No es casualidad que los presidentes de Universidad Católica, Palestino y Coquimbo Unido eligieran las páginas editoriales de “El Mercurio” para oponerse a la nueva Ley de Sociedades Anónimas Deportivas, que se votaría esta semana en el Senado. Juan Tagle, Jorge Uauy y Jorge Contador hicieron un acto político, en una sección donde la élite se mira, se lee y debate.
El punto medular es que, a juicio de los tres timoneles, el “fútbol” no fue escuchado en el trámite legislativo. Una opinión que carece de sustento. La ANFP fue invitada de manera recurrente e incluso en las sesiones de mayo de la comisión de Gobierno del Senado, el abogado Arturo Fermandois defendió con claridad el derecho de propiedad de los clubes, que no sufrirá alteraciones. Que los redactores sostengan que su entidad no los identificaba, es otro tema.
En el caso de Universidad Católica, su abogado Sebastián Coloma también intervino. No es preciso decir que el fútbol no estuvo involucrado en la discusión legislativa. La confusión radica en que una cosa es ser convocado y otra es que acojan sus planteamientos.
La columna publicada en el decano buscó, a partir del cambio de administración en el Ejecutivo y la recomposición del Parlamento, retrasar un proyecto que no les satisface a los firmantes. No sabemos qué opinan los demás integrantes del Consejo de Presidentes, aunque en la víspera de su aparición, varios mostraron su incomodidad e incluso molestia al no ser informados y/o considerados. Los chats, la noche del martes, estuvieron muy activos.
El miércoles, en “Los Tenores” de radio ADN, habló Uauy, el mandamás de los árabes. Con franqueza, dijo lo que pensaba: que los clubes no fueron tomados en cuenta en la tramitación, que la ANFP no los personificaba, puesto que a su juicio sus intereses son diferentes a los de las instituciones que cobija, que la ley funcionaba sin mayores problemas y que la actividad era un negocio entre privados, que el Estado no debía regular.
Sobre lo último, no hay mucho que debatir. Es cierto que es una actividad privada, pero de carácter público, que requiere de la fuerza policial, donde la mayoría de los estadios son fiscales y municipales. Además, por la atención que despierta en la sociedad, por los efectos de sus acciones, por su necesaria transparencia, requiere un control, como todas las áreas productivas del país.
Increíble fue oír que la ANFP no representa a los clubes, integrantes y propietarios de la corporación de derecho privado sin fines de lucro que los agrupa. Se instalaba un nuevo escenario.
En la medida que pasaron las horas, algunos dirigentes deslizaron el sustrato de la carta y el fondo de las declaraciones de Uauy. Lo primero es que, en los hechos, el directorio de la ANFP no es considerado un interlocutor válido. Los clubes sienten que, en la trama legislativa sobre la nueva ley, solo apuntaron a la separación de la Federación y la ANFP, con el fin de acomodarse y sustentar la posición de Pablo Milad y, sobre todo, de Jorge Yunge. No es baladí que la mesa presidida por el curicano se enterara de la misiva cuando la leyeron en el cuerpo A2 del matutino.
Muchos entendieron el lanzamiento de la carrera por el sillón de Quilín, que agenda elecciones para noviembre. En esta línea, el liderazgo de Tagle es claro. Varios dirigentes entienden como un papelón el actuar del directorio, cuyo discurso y cometido apuntó a esperar que el proyecto no avanzara, sin calibrar lo ocurrido desde mayo, cuando el impulso del senador Matías Walker encontró eco entre sus pares.
No son pocos los que plantean que al directorio se le dio demasiada vida, que luego de la eliminación con Bolivia, en junio pasado, correspondía adelantar en un año las elecciones. No se trataba de un golpe de Estado, sino la constatación de que la gestión de Milad y Yunge no da para más. Si no se movió el tablero fue por eventuales represalias. “Quedaba toda la segunda rueda y nadie quería ser perjudicado”, explica un dirigente.
Si fluye el proyecto en la Cámara Alta, varios clubes están por cobrar la cuenta. La negociación por los derechos de la Selección Nacional no cayó bien, se considera inaceptable no tener gerente general desde 2024 y dejar pasar el año sin entrenador para la Selección Adulta por ahorrarse un contrato. “Se enojan cuando escuchan que son dirigentes con mentalidad de equipo chico, pero es la pura verdad”, apunta otro regente.
El tablero empieza a moverse, con una premisa clara: la o las listas no considerarán a ninguno de los actuales integrantes del directorio, el que más tiempo gobernó y el peor en casi cien años. Si Yunge creía que dispone del apoyo de la ANFA para ejecutar los cambios que lo ayudarían a separar la Federación en un formato que le acomode, se equivoca. En la casona de Sazié 2351 saben que son clave y comprenden que el péndulo del poder, varió.
Como alguna vez dijo el arquero José Luis Chilavert a su colega peruano-uruguayo Julio César Balerio, “fuiste querido, fuiste”.