
Carlos Caszely y Lizardo Garrido fueron los invitados al cuarto capítulo de Mundialistas, el podcast de En Cancha que es conducido por Juvenal Olmos y cuenta la historia de grandes futbolistas chilenos que han disputado una cita planetaria.
El “Chino” y el “Chano” recordaron sus experiencias jugando, el primero los Mundiales de 1974 y 1982, y el segundo, el certamen en tierras españolas.
Caszely contó una imperdible anécdota de la previa del histórico partido ante Unión Soviética, que nunca se jugó en 1973 producto de la decisión de los europeos de no viajar al país, que recientemente había enfrentado el golpe militar de Augusto Pinochet. Según dijo, a él no le causó sorpresa la ausencia del rival y que el posterior partido ante Santos para “celebrar” la clasificación al Mundial “ya estaba arreglado desde antes”.
Además, hablaron sobre sus experiencias con Luis Santibáñez en 1982 y la extensa concentración de cinco meses, la que según ambos coinciden, le terminó afectando en demasía al plantel. El exfutbolista de Colo-Colo comentó que “todo el mundo creía que podíamos estar en cuartos de final, semifinal. No llegamos en el mejor nivel. Un 90% no estaba en el nivel”.
A continuación, puedes leer la transcripción completa del programa que se encuenta en nuestro canal de Youtube y Spotify.
Lizardo Garrido y Carlos Caszely en Mundialistas
Juvenal Olmos: ¡Qué tal, amigos! ¿Cómo están ustedes? Un nuevo capítulo de Mundialistas En Cancha. Hoy tenemos la posibilidad de revivir otros dos torneos mundialistas. Haciendo un poquito de memoria: tuvimos el Mundial del 1998, 2010 y 2014. Hoy nos toca el Mundial de 1974 y 1982, y para eso han venido dos muy buenos amigos. Don Lizardo Garrido, ¿cómo está usted?
Lizardo Garrido: Hola Juvenal, qué gusto poder saludarte. Contentísimo de estar acá contigo y contando lo que ocurrió ese año (1982).
Juvenal Olmos: Tiene algunas anécdotas, ¿no?
Lizardo Garrido: Bonito, fue bonito, fue penoso también. Hay de todo.
Juvenal Olmos: Y Carlitos Humberto Caszely, el Rey del Metro Cuadrado. Gracias por venir, los dos.
Carlos Caszely: Está bien, no hay problema. Lo único malo es que hace dos años me dijiste que íbamos a jugar pádel y nunca jugamos. Parece que tuviste miedo de jugar con nosotros.
Juvenal Olmos: Lo puedo aclarar. El nivel tuyo en ese momento era muy alto.
Carlos Caszely: No, no. Ahora estamos parejos.
Juvenal Olmos: Oye Chano, la salud, lo primero.
Lizardo Garrido: Bueno, ahí estamos, mejorando de a poco. Todo el mundo sabe lo que me ocurrió hace un par de años. Estoy con tratamiento todos los meses con el oncólogo. Y bueno, yo pensaba que nadie sabía lo que me pasó hace poco (su caída en Quillota). Le dije al Bocón (Raúl) Ormeño que no supiera nadie, y a las siete y media de la mañana ya estaba el video afuera. Fue un porrazo más o menos pesado.
Juvenal Olmos: La verdad que me reí, porque te metiste a la cancha y la gente te empezó a gritar “¡Chano, Chano!” y tú empezaste a saludar y seguiste caminando.
Lizardo Garrido: Sí, es verdad. Los años no pasan en vano, Juvenal. Me tropecé y quise protegerme la cabeza.
Carlos Caszely: La nariz, la nariz.
Lizardo Garrido: ¿Viste? Ya no se puede conversar en serio.
Juvenal Olmos: Yo pensé que íbamos a evitar este tipo de cosas. Pero los delanteros son provocadores.
Carlos Caszely: Hay que tirar un poquito la broma también.
Lizardo Garrido: Lo he pasado muy mal. Tengo una fisura muy importante en la rodilla y una costilla rota.
