instrucciones del Polo: un arquero se defiende en el bloque defensivo, no solamente bajo los postes.

HC: A medida que avanza la edad, vas aprendiendo más detalles. Yo le enseño a mi nieto pillín. “Tata loco”, me dice. Antes entrenábamos con tres pelotas. Ahora entrenan con cincuenta.

JO: Antes los técnicos entrenábamos a los arqueros. Los primeros que llegaron con entrenador de arqueros fueron los brasileños en los noventa. Ha sido un gran cambio.

LV: Importante. Y que el que lo entrena, sepa. Hay entrenadores que no es su especialidad.

Predicciones para el Mundial 2026

JO: Repaso de las sudamericanas: Uruguay, Colombia, Ecuador, Argentina —último campeón—, Paraguay y Brasil con Carlo Ancelotti. ¿Vuelven a ser protagonistas Argentina y Brasil?

HC: Lo veo bien. Brasil y Argentina, los dos americanos peleando siempre. Los europeos tendrán su almacén escondido, pero yo creo que Brasil y Argentina son los indicados.

JO: Polo, con la llegada de Ancelotti, a Brasil no se le contrata para pasar la primera ronda. ¿Ve a Brasil con ventaja o ves a Argentina superior?

LV: En este momento veo a Argentina superior. Ha andado pareja en todas las líneas. Brasil no juega como antes. Antes daba gusto cómo tocaban la pelota.

JO: ¿Argentina ha respetado su ADN, el toque, y Brasil, con la vorágine de jugar como europeo, perdió el rumbo? La mayoría de jugadores brasileños se va muy temprano, 18 o 20 años.

LV: Soy fanático de Brasil, pero actualmente no están jugando bien. No están parejos a lo que quiere el técnico. No he encontrado la fórmula. El equipo argentino anda muy parejo.

JO: Chita, ¿crees que Uruguay logra recuperarse sin Suárez?

HC: Bastante difícil. No tiene los jugadores de antes. Rocha, Cubilla, eran de peso. El uruguayo de hoy es más “vamos a llegar”. A Argentina se le ve más metida.

JO: ¿Puede ser Messi todavía un factor?

LV: Sigue siendo el factor fundamental. Los jugadores últimamente están jugando todo para Messi. Y el equipo anda mucho mejor.

HC: Yo siempre le tengo fe a Brasil. Son buenos para la pelota.

JO: ¿Y Neymar, que también va?

LV: Yo pienso que Uruguay va a mejorar mucho. Tiene dos chicos delanteros muy rápidos que hacen goles. Con el técnico que tiene, creo que va a sacar adelante a Uruguay.

JO: El Maestro Tabárez fue el iniciador del cambio: del típico volante central uruguayo “patadura cascarrabias” a un jugador más fino, un Valverde por el sector derecho. Eso ha querido capitalizar Bielsa, hasta hoy sin grandes resultados. ¿Y Colombia?

HC: Demasiado juvenil. Colombia siempre han sido mayores. Esa es la única manera. Ritmo de competencia.

JO: ¿Y Paraguay?

HC: Cuando menos pensáis te sacan paraguayos que la revientan. Hasta ahora no ha mostrado. Menos que Ecuador, que mostró jugadores jóvenes buenísimos.

JO: A Ecuador le tiran fichas por la influencia española e Independiente del Valle, que ha hecho cosas importantes en la Sudamericana. Sigue siendo: Argentina primero, Brasil más atrás, Uruguay un poco arriba.

Preguntas cortas a Chita Cruz y Polo Vallejos

JO: Mejor jugador histórico de la selección chilena…

HC: El Cua-Cua Hormazábal.

LV: Elías Figueroa.

JO: Mejor técnico histórico de la selección…

LV/HC: Fernando Riera.

JO: Mejor jugador del 62 y del 66…

HC: Garrincha. Andaba con las pilas cargadas. Más encima con las pilas chuecas. Tú decías para dónde va a salir.

JO: ¿Y del 74?...

LV: Quiero elevar a los nuestros. Elías. Y Juan Rodríguez en el mediocampo. Anduvo muy bien.

JO: El mejor rival que tuviste en el Mundial…

LV: Las dos Alemanias. El gol alemán fue un foul que me hicieron, no lo cobraron. Hay que comérsela nomás.

JO: A llorar a la iglesia, calladito. ¿Y el del 62, Chita?

HC: El pailón grande contra Yugoslavia. No tocó ni una pelota. Lo anticipé en todo.

JO: ¿El juego aéreo?

HC: Le afirmaba un poquito la camiseta y saltaba. Tenía un resorte.

JO: El delantero que no te gustaba enfrentar…

LV: Leonel Sánchez. Le pegaba muy bien al balón. Pero había varios. Todo el que patea tiros libres es porque patea bien.

HC: El viejo de Green Cross, el argentino…goleador en Argentina.

JO: Tu mejor compañero, Chita.

HC: Adán Godoy. Me defendía con los grandes. Tenía dos pailones.

JO: Polo…

LV: Todos en general. Quintano, gran amigo. Juan Rodríguez, gran amigo. Caszely se juntó mucho conmigo también.

JO: Caszely el otro día dijo lo mismo, que el Polo Vallejos.

LV: Yo lo quiero harto igual.

JO: Tu mejor charla técnica.

HC: Don Fernando Riera para el último partido, con Yugoslavia. “De ti depende, Humberto. Si tú andas bien la cosita aquí, podemos andar mejor”. Te tiraba la responsabilidad, te picaba, te encendía la llama. Empecé a marcar, andaba en todos lados.

LV: Fernando Riera también, lejos…

JO: ¿Algún partido en especial?

JO: Próximo campeón del mundo….

LV: Difícil. Por ser sudamericano, Argentina. Por ser europeo, Francia.

HC: Brasil y Alemania…

JO: ¿La sorpresa?

LV: Marruecos puede ser.

JO: ¿El goleador? Harry Kane, Messi, Cristiano Ronaldo.

LV: El portugués.

HC: Si hay penal, lo tira Messi. Puede ser.

LV: Yo voté por Argentina, porque tengo que agrandar a Argentina.

JO: ¿Con qué equipo te vas a preparar de manera distinta?

HC: Yo estoy con él, pero a mí me gusta Brasil. Los brasileros están esperando varios Pelé. Hay muchos jóvenes en Brasil tan buenos como los que tenemos.

JO: La última: el mejor Mundial de la historia.

LV: El de Chile, el del 62. Lindo recuerdo desde chico. Fue maravilloso para todo el país y eso no se va a olvidar nunca.

HC: Hicimos cantar a Chile. “Puro Chile”….

JO: Está también la canción del Tito Fouilloux. No solamente le decían “Alain Delon”, era buen jugador. De nueve y medio por los costados era bravo.

HC: Buen muchacho.

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