Andrés González fue uno de los tantos extranjeros que dejó huella en el histórico Colo-Colo de Claudio Borghi. Aunque solo permaneció una temporada en el Estadio Monumental, el defensor colombiano fue protagonista en la obtención del Torneo Apertura 2006 y alcanzó a formar parte del equipo que dio inicio a una de las etapas más exitosas en la historia del club.
A casi dos décadas de esa campaña, el exseleccionado colombiano repasó en conversación con En Cancha su paso por el fútbol chileno.
Recordó el difícil comienzo que tuvo en Macul, cómo logró ganarse nuevamente la confianza del cuerpo técnico y las enseñanzas que le dejó compartir camarín con figuras como Jorge Valdivia, Arturo Vidal y Alexis Sánchez.
Además, reveló un episodio desconocido sobre la negociación que pudo cambiar el rumbo de su carrera. Pese a que Colo-Colo hizo un importante esfuerzo para comprar su pase tras el título de 2006, la operación nunca llegó a concretarse y el central terminó regresando a América de Cali.
En esta entrevista, Andrés González también recuerda la histórica final frente a Universidad de Chile, el respaldo que recibió de Claudio Borghi y confiesa la espina que aún mantiene por no haber hecho más para continuar defendiendo la camiseta alba.
-En TikTok recordabas tu experiencia en Colo-Colo, cómo recuperaste la confianza y el puesto. ¿Cómo recuerdas ese momento?
-Fue tal cual como lo narré. Mi llegada fue repentina desde América de Cali. Tuve unas discusiones con el cuerpo técnico de allá y estuve tres o cuatro días sin entrenar antes de viajar a Santiago. Al llegar, me dieron la oportunidad que todo el mundo espera, pero desafortunadamente yo no estaba preparado.
-Fuimos a un amistoso en Rancagua y luego la Pre-Libertadores. Claudio Borghi hizo lo que todo jugador quiere —darte confianza—, pero yo no rendí y Claudio me sacó del equipo con toda la justa causa del mundo. El ser humano suele responsabilizar a factores externos: la pretemporada, la adaptación, cualquier cosa. Pero eso no te ayuda a mejorar. Tuve la bendición de tener a un amigo como Fabián Estay que me abrió los ojos, me permitió autoresponsabilizarme, despertar y entender que volver a competir solo dependía de mí. Gracias a Dios, después de un partido en Puerto Montt pude volver y mantuve el puesto hasta que nos coronamos campeones ante la U.
-Llegaste con el cartel de figura tras la Copa América 2004. Me imagino que perder la titularidad pegó en el ego.
-Total. No sé si me confié, pero la expectativa era otra. Claudio me permitió llegar a demostrar, pero yo no estaba preparado. Haber sido el mejor central de la Copa América, mantenerme en la Selección Colombia en 2005 y hacer una campaña récord de puntos con América de Cali me daba cierto respaldo. Y llegar a Santiago y no reflejar nada de eso fue difícil. Pasé de ser el defensor que venía a reforzar a ser la sexta opción.
-Salir de Colombia por primera vez y asumir el desafío de defender a Colo-Colo con toda la presión que genera... ¿Fue muy fuerte ese cambio?
-En la parte de la presión no tanto, porque venía de América de Cali, que es un equipo muy grande. Tenía la capacidad de soportar la exigencia de una hinchada grande. Fue más lo otro: estar excusándome durante 6 u 8 semanas hasta que entendí que el responsable era yo. Dios premia al que se dedica; cuando lo entendí, la oportunidad volvió y esta vez estaba listo.
-Le agradezco mucho al “Bichi” algo que no he contado en redes. Él era muy cercano con los jugadores. Cuando mi esposa llegó a Santiago, yo estaba entrenando y Borghi me ofreció su auto para ir a buscarla al aeropuerto. Le dije que no se preocupara. Al otro día, mientras hacía pasadas de entrenamiento, Claudio le dijo al preparador físico: “¿Qué haces con él si le llegó la esposa ayer? Déjalo que se vaya a su casa a disfrutar con su familia”. Nos sacó del entreno. Ese tipo de entrenador era Claudio Borghi. Durante el tiempo que no jugué, siempre me concentraba aunque no fuera al banco; me mantenía cerca porque sabía que en algún momento iba a volver a explotar.
-Estuviste solo un año en Chile. ¿Qué significa Colo-Colo para tu carrera?
-A todos los equipos que me dieron la oportunidad de vestir su camiseta les voy a estar agradecido. Colo-Colo siempre va a estar en nuestro corazón. Fue donde más crecí en lo personal y profesional hasta antes del nacimiento de mi hija. Tuve la bendición de compartir con el inicio de la era dorada del fútbol chileno. Que 20 años después la gente me siga recibiendo con tanto cariño es algo hermoso.
La final contra la U y su espina por no seguir en Colo-Colo
-Fuiste titular en la histórica final contra Universidad de Chile de 2006 en el Estadio Nacional. ¿Qué recuerdos tienes de ese partido y qué se sentía en el camarín?
-Ese equipo tenía una identidad de juego muy importante. Habíamos empezado mal el semestre con Chivas en la Pre-Libertadores, pero sabíamos la calidad de jugadores que teníamos. En esa final, a pesar de ir a los penales, Colo-Colo siempre jugó bien. Tener a esos cracks ese año era impresionante. Sabíamos que teníamos toda la posibilidad de ganar porque nunca traicionamos nuestro fútbol. Siento que gran parte de la era dorada del fútbol chileno nace en el estilo de juego de ese Colo-Colo.
-De ese plantel, ¿cuál fue el compañero que más te sorprendió por su talento?
-En cuanto a talento, Jorge Valdivia. Siempre lo he dicho: el talento del “Mago” era impresionante, era un verdadero mago. Aún mantengo contacto con Luis Mena, Miguel Riffo, Arturo Vidal, Gonzalo Fierro y Cristóbal Jorquera. Fue una bendición verlos levantar su nivel y crecer. Y cuando llegó Alexis Sánchez, ese equipo era extraordinario. En una entrevista dije una vez: “Sabemos que si nos hacen dos goles, nosotros vamos a hacer tres”. Jugábamos al ataque y, aunque dejábamos espacios atrás, entendíamos que ellos arriba iban a marcar la diferencia.
-¿Te hubiese gustado quedarte un año más en Colo-Colo?
-Totalmente. No me arrepiento de cómo se dieron las cosas, pero me faltó carácter en esa negociación para decir: “Me quiero quedar en Colo-Colo”. No debí permitir que los directivos de América evitaran mi permanencia, Colo-Colo quería ficharme. En la cena de despedida tras salir campeones en diciembre de 2006, Borghi y David Henríquez se me acercaron y me dijeron: “Colombiano, ya queda en tus manos. Ya hicimos la propuesta, te queremos y contamos contigo. Haz caer en razón a tu presidente”. Me faltó presionar más. Colo-Colo hizo una propuesta muy buena para la época, intentando bajar la opción de compra que América pedía, pero el dirigente de allá no cedió.
-Finalmente, ¿cómo crees que te recuerda el hincha de Colo-Colo?
-Más que creer, lo siento por lo que me expresan en redes sociales: hay cariño, respeto y valoración. La gente valoró mi disciplina y mi entrega. Sé que no mostré el 100% del fútbol que traía debido al mal arranque, por lo que me enfoqué en ser un defensor seguro y no arriesgar de más. La gente en Chile me recuerda por mi profesionalismo y entrega, y eso lo agradezco enormemente.