Carlos Caszely: Pero el problema de la rodilla es por los amagues que hacía. No, pero a mí se me viene a la memoria: yo creo que tú eres el único jugador chileno al que lo aplaudió todo el estadio contra Boca en la Bombonera. Yo también hablo cosas malas, pero las buenas también. ¿Quiénes eran los delanteros que dejaste botados?
Lizardo Garrido: (Gabriel) Batistuta era uno.
Carlos Caszely: ¿Y el otro?
Lizardo Garrido: (Diego) Latorre. Pero la gracia fue dónde lo hice, porque acá era una cuestión más normal. Siempre me avisaban que cuando el estadio estaba tranquilo durante el partido era porque nosotros estábamos haciendo las cosas bien y la gente de Boca no hablaba mucho.
Carlos Caszely: ¿Uno a cero?
Lizardo Garrido: Sí, acuérdate que nos abrazamos cuando perdimos uno a cero, nos abrazamos porque sabíamos que éramos muy potentes acá en el Monumental.

Caszely: “Me faltó haber hecho un gol en un Mundial, pero no me importa”
Juvenal Olmos: Chino, tu carrera de futbolista, ¿te hizo feliz? ¿Quedaste contento?
Carlos Caszely: Yo creo que hice veinte años de una bonita carrera, con triunfos y fracasos como es la vida misma. Estoy conforme con lo que hice.
Juvenal Olmos: ¿Te quedó algo por hacer?
Carlos Caszely: Muchas cosas. Haber hecho un gol en un Mundial, haber pasado una ronda, haber jugado en un equipo de los grandes del mundo. Pero no me importa. Traté de hacer lo mejor posible y ya está. Fui uno de los primeros en salir a Europa cuando había un extranjero por equipo. Estoy tranquilo, feliz. Tengo un reconocimiento de todo un pueblo aquí en Chile.
Juvenal Olmos: ¿Estás de acuerdo con esa metamorfosis que han tenido los técnicos respecto al nueve? Para mí siempre fue sinónimo de gol. Hoy el nueve es el primer defensor, sirve para abrir espacios...
Carlos Caszely: Nueve es gol. Toda la vida. Pero ¿cuál es el problema de los nueves hoy día? Que no hay mediocampistas de creación. Entonces es muy plano. A mí dame el diez antiguo, el ocho antiguo. Cuando Colo-Colo llegaba perdiendo dos a cero y daba vuelta el partido tres a dos de atrás, picaba el Indio... ese es el Colo-Colo que le gusta al colocolino. Pero hoy, no solamente en Chile sino en el mundo, hay muy pocos creadores del último pase, el pase entre líneas, el pelotazo a la espalda de los centrales. Eso hoy no existe. Y fíjate en cadetes: antes de que el cabro chico tome la pelota, “¡suéltala, suéltala, suéltala!”. Déjenlos que jueguen cuando son niños. Que se recreen, que se diviertan. A un chico de ocho años no le digan “a dos toques, suéltela”. No, déjelo.
Lizardo Garrido: Yo creo que hay algo determinante: Carlos, tú y yo jugamos pichanga todos los días.
Carlos Caszely: Y en la tierra.
Lizardo Garrido: Donde fuera. Los espacios para hacer fútbol hoy no hay. Yo que trabajo en el área de captación, es muy difícil encontrar un chico que se pase dos, tres, cuatro. Antes teníamos gente que encaraba. Ahora está todo como más atlético, es correr. Colo-Colo antiguamente tenía siempre uno que te metía un pase y te dejaba solo. El Chamaco. Ahora no existen esos jugadores. Está como muy mecanizado.
Lizardo Garrido y el momento que le cambió la vida
Juvenal Olmos: Yo crecí viendo a (Mario) Galindo, que pasaba vuelto loco para arriba. El Chano Garrido que pasaba loco. El Coca (Gabriel) Mendoza que pasaba como loco. Y de pronto escucho a Guardiola diciendo “hoy la plata la vamos a invertir en los laterales”. La gente dice “¿pero los laterales?”. Es la evolución del fútbol. Tú lo viviste,
Carlos Caszely: Cuando jugaba de lateral (Garrido) y se iba al ataque, se llegaba a arrugar la cancha.
