Hay entrenadores que pasan desapercibidos por los clubes y otros que se quedan prácticamente a vivir en ellos. José Miguel Cantillana pertenece a la segunda categoría. Su figura no necesita presentación en el Tierra de Campones porque su historia está entrelazada con cada rincón de Deportes Iquique.
Actualmente, en medio de un nuevo desafío en la institución, desempeñando la función de técnico interino tras la salida de Rodrigo Guerrero, el experimentado técnico campeón con los Dragones Celestes busca impulsar al plantel para dejar rápidamente la Liga de Ascenso, luego de su fatídico descenso en 2025.
En conversación con En Cancha, el Tigre cuenta cómo ha sido su vida de la mano del club. Si bien cuenta con aventuras en otros elencos del fútbol chileno, la historia de Cantillana en Iquique es de alguien que vuelve, una y otra vez, como si el club fuese un punto de partida permanente.
Desde la galería en los años 70 hasta la banca en este 2026, el Tigre Cantillana ha sabido ser hincha, canterano, jugador, ayudante, formador y ahora nuevamente conductor de un equipo que intenta reencontrarse en el balompié nacional.
En ese recorrido, más que resultados, ha ido construyendo una forma de entender el fútbol: “Lo mío con la institución es lograr inyectarle la historia a los muchachos. Que se empapen de la historia de Deportes Iquique”.
“Muchos decían algo del ‘sello de José Cantillana’, pero no, esto va más allá de lo mío, es un sello de la ciudad”
- ¿Cómo ha asumido este desafío de tomar a Deportes Iquique nuevamente?
Esta pasada la he tomado como todos los desafíos que se me han presentado siempre. Siempre trato de comprometerme al máximo con cada circunstancia o situación que me ha tocado vivir en la vida. Y esta no va a ser la excepción, independiente de que sea un interinato, pero es el tema del equipo de mi ciudad y con mayor razón estoy dispuesto para tratar de dar una mano a la institución, que es mi institución, para que pueda salir de este momento.
- ¿Qué diagnóstico hizo del plantel apenas llegó?
Mira lo que te voy a decir, por un tema de respeto para Rodrigo Guerrero, que era el técnico que estaba, no quiero entrar en tantos detalles, porque sería una falta de respeto de mi parte decir: “Bueno, esto no tenía el equipo, esto le faltaba”. Yo solamente estoy dispuesto a tratar de buscar mejoras, tratar de representar al equipo de la ciudad en la que crecí. Muchos decían algo del “sello de José Cantillana”, pero no, esto va más allá de un sello mío, es un sello de la ciudad: el correr, el meter, presionar, tratar de ser protagonista del juego, eso ha sido algo intrínseco en nosotros como ciudad, por historia, y eso es lo que, a nuestra manera, hemos tratado de llevar con el equipo. Pero hablar de qué le falta al equipo y qué se modificó, la verdad que por respeto a Rodrigo no lo voy a decir.
- ¿Cómo está el camarín en estas semanas desde su llegada?
Bien, muy bien. He encontrado un grupo de jugadores y más allá de buenos jugadores, son grandes personas. Yo creo que eso es lo que generalmente yo, con todos mis años de carrera, he tratado siempre de buscar en un plantel. El tema de la convivencia, la cercanía, las buenas relaciones, el sentirse grato y disfrutar lo que tú haces permanentemente. Yo solamente busco eso. Me he encontrado con un plantel que está dispuesto a someterse a todo el entrenamiento. Podrá resultar o no lo que hemos tratado de buscar en estos partidos, pero nunca hemos dejado de intentar, nunca hemos dejado de entrenarnos bien, de someternos a nuestra exigencia. Aunque claro, es un tema que con Rodrigo igual se trabajaba, pero había que tratar de buscarle la vuelta, dar con la tecla indicada para encontrar credibilidad, confianza y convicción en lo que se está haciendo.
- ¿Qué era lo primero que se debía comprender en el plantel tras el mal arranque de torneo?
