No es común ver a Cobresal pasarlo tan mal como en esta temporada 2026 del fútbol chileno. Sobre todo en los últimos años, los Legionarios se las arreglaban siempre para estar muy cómodos en la tabla de posiciones (salvo campañas puntuales) y la norma era que pasaban un año tranquilo...

Hoy, en cambio, el elenco del norte lleva seis derrotas consecutivas en la Liga de Primera, suma apenas 10 puntos y nada más que por diferencia de goles no está en el lugar de descenso que ocupa Unión La Calera.

Uno que llegó este año al campamento minero es el mediocampista Bryan Carvallo. A los 29 años de edad, el oriundo de La Granja defiende la octava camiseta de su carrera y, en esta conversación con En Cancha, desmenuza, entre otros temas, la actualidad de los albinaranjas, cómo es la vida en El Salvador y, por supuesto, sus primeros años en Colo-Colo.

“Llegar a Colo-Colo no lo vi como un premio; no me voy a poner a llorar porque creían que era malo”Lee también“Llegar a Colo-Colo no lo vi como un premio; no me voy a poner a llorar porque creían que era malo”

Cobresal y un momento delicado

¿Está preocupado el plantel minero? Carvallo analiza la realidad del cuadro cobresalino: “Es un equipo nuevo, en formación. Llegamos varios jugadores este año. Lo más importante, y lo que veo yo, es que el equipo sigue convencido, al igual que el técnico. Hay energía para revertir lo que estamos viviendo. Sabemos que este momento nos está fortaleciendo y que vamos a salir de esta racha negativa".

- ¿Será que esta vez no le está funcionando la fórmula a Gustavo Huerta? Rearmar tanto al equipo año a año…

Por lo que sé, normalmente el club contrata jugadores por un año. No sé si será por un tema de si el jugador se acostumbra o se acomoda a la ciudad; muchos vienen solos y hay que enfocarse exclusivamente en el fútbol. Si no estás acostumbrado a eso, quizás te cuesta. Hay muchos jugadores que han pasado por aquí, se han quedado y después no se quieren ir. Quizás el club contrata por un año evaluando esa capacidad de adaptarse del jugador.

- ¿Y cómo vas tú en ese sentido? ¿Estás solo o con familia por allá?

En un principio vino mi familia, pero ahora estoy solo. Me ha ido bien, me he acostumbrado. En otros lados he estado solo y me acomodo. El día a día es simple.

El futbolista llegó este año a Cobresal. Foto: Agencia Aton.
Bryan Carvallo. El futbolista llegó este año a Cobresal. Foto: Agencia Aton.

- Siempre se escuchan dos opiniones sobre El Salvador: una que dice que no hay nada que hacer y que es terrible; la otra, que permite estar enfocado 100% en el fútbol y une mucho a los planteles. ¿Con cuál de las dos concuerdas?

A ver… Me he acostumbrado bien. Viniendo de Santiago, allá es mucho más difícil juntarse con alguien, porque tienes que cruzar toda la ciudad. Aquí, si vas al súper o a un negocio, te encuentras con tus compañeros. Estás haciendo grupo todo el tiempo.

- ¿No te aburres?

Quizás en ocasiones hace falta algún tipo de distracción diferente, pero no me aburro mucho

- ¿Seguro, Bryan?

Es que siempre busco algo qué hacer. Trato de leer o hacer algún curso. Ahí me las ingenio…

- Te vuelvo a preguntar sobre el profe Huerta… ¿Crees que encontrará la forma de salir de esto?

Sí. El grupo y el profe se ven convencidos. Él ya ha pasado por estas situaciones y ha sabido cómo salir, al igual que su cuerpo técnico. También hay jugadores que han vivido estos momentos y han podido salir adelante.

Bryan Carvallo en Cobresal, en un partido ante Universidad de Concepción. Foto: Agencia Aton.
Fütbol Chileno. Bryan Carvallo en Cobresal, en un partido ante Universidad de Concepción. Foto: Agencia Aton.

La burbuja de Colo Colo y el aprendizaje con cracks

La historia de Bryan Carvallo en el fútbol comenzó, eso sí, mucho antes. En las divisiones formativas de Colo-Colo, nada más y nada menos.

Integró equipos memorables, desde su debut en el primer equipo en 2013. Dos títulos de Primera División, más una Copa Chile y una Supercopa es el palmarés del volante con la camiseta alba.

Carvallo comparte algunos de sus recuerdos colocolinos con En Cancha.