Lizardo Garrido: Antes habían muchos: el Pavo, el Coca, el Pato Reyes, Rubén Espinoza.
Carlos Caszely: Ustedes son muy jóvenes. Pero el primero es el Fifo (Luis) Eyzaguirre.
Juvenal Olmos: ¿Pasar era natural en ti?
Lizardo Garrido: No, Juvenal. Yo jugaba de central toda mi vida en las divisiones menores de Colo-Colo. Era más piolita, tirado para atrás. Recuerda que estuve 1977, 1978 y 1979 en Segunda División.
Carlos Caszely: Mascando laucha.
Lizardo Garrido: Y ahí, me acuerdo como si fuera hoy: manda don Pedro Morales a alguien a las canchas y dice “necesito un lateral derecho”. Y yo, que era medio retraído, levanto la mano: “¡Yo!”. Eso creo que cambió mi vida. A veces aparecen cosas y tienes que aprovecharlas. Dije “voy” y lateral, no salí más. Me encantaba: dele y dele y dele. Pero el volante central generalmente se instalaba en mi lado, entonces yo tenía que bajar una cantidad impresionante.
Juvenal Olmos: Chino, tu personalidad impetuosa, esta parte salvaje del futbolista. ¿Siempre fuiste rebelde?
Carlos Caszely: Siempre. La primera vez que nos llevaron a entrenar con el primer equipo... Yo llegué a los nueve años a Colo-Colo. Nos llevaban a entrenar con el primer equipo los jueves. Estaba el Negro Santander, el Pelado González, Mario Ortiz, Mario Moreno, Luis Hernán Álvarez, Juan Soto. Año ‘75, con el profe Hugo Bello. Bueno, había dos jugadores mejores que yo: Carlos Negrete, el Rollo, y Sergio Medel, el Chorizo, que venía después de Chamaco. Estábamos mirando, mirando. Empieza el segundo tiempo, como los diez o quince minutos, entramos los tres. Me ponen de puntero derecho. Quince años y medio. Primera vez. Yo sabía que el Pelado González se tiraba fuerte. Agarro una pelota, viene el Pelado y le meto un túnel. Salí por el lado, una pared, gol. Y el Pelado se para y me queda mirando: “Así no más”, me dice. Segunda pelota, me la tiro por afuera y de repente siento un pinchazo en la cabeza, porque a un metro de la cancha había una reja con un fierro y me pegué. Ahí estuve dos días en cama con principio de conmoción.
Y llegan don Andrés Prieto y don Pedro Morales a mi casa. ¿Sabes lo que me dijeron? Que tenía que ser más vivo para jugar al fútbol, que tenía que aprender más para que no me volviera a pasar eso. Porque en los entrenamientos de esa época se pegaban. Yo agradezco mucho a don Andrés Prieto, don Pedro Morales, don Hugo Lepe, don Mario Rodríguez y don Mario Moreno, que me dijeron: “Si no tienes personalidad, no puedes jugar”. Y ahí dije ya, ok. En los entrenamientos ya sabía que me iban a pegar, pero cuando yo jugaba en el primer equipo me defendían a muerte. Con dieciséis años era totalmente diferente.
Nosotros jugábamos el domingo y como no había sponsor, jugábamos en el estadio con cincuenta, sesenta, setenta mil personas. Tomábamos un tren hasta Puerto Montt: lunes jugaba en Puerto Montt, martes en Osorno, miércoles en Río Claro, jueves en Valdivia, viernes regresábamos a jugar el domingo.
Juvenal Olmos: Chano, ¿tu prime fue la Copa Libertadores de Colo-Colo o el Mundial del ochenta y dos?
Lizardo Garrido: Yo creo que el año ’81 fue maravilloso. Acuérdate que me eligieron mejor jugador del año.
Carlos Caszely: A mí nunca me nombraron mejor jugador de Chile. Estamos en plena dictadura.
Lizardo Garrido: Ya, pero ‘81. Y ahí empezaron las eliminatorias. ¿Te acuerdas que clasificamos? Le ganamos a todos. Invictos.