Lo primero es en dónde estábamos posicionados. Y yo creo que eso sí le estaba faltando un poco al equipo. El tema es saber que estábamos jugando la Primera B. Es una Primera B donde se corre mucho, donde las transiciones son inmediatas, donde hay mucho ataque directo, mucho de correr, meter, presionar. Y cuando tuvimos la primera charla con ellos era que se dieran cuenta de la división en la que estábamos. Después de ahí, impregnar lo de uno: lo que siempre me ha caracterizado. El amor propio, el tratar de ser protagonista del juego, de meter, de correr. Eso no se negocia, es algo intrínseco en nosotros. Y creo que la respuesta de ellos ha sido buena. No digo que por correr más vas a ganar los partidos, pero sí te tienes que acercar a que el resultado sea tuyo.
- ¿Influyen las ausencias de referentes como Edson Puch?
Totalmente, lo que pasa es que uno como técnico busca verse representado con alguien dentro del campo. Pero ojo, no quiero decir que falte, al contrario. Pero sí manifestarlo con mayor fortaleza. En las primeras conversaciones les dije que si bien faltaban nombres importantes, lo más importante eran los nombres propios que teníamos. Hoy ha tenido que aparecer Isaac Díaz, ha tenido que volver (Agustín) Venezia, ha aparecido Vicente Concha. Jugadores que a lo mejor no tenían muchos minutos y que se han visto envueltos en la idea. Yo creo que es importante contar con nombres como Edson Puch, César González, Álvaro Ramos, el Mati Blázquez, pero si no están, lo más importante son los que sí. Todo jugador tiene que estar preparado para cuando llegue el momento responder de la mejor manera posible.
- Aunque con estas ausencias también han aparecido otros jugadores formados en casa...
Eso me pone bien contento, es lo que hemos tratado de buscar con la dirigencia. Yo estoy a cargo del área técnica del fútbol formativo. La idea es que lo que hacemos en formativas tenga un su cúlmine en el primer equipo. Que los muchachos vayan teniendo posibilidades, no por reglamento, sino por condiciones. Ya llevamos un año y medio trabajando. De ahí que hayan aparecido Antony Henriquez, Bayron Barrera, Leonardo Troncoso, David Tello, Dilan Rojas, que ya viene jugando hace varios años. En eso también hemos visto reforzado el trabajo en divisiones menores.
- ¿Y usted?, ¿cómo vive este nuevo momento en el club?
Me estás llevando muy al pasado (risas). Soy un agradecido de Dios. El Señor me ha hecho pasar por todos los estamentos, por todas las veredas de esta institución. Fui hincha desde 1979, fui parte de la barra, viajé con la barra, entré a divisiones menores en 1982, debuté en el 83. Tuve un proceso de siete años, me fui a Cobresal, volví, fui ayudante también de Gerardo Pelusso, de Manuel Rodríguez, de Jorge Garcés, que fue quien me dio la posibilidad también de ir y trabajar casi diez años con él como ayudante técnico. Entonces, toda la etapa que he vivido después, ya formarme como técnico, estudiar en el INAF, volver aquí en el año 2010 y ser campeón con ese equipo en el 2010… Imagínate, todo lo que me ha permitido el Señor ha sido grandioso, ha sido maravilloso. Creo que debo ser de uno los pocos de los exjugadores de esta institución que pasó por todas la etapas. Y me faltaba esta, la de dirigir en divisiones menores, ser el director deportivo de divisiones menores, y esa etapa la estoy cumpliendo también. Imagínate lo feliz que estoy. Yo disfruto cada momento, cada día.
La “Tierra de Campeones”, según Cantillana
- Con todo lo que usted ha vivido en Deportes Iquique, ¿qué busca transmitirle al jugador?
