
Cristóbal Villarroel (19) comienza a escribir su historia en Santiago Wanderers. Se define como alguien tranquilo, disciplinado y sacrificado por sus sueños. En los últimos meses ha tenido un ascenso meteórico en el Decano, el cual lo ha llevado a cumplir sus metas y romper importantes barreras a temprana edad.
Formado en las inferiores del club y consagrado tras la histórica gesta en la Copa Libertadores Sub-20, Villarroel -hijo del histórico Moisés- destaca en la zona medular por su inteligencia, rapidez y despliegue, lo cual lo lleva a dictar los tiempos del partido. Esta evolución lo llevó a su debut en el primer equipo el 7 de febrero de este año, tan solo un día después de cumplir 19 años.
“Fue una emoción indescriptible. Venía soñando con ese momento desde que era un niño. Vestir esta camiseta de manera profesional, justo un día después de mi cumpleaños y con un triunfo para empezar, es algo que se queda grabado para siempre en el corazón”, le cuenta a En Cancha.
Lejos de conformarse con el éxito continental, el mediocampista ha asumido con madurez el salto al profesionalismo y a las convocatorias de la Selección Chilena Sub-20, donde la exigencia es máxima. Sobre este proceso, detalla: “Te exigen máxima concentración en cada segundo, la toma de decisiones tiene que ser rapidísima porque te enfrentas a los mejores jugadores de la categoría”.

Con Enzo Fernández, Modric y Pedri en la mira
Villarroel se define como un mediocampista que busca aportar equilibrio y dinamismo al equipo. Su estilo de juego se caracteriza por la capacidad de recuperar balones, sumarse al ataque y poder controlar el ritmo del partido a gusto del entrenador, cualidades que sin lugar a dudas ha ido perfeccionando con entrenamientos y observando a los mejores volantes del fútbol mundial.
“Trato de aportar equilibrio, ser un jugador dinámico, con harta llegada al área rival y manejar los tiempos del partido. Me fijo mucho en volantes como Enzo Fernández, Luka Modrić y Pedri, jugadores con muy buena técnica, visión de juego y buen despliegue físico”, dice.
Una generación que ilusiona al fútbol chileno
La consagración de la Copa Libertadores Sub-20 ha puesto el foco sobre una camada de futbolistas que asoman como el futuro de la Selección Chilena adulta. Sin embargo, Villarroel evita proyectarse demasiado y recalca que el progreso de esta generación dependerá del trabajo constante y la humildad.
“En Chile hay muy buenos jugadores jóvenes, no sólo en nuestro club, y por lo mismo tenemos que entender que hay que seguir trabajando. Sería muy lindo llegar a algo así y poder defender a la Selección, pero sabemos que para lograrlo debemos mantenernos humildes y constantes”, apunta.
Con la herencia futbolística de su padre Moisés y su hermano Martín -también en el conjunto caturro-, Cristóbal vive su presente con absoluta naturalidad: “Mi papá siempre nos ha dado los mejores consejos desde su experiencia, y compartir camarín o entrenamientos con mi hermano Martín es un privilegio único”.

Con la convicción de quien ha soñado toda su vida con esto, señala que “ser de Wanderers es una forma de vida, se lleva en la piel y se siente en cada rincón del puerto”. Su norte lo tiene claro: “En lo colectivo, mi gran sueño inmediato es lograr el ascenso y devolver a Santiago Wanderers al lugar que se merece en Primera División. En lo personal, quiero seguir sumando minutos para afianzarme en el equipo”.

Un mensaje para el niño que nunca dejó de creer
Con su debut en el profesionalismo, un título continental y la camiseta de la Selección Chilena Sub-20, Cristóbal Villarroel mira hacia atrás y recuerda al niño de seis años que llegó a Santiago Wanderers con un sueño.
Hoy, ese camino comienza a dar sus frutos, pero el volante no pierde el foco ni deja de lado la perseverancia, esfuerzo y sacrificios que ha debido hacer a lo largo del camino. Ante esto, envía un mensaje a todos los niños que comparten esta pasión: “Les diría que disfruten al máximo cada entrenamiento y partido, que sean disciplinados, que nunca bajen los brazos pese a todos los obstáculos que hay en el camino, porque el esfuerzo siempre tiene recompensa”.
Con apenas 19 años, Villarroel ya cuenta con logros increíbles, habiendo sido un pilar fundamental en cada uno de estos. Sin embargo, el canterano caturro mantiene intacta la humildad y la convicción de que su carrera está recién comenzando.