“Cuando Luis Santibáñez dice que nos vamos a concentrar del 20 de enero hasta el 5 de junio, dije ‘estamos cagados’”
Carlos Caszely: Cuando el 26 de diciembre, Luis Santibáñez dice que nos vamos a concentrar del 20 de enero hasta el 5 de junio, dije “estamos cagados”. No puedes estar seis meses concentrado. Eso es totalmente irreal. Te saca totalmente de tu entorno. Después me lo reconoció, me dijo “sí, me equivoqué”.
Juvenal Olmos: Y llegaron gastados, sin ganas.
Carlos Caszely: Con cinco kilos de más alguno.
Lizardo Garrido: Jugamos antes del Mundial como ocho o diez o trece partidos para prepararnos. Pero nos traían equipos chiquititos: venía Irlanda. Nos traían equipos de segunda o tercera porque a nosotros no nos recibía nadie. Esa era la verdad. Además, llegamos a un lugar que era un colegio, Juvenal. Una selección chilena, un colegio.
Juvenal Olmos: Aislados…
Carlos Caszely: Aislado, rodeado de milicos por todos lados. No había aire acondicionado, era un desastre. Le ganamos la concentración a Alemania: doce de la noche un día entramos a ver un programa de la selección alemana en un hotel de veinticinco estrellas, al lado de la playa, tomando cervecita, bañándose en la piscina.
Lizardo Garrido: Y cuando llegaron al aeropuerto, una media pinta...con su señora al lado.
Carlos Caszely: Llegamos a Madrid y nosotros íbamos con zapatos Pluma, calcetas de tenis. 45°C de calor en el aeropuerto. Y de repente empiezan a llegar los italianos. Te prometo que dudé de mi sexualidad. Los gallos, todo, pero todo: bien vestidos, la corbata al tono con la camisa, un poquito de barbón, medio desabrochado aquí...
Garrido y el Mundial del 82: “Creo que hicimos todo mal”
Lizardo Garrido: Ahora es fácil decirlo, pero yo creo que hicimos todo mal. Yo era un perro, los que hablaban eran ellos. Pero dónde se concentró la selección, cómo nos preparamos, cuáles eran las comidas...
Carlos Caszely: Métale arroz con leche.
Lizardo Garrido: Además, había una cantidad importante de jugadores que estaban tres, cuatro, cinco kilos de más.
Juvenal Olmos: O sea, el peak de preparación fue en la clasificatoria, y cuando llegan a la Copa del Mundo, el equipo no venía en su mejor momento.
Carlos Caszely: Yo le echo la culpa a la concentración larga. Cinco meses en Pinto Durán.
El legado del Mundial de 1962 para Caszely
Juvenal Olmos: Chino, ¿tu primer recuerdo de un Mundial?
Carlos Caszely: Yo soy un gran admirador del 62. Estudié en el Darío Salas. Había un televisor en el barrio, en la casa de los Ríos. Un Westinghouse grande de blanco y negro, lo ponían sobre una mesa bajo un parrón. Ahí todos los pelusas nos poníamos a ver el partido. Terminaban los partidos de Chile y nos íbamos a la plaza a jugar. Cuando el viejo Leonel (Sánchez) le hace el gol allá en Arica, salimos a jugar. Yo era el capitán y digo: “Hoy día todos nos vamos a sacar el zapato derecho. Vamos a jugar solamente con la pierna izquierda, porque hoy todos somos Leonel”. Maravilloso. Cuando Eladio Rojas hace el gol a Yugoslavia, salimos todos a gritar. Por eso el respeto: yo fui un niño inmensamente feliz por esos jugadores del ‘62
Juvenal Olmos: ¿Y el partido de ida contra la Unión Soviética?
Carlos Caszely: Nosotros partimos una semana después del golpe. Partimos el 18 de septiembre. Viajamos a Argentina camino a Rusia. En Argentina, Mario (Osbén) fue al baño, hizo del dos y dejó un olor... y nosotros le decíamos “Perón”, y empezamos “¡Perón, Perón, Perón!”. Entraron como diez policías. Después jugamos en México, ganamos dos a uno y hice los dos goles. De Nueva York nos fuimos a Suiza, ganamos uno a cero con gol de Julio Crisosto, y de ahí a Alemania. Nos subimos a un Aeroflot. Iban subiendo los rusos con gorro, bufanda, chaqueta, abrigo, guantes. Y nosotros con una polera azul larga y un chaleco sin mangas, con cuarenta y cinco grados de calor antes. Ese avión no tenía calefacción. Un frío terrible.
