
Michael Clark renunció este jueves a la presidencia de Azul Azul mediante una carta publicada en las redes sociales de Universidad de Chile. Lo hizo con tono de balance y palabras de agradecimiento, pero su salida no es voluntaria en el sentido clásico del término: es el resultado de una presión que lo dejó sin margen de maniobra.
La renuncia de Clark a la presidencia no resuelve el problema más complejo que enfrenta Azul Azul: quién es y quién será el dueño del club.
El camino de Clark en Azul Azul
En 2021, el fondo de inversión privado Tactical Sport adquirió el 63,07% de las acciones de Azul Azul. Ese paquete había sido comprado a Carlos Heller, y el 90% del fondo estaba en manos de Sartor, mientras el 10% restante pertenecía a Clark.
El derrumbe de Sartor AGF cambió todo. El 13 de diciembre de 2024, Clark desembolsó US$5,7 millones para adquirir el 90% del FIP Tactical Sport que no poseía, pasando a convertirse en el controlador indirecto de Azul Azul con el 63,07% de las acciones.
No conforme con eso, el bloque afín a Clark siguió expandiéndose. En enero de 2026, el abogado José Ramón Correa Díaz, director nombrado por Clark, adquirió el 21,44% de Azul Azul a través de su sociedad Romántico Viajero, comprando el paquete de la familia Schapira. Esa operación dejó al grupo Clark con alrededor del 85% del poder accionario.

Pero ese control está en jaque. Una demanda civil iniciada por Sartor AGF en liquidación tiene actualmente embargadas el 63,07% de las acciones de Azul Azul, con miras a un eventual remate, para cobrar una deuda que supera los $8 mil millones.
El liquidador de Sartor, Ricardo Budinich, fue claro al respecto: si la deuda no se paga, las acciones van a remate. Al ser consultado sobre el proceso, Budinich señaló haber conversado varias veces con Clark, quien “ha mostrado voluntad, pero ha tenido dificultades que exceden a mi interés”.
En ese escenario, la pregunta sobre qué pasará con la propiedad de Clark admite al menos tres respuestas posibles, todas inciertas.
Una opción puede ser que logre llegar a un acuerdo con Sartor en liquidación y pague la deuda, preservando su posición accionaria aunque ya no presida el directorio.
Otra chance es que las acciones embargadas terminen en un remate público, abriendo la puerta a un nuevo controlador; o finalmente que Clark opte por vender voluntariamente su paquete antes de que la situación judicial lo fuerce. Ninguna de esas vías está descartada hoy.

La multa histórica y la inhabilitación que lo sacó de la U
La renuncia tampoco libera a Clark de su situación regulatoria. La CMF le aplicó una multa de 65.000 UF, equivalente a cerca de $2.500 millones de pesos, y una inhabilidad de cinco años para ejercer cargos de director o ejecutivo principal, por su rol como exdirector de Sartor AGF.
La sanción lo responsabiliza, junto a otros exdirectores, de infracciones graves y reiteradas que incluyeron la entrega de información falsa al mercado y una administración manifiestamente negligente de los recursos.
Clark intentó revertir la sanción: el Consejo de la CMF rechazó su recurso de reposición en diciembre de 2025, manteniendo tanto la multa como la inhabilidad.
Entonces recurrió a la Corte de Apelaciones de Santiago, alegando que la multa es excesiva, que no se ponderó debidamente su intervención efectiva en las operaciones de Sartor, y que la inhabilidad lo fuerza a abandonar su principal fuente de sustento. Ese recurso sigue pendiente y por eso, en parte, podía mantenerse en Azul Azul hasta este jueves.
Lo que viene para Azul Azul
La próxima junta de accionistas está agendada para el martes 28 de abril en el Centro Deportivo Azul, instancia en la que se definirá formalmente el reemplazante de Clark.
Según información de En Cancha, Cecilia Pérez asumirá como presidenta interina de la concesionaria y en aquella junta se confirmará su continuidad de manera definitiva al mando de la institución.
Otro de los hombres fuertes de Clark también se queda: José Ramón Correa. El abogado ya concentra más del 20% de la propiedad del club y se posiciona como uno de los hombres que tomará las riendas tras la partida del empresario.
Lo que sí es claro es que la renuncia de Clark cierra una etapa de la dirigencia, pero no de los problemas que él mismo dejó instalados.
Azul Azul llega a esta transición con el paquete accionario mayoritario bajo embargo, una promesa de estadio sin terreno ni fechas concretas, y un nuevo directorio que deberá gobernar bajo la sombra de un proceso judicial que aún no tiene fecha de término.