- Tú vienes de la cantera de Colo Colo. ¿Cómo recuerdas esos años y los planteles que te tocó integrar con futbolistas de tanto renombre?

Fue una escuela gigante. Tener compañeros de Selección que jugaron Mundiales y Copas América fue una enseñanza constante. Me marcó mucho. Cuando creces te vas dando cuenta y valoras esos momentos con ese tipo de jugadores.

- ¿De quién te acuerdas más?

De ese plantel de Colo Colo recuerdo a Jorge Valdivia, a Jean Beausejour, que era muy estricto, a Jaime Valdés, Esteban Paredes, “Chupete” Suazo. Imagínate los nombres de los que estoy hablando.

- Debe ser un aprendizaje muy grande compartir con ellos...

Tremendo. Cuando eres más grande vas entendiendo mejor el fútbol. Cuando eres chico quizás solo juegas a la pelota, que es diferente. Pero con ellos aprendes el control, a girar bien, a estar perfilado. Crecí con otro nivel de jugadores.

- Me llama la atención que menciones cosas técnicas como el control o el giro, porque tú te has destacado por ser un futbolista talentoso por sobre todas las cosas. Que me digas que ellos te enseñaban a manejar esos aspectos del juego es interesante...

Son situaciones técnicas que te hacen jugar fútbol de verdad. Como te decía, de chico uno agarra la pelota y a veces solo quiere ir hacia adelante. En el profesionalismo hay cosas que te ayudan a desarrollar mejor el talento y en eso fueron claves esos compañeros con más experiencia. Vas aprendiendo.

- ¿A quién mirabas más en tu posición? Uno puede suponer que a Jorge Valdivia...

Sí, al Mago y al Pájaro Valdés, principalmente. Me fijaba en el control de Jorge o en cómo Jaime le pegaba al arco con las dos piernas. El Mago encontraba los espacios, se movía y ponía pelotas filtradas... También en Chupete (Humberto Suazo), que le tirabas una pared y te la devolvía perfecta o cómo enganchaba en el área. Cómo no, me fijaba también en (Esteban) Paredes, en cómo definía. Todo ese tipo de cosas.

- ¿Cuesta salir de una realidad como la de Colo Colo para enfrentarse a otros clubes?

Es difícil. Colo Colo te inculca ganar todos los fines de semana y salir campeón. A veces vas a otro lado y luchas por mantenerte en Primera o por meterse a una copa internacional. La primera vez que salí me di cuenta de que Colo Colo es como una burbuja, es otra realidad. Va gente todos los días a verte a los entrenamientos, luego los partidos a estadio lleno.

- ¿Se extraña todo eso?

El primer año que estuve fuera del club aprendí a valorar lo que viví y esa escuela me ha servido para toda mi carrera.

Bryan Carvallo en Colo Colo.
Fútbol Chileno Bryan Carvallo en Colo Colo.

México, un paso breve…

Colo Colo, Deportes Antofagasta, Everton, Universidad de Concepción, Unión La Calera, Unión Española y, ahora, Cobresal. Ese ha sido el recorrido profesional de Bryan Carvallo...

En Chile, porque también estuvo en el Necaxa de México, donde, según cuenta a En Cancha, aprendió bastante.

- ¿Cómo fue esa experiencia? En Chile a veces se mira al fútbol mexicano por sobre el hombro.

Es un error mirar así al fútbol mexicano. Casi todos los equipos tienen su complejo y su estadio; es una liga competitiva y difícil. Tienen mucho presupuesto y, como si fuera poco, traen jugadores de Europa.

- ¿Qué te pareció Aguascalientes, la ciudad donde vivías?

Era tranquilo. El club tiene un complejo de cinco canchas y aprendí mucho con el tema del gimnasio. Tienen un preparador físico especializado solo en pesas que te hace trabajos preventivos. Hacíamos pesas incluso antes de los partidos, algo a lo que uno no está acostumbrado.

- ¿Pesas antes de los partidos?

Claro, es algo que te ayuda principalmente a estar mejor físicamente y a prevenir lesiones.

El mediocampista en Necaxa.
Bryan Carvallo. El mediocampista en Necaxa.

- ¿Te hubiera gustado quedarte más tiempo allá?

Sí. Me hubiese gustado tener un desarrollo emocional o mental mayor. No sé si estaba muy verde en ese entonces, pero cuando estás en una burbuja a veces te cuesta valorar el lugar donde estás. Además, tuve una lesión de meniscos en la rodilla de la que me costó recuperarme. Estuve como un año allá y pasé tres meses lesionado. Me fue difícil adaptarme al cambio hacia un juego más físico.

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