Llegamos al aeropuerto, doce de la noche…los policías nos pedían el Pasaporte: pasaba, pasaba. Elías (Figueroa), ¿pasaporte?, al lado. Carlos Caszely, ¿pasaporte?, al lado. Nos separan a Elías y a mí. Y el Zorro (Luis) Álamos dijo: “O entramos todos o no entra nadie”. Estuvieron esperando cuatro horas. Pedro Fornasari y otros negociaron para que pudiéramos entrar todos. Después nos contaron que en Rusia se hablaba mucho de Figueroa y de Caszely como lo más peligroso, y que los retuvieron para que empezaran a dudar.
Juvenal Olmos: ¿Y el partido?
Carlos Caszely: Llegamos al arco contrario, cuando cambiamos de lado. Jugó Juan Olivares. Dos buses soviéticos en la esquina del área chica. Machuca, Quintano, Figueroa, Juan Rodríguez en el punto penal de nosotros. Chamaco y el Loco Páez en la mitad de la cancha. Y yo solo, el pobre Carlos. Te prometo que pasamos una vez la mitad de la cancha. Centro, centro, centro. Y Elías con Quintano rechazando, rechazando. Estadio lleno. Temperatura cuatro grados bajo cero.
Don Lucho (Santibáñez) me dice: “Tú te vas a parar en el semicírculo. Cuando agarres la pelota, Chamaco va a pegar a la espalda del lateral derecho, y cuando la agarren por el otro lado, le van a pegar un pelotazo a la espalda del lateral izquierdo”. Cuarenta y dos minutos del segundo tiempo, logro ganar una pelota. Toqué esa pelota como cuatro veces en el partido. Le gano la espalda al lateral, llego, sale el arquero, se la toco al segundo palo y el arquero, con la punta del pie, alcanza a pincharla.
Córner a favor nuestro. Voy a tirar el córner, miro y no había subido nadie. Venían caminando. Pongo la pelota, me tiro para atrás y de repente me agarra Chamullo Ampuero una pierna: “¡Tírate al suelo, weón, tírate al suelo!”. Me empieza a masajear: “No tengo nada”. “Quédate en el suelo, quedan dos minutos”. Y Chamaco le hablaba al árbitro brasileño: “Marqué, somos sudamericanos, termine el partido”. Y me dice: “Pégale lo más fuerte que puedas”. Yo nunca le pegué fuerte a la pelota, pero esa pelota se fue para el otro lado. Terminó el partido. La anécdota es que el estadio completo aplaudió.
El partido de vuelta ante la Unión Soviética “El teatro de lo absurdo”
Juvenal Olmos: ¿Y el partido de vuelta en el Estadio Nacional?
Carlos Caszely: Un chiste. Yo lo llamé “el teatro de lo absurdo”. Sábado, habíamos terminado de cenar en Pinto Durán, once de la noche, y llegan Pancho Fluxá y Antonio Martínez, el dirigente: “No viene Rusia. Clasificamos”. Chao. Fiesta total. Pero nos dicen: “momentito, porque igual jugamos mañana contra Santos”. Santos con Pelé. Estaba arreglado. Cinco a cero, perdimos.
Juvenal Olmos: Solamente sabíamos que Rusia no venía y que Chile tenía que hacer un gol para formalizar la clasificación. ¿Quién hacía el gol?
Carlos Caszely: Estábamos en el camarín: Elías quería hacer el gol, Carlos Reinoso quería hacerlo, todos queríamos hacer el gol. Y el Zorro (Álamos) dice: “El gol lo va a hacer el capitán, Chamaco”. Y ahí se fueron todos. Lo que decía el Zorro se hacía. “Chamaco, no se te vaya a ir”. Tenían que ir tocando despacito y desde el área chica, a un metro del arco, tenía que meterla.
La poca preparación para el ’82: “Nunca supimos cómo jugaba el rival”
Carlos Caszely: Nunca vimos ni un video de los equipos rivales. Nunca supimos cómo jugaba el equipo rival.
Lizardo Garrido: Yo no vi nada.
Juvenal Olmos: Hay que mirarlo en contexto. Si le dices a un cabro joven de veintitrés años que hasta el ‘87 los técnicos entrenaban a los arqueros, no te lo cree. No es que fuéramos poco profesionales, era la realidad de ese momento.
Carlos Caszely: Lo que don Lucho me pedía era que yo arrastrara a los dos centrales. En esa época se jugaba con líbero y stopper, y me marcaba el stopper. Cuando yo me iba, el stopper me seguía, y así se juntaban los dos centrales para que Neira pudiera tener entrada por los costados. Y lo otro que hablaba con el Pato (Yáñez) y con Gustavo (Moscoso): normalmente yo picaba al primer palo siempre, cosa de que en el segundo llegara el mediocampista por un lado y por el otro.
Lizardo Garrido: Yo tenía claro que si pasaba y llegaba al fondo, yo no tenía que tirar al segundo palo. Al primer palo, porque Carlos en esa cuestión de un metro o dos metros le sacaba ventaja a los defensas. Eso salía natural. Yo sabía que Carlos ahí era muy difícil de agarrar.
Juvenal Olmos: Además, siempre se interponía entre el defensor y la pelota. Era una de sus virtudes.
Juvenal Olmos: ¿Cómo catalogarían a Lucho Santibáñez? ¿De los técnicos que planifican bien, los que visualizan un partido, o los buenos cambiando desde el minuto uno?
Carlos Caszely: Planificaba bien. Era astuto, muy astuto para ver el partido. Un poco como Orlando Aravena.
Nosotros con Elías Figueroa siempre le tuvimos gran respeto. Ya estábamos aburridos, llevábamos como dos o tres meses concentrados. Le digo a Elías: “¿Por qué no nos peleamos los dos y tiramos al guatón Santibáñez a la piscina?”. Elías, siempre muy caballero, no quería. Le digo: “Pero Elías, estamos aburridos”. “Ya, ya, hagámoslo”.
Terminamos de cenar, mi cigarrito, mi café. Y de la otra esquina Elías me dice: “Chino, déjate de fumar”. Yo le digo: “¿Y vos me vas a decir que deje de fumar?”. Se para el grandote (Elías), se acerca, se arma la pelea armada. El guatón Santibáñez se puso nervioso, nos dice: “Vamos al camarín. Tanto tiempo concentrados, ¡respétense!”.
Y entonces aceptamos “todas las bromas”: el Negro Valenzuela, el Flaco, como cuatro o cinco de los grandotes lo agarraron y lo tiraron a la piscina. Pero Gustavo Moscoso fue a dar el agua y dio el agua caliente. Imagínate la risa. Aparece el guatón con una toalla, rojo, rojo, rojo: “¡Me cagaron!”. Y Gustavo dice: “Don Lucho, ¡pero si el agua estaba pa’ pelar chancho!”. Tuvimos que ir a las canchas de atrás a reírnos detrás del sauce.
Juvenal Olmos: ¿Cómo explican que esa defensa, impecable en las clasificatorias, haya naufragado en el Mundial?
Lizardo Garrido: Alemania es la excepción. Estaba Schumacher, Briegel en mi lado, Rummenigge, Magath, Rubesch. Pero yo creo que con todo, esta locura que había en el país con la selección, todo el mundo creía que podíamos estar en cuartos de final, semifinal. Yo verdaderamente creo que no llegamos en el mejor nivel. Un ochenta o noventa por ciento no estaba en el nivel de la eliminatoria. El tiempo concentrados, no ver a nadie, los amistosos contra equipos de segunda o tercera línea... Yo creo que influyó.
Carlos Caszely: Yo le echo la culpa a la concentración larga. Pero Alemania tiene unos jugadores extraordinarios.
Lizardo Garrido: Cuando jugamos contra Alemania, llegamos antes al estadio y Rummenigge estaba lesionado, dando vueltas a la cancha. Don Lucho decía: “Ojalá juegue, ojalá juegue”. Porque al Bocón (Ormeño) lo prepararon toda la eliminatoria para marcar a Rummenigge. Y como no jugó Rummenigge, el Bocón no pudo marcarlo.
Juvenal Olmos: ¿Moscoso estuvo en su nivel? Hizo un golazo.
Carlos Caszely: El Limón, le corría todo el Limón. Le metió un caño ahí, uno de los mejores goles del torneo. Yo creo que fue el único de nosotros en su nivel.

El fútbol chileno actual y la Generación Dorada
Carlos Caszely: Cuerpo caliente, mente fría en el área. Ese es el secreto. Cuando entras y tienes dos defensas, le vas a la pelota, viene el defensa, sabes que se tira. Si no tiene ángulo, amagas, se tira y quedas para el otro perfil: borde interno. Si tiene todo el ángulo y el arquero se mete en el primer palo: borde externo. Si el arquero te sale antes, el globito. Son cosas que vas aprendiendo.
Juvenal Olmos: ¿Por qué no tenemos goleadores chilenos hoy?
Carlos Caszely: Antes uno terminaba de entrenar y se quedaba rematando veinte, treinta, cuarenta, cincuenta veces. Hoy terminan de entrenar y no rematan. El fútbol se gana en las áreas. Como decía el gran maestro: rojo, amarillo y verde. De tres cuartos de cancha, libertad para la creación del jugador. Hoy los chicos tienen miedo de fracasar, miedo de definir. Cuando empezó Jaime Vera, yo le decía: “Jaime, pégale de afuera”. Y Jaime (Pizarro) me decía: “¿Y si fallo?”. Le respondía “¿Y si la metís?”
Juvenal Olmos: ¿Cómo entendemos que pasamos de la Generación Dorada a tres mundiales seguidos sin ir, y este último siendo últimos?
Carlos Caszely: Cuando tú tienes siete extranjeros por equipo, es imposible. Si ves cuáles son los goleadores del fútbol chileno: en Católica, argentino; en Colo-Colo, argentino; en la U, argentino. Los cabros que vienen de abajo no tienen posibilidades.
Esta generación la empieza el Negro Sulantay con la Sub-17 en Paraguay. Había un chico extraordinario, (Mathias) Vidangossy. Alexis Sánchez, le decíamos el perro: agarraba la pelota, se pasaba, pero no la soltaba nunca. Vidal era extraordinario. Empiezan a los dieciséis, diecisiete años con el Negro Sulantay. Cuando Harold va a buscar a Marcelo Bielsa, Bielsa primero hace un estudio de los jugadores y ve mucho potencial en la Sub-17. De ahí empieza esta generación. Te digo una cosa: Leonel Sánchez empezó a los diecisiete años, Elías a los diecisiete, Alexis a los diecisiete, Chamaco a los diecisiete. Los jugadores que han llegado a un alto nivel empiezan todos entre los diecisiete y dieciocho años.
Lizardo Garrido: Los entrenadores extranjeros que hemos tenido estos últimos años han liquidado ese paso importante. Si ese muchacho con proyección no le dan nunca la pasada, o se la dan en diez minutos... A mí me costó tres años estar en el ascenso. A Jaime Vera le costó mucho. Jaime Pizarro lo mismo. Y después fueron figuras. ¿Por qué no les dan más posibilidades a los jóvenes? Que jueguen más minutos.
Copa del Mundo 2026 - Predicciones
Juvenal Olmos: Uruguay, Colombia, Brasil, Paraguay, Ecuador y Argentina. ¿Alguna predilección?
Lizardo Garrido: Por historia, Argentina va a estar metido en las etapas finales. Brasil necesita recuperarse, hace rato está mal. Pero Argentina siempre se las arregla para llegar.
Carlos Caszely: Si los uruguayos entienden lo que quiere Bielsa, puede lograr algo. Pero hasta el momento no lo han entendido. Colombia tiene grandes jugadores, puede ser una gran sorpresa, está jugando muy bien. Brasil tiene un gran problema: Ancelotti quiere que Brasil juegue como equipo europeo, y si a los brasileños les quitas la samba, se mueren. Los brasileños son samba, baile, caños, túneles, globitos. Si les quieren meter juego europeo, están jodidos.
Juvenal Olmos: ¿Llamarías a Neymar?
Carlos Caszely: Sí, claro. A mí me gustan los jugadores que encaran. Dame un jugador que encare.
Europa: Francia, España, Portugal
Carlos Caszely: Portugal tiene un gran equipo, juega muy bien, pero nunca ha llegado a una final. Siempre hay nervios en cuartos de final. Francia y España, los dos han ganado finales. Yo me quedo con España: hay dos jugadores ahí espectaculares.
Juvenal Olmos: ¿Mejor jugador de la selección chilena de todos los tiempos?
Carlos Caszely: Figueroa.
Lizardo Garrido: Elías. Pero si tengo que elegir el que ha estado en los equipos más importantes del mundo, Arturo Vidal, no tengo ninguna duda.
Carlos Caszely: Pero hay que leer la historia de Elías Figueroa. Fue el mejor de Sudamérica estando Pelé, fue el mejor del mundo.
Juvenal Olmos: ¿El mejor rival que tuviste?
Carlos Caszely: Juan Rodríguez. No pegaba una patada, era bueno para la pelota, anticipaba bien. Fue el que más me costó. Un jugadorazo, muy inteligente como central.
Lizardo Garrido: Jugando de central, Batistuta.
Juvenal Olmos: ¿El compañero más chistoso?
Lizardo Garrido: Tuve a Paul Anka (Patricio Yáñez) y al Piti (Víctor Cabrera)
Carlos Caszely: Yo me quedo con el Piti, era extraordinario.
Juvenal Olmos: ¿El mejor compañero?
Carlos Caszely: El Pollo (Leonardo Véliz). Fuimos muy amigos.
Lizardo Garrido: El Bocón Ormeño, el Chupete (Hormazábal) y Jaime Pizarro.
Juvenal Olmos: ¿Familias presentes o ausentes en una Copa del Mundo?
Carlos Caszely: Ausente totalmente. Nunca fue nadie con nosotros.
Lizardo Garrido: Nunca. Yo pienso lo mismo.
Juvenal Olmos: ¿Y si fueras entrenador?
Carlos Caszely: Yo los llevo. Con sexo tres días antes. Pero sexo normal, tranquilito, piolita. Como decía el Negro Piñera: “Papito, aburrí y dormí tranquilito”.
Juvenal Olmos: ¿El mejor jugador actual del mundo?
Carlos Caszely: Pedri. Me encanta. Juega muy bien, inteligente, no pierde una pelota, recupera bien, mete buenas pelotas entre líneas.
Lizardo Garrido: Haaland.
Juvenal Olmos: ¿El mejor técnico?
Lizardo Garrido: Arturo Salah. Para mí, un gran amigo.
Carlos Caszely: El Zorro Álamos. ¿Quién creó el Ballet Azul? El mejor equipo de la U: Zorro Álamos. ¿Cuál fue la base del Mundial del ‘62? Siete jugadores del Ballet Azul. ¿Quién? El Zorro Álamos. ¿El mejor Colo-Colo? El ‘73. El Zorro Álamos.
Juvenal Olmos: ¿El mejor Mundial de la historia?
Carlos Caszely: El ‘70
Lizardo Garrido: El ‘70, no tengo ninguna duda. Brasil con Rivelino, Clodoaldo, Jairzinho, Tostão, Pelé, Carlos Alberto...
Juvenal Olmos: ¿Maradona o Messi?
Carlos Caszely: No hay dónde perderse. Maradona, lejos. Le pegaban, pero a matarlo. Y corría, y le pegaban, y se paraba. A Messi lo tocan y se cae.
Lizardo Garrido: Maradona. No tengo ninguna duda.
Juvenal Olmos: ¿Chile 2010 o 2014?
Carlos Caszely: 2014 Brasil. Cuando le gana a España.
Lizardo Garrido: Yo fui, estuve con Elías. Esa selección... ganarle a España y perder por penales con Brasil.
Carlos Caszely: Menos mal que perdimos por penales. Brasil nos ganó y después se llevó seis o siete con Alemania.