Creo que lo mío con la institución es lograr inyectarle la historia a los muchachos. Que se empapen de la historia de Deportes Iquique, de los jugadores que pasaron, de la historia en el amateurismo también, porque el club no es tan solo en el profesionalismo, sino que también en el amateur, donde tenemos muchos campeonatos: de ahí viene nuestro eslogan en Iquique, “Tierra de campeones”. Entonces eso, el contarles la historia, contarles a los muchachos de lo que fue el pasado, para que ellos también se empapen de esa mirada al pasado para fortalecerse en el futuro. Yo creo que lo mío también ha estado encaminado en eso, en poder evidenciar lo que es el pasado, el presente y lo que puede llegar a ser el futuro de esta institución. Yo creo que también va de la mano, porque no todo es entrenamiento, no todo es filosofía de juego, no todo es el preparar estrategias.
- No solo se forman jugadores...
Uno como director deportivo del área formativa va mucho más allá del futbolista. Es cómo formamos al jugador dentro de lo íntegro que tiene que ser, porque acá se forma un jugador pensando que puede llegar, pero yo creo que más del 90% no llega y solamente un 10 o un 5% llega. Yo creo que eso también es importante en esta etapa y en eso hemos estado trabajando con un equipo multidisciplinario, con psicólogos, con asistentes sociales, con preparadores físicos, con entrenadores.
- ¿Es por este proyecto en el fútbol formativo que no busca asumir el primer equipo de manera definitiva este 2026?
Esto lo hablaba con mi familia, lo que pasa es que a mí me invitaron a un proyecto de divisiones menores, se me invitó a ese proyecto, quiero realizarlo de la mejor manera posible y de hecho hemos tenido buenos resultados en todo el proceso que estamos teniendo, de ahí los nombres propios que te he dado. Entonces, en eso me tiene muy entusiasmado. Hemos logrado armar un equipo multidisciplinario interesante, importante. Pero yo un día también lo dije, no quiero meterme mucho en ese tema, solamente me entrego a las manos del Señor. Si el Señor dice que tengo que seguir dos semanas más, voy a seguir; si dice que tengo que estar hasta el término de la primera rueda, voy a estar; si el Señor dice que tengo que estar hasta el término de este campeonato, estaré. La verdad que solamente lo dejo en lo que sea la voluntad de Dios, nada más. Yo trabajo porque es mi institución, porque es la institución que me apasiona tanto poder dirigirla, poder entregarme por ella. No te digo que no lo quiero, sería mentiroso decir que no quisiera dirigir la institución hasta el final, pero que se den las causas normales, nada más.
- ¿Entonces el objetivo a corto y largo plazo es entregarse a Deportes Iquique?
Seguro, seguro, nada más. Me quiero guiar con el disfrutar día a día, yo en una cancha de fútbol soy feliz, soy inmensamente feliz, porque es como me inicié teniendo tres o cuatro años, estaba jugando en la tierra, en el Cerro Dragón, es como yo me formé y así ha sido todo, mi pasión, la pasión de toda mi vida. Siempre le digo a mi familia, el día que me retire, retírenme muerto de una cancha de fútbol, nada más. Tengo 60 años, voy a cumplir 61 este 2026, y todo lo que he podido lograr en la vida es porque he tenido a Dios delante mío y porque he tenido una familia que siempre respalda las decisiones que tomamos. Ojo, no son decisiones fáciles, inclusive uno podría decir: “Pucha, no quiero dirigir porque se ven afectados ellos”.
- ¿Cómo se verían afectados ellos?, ¿por las críticas?
Acá hay que ser realista, esta ciudad es muy compleja para dirigirla, este es un equipo muy difícil para dirigir, acá no puede venir cualquier técnico. No, porque acá hay una presión mediática y es lógico, hay un hinchada que te apoya, que te motiva, que te incentiva, pero también que te pasa factura. Inclusive, yo que soy iquiqueño, también me ha pasado factura en su momento.
- ¿Qué significa Iquique para el Tigre Cantillana?
En Iquique hay algo que escapa de toda lógica de cada ciudad, respetando todas las demás ciudades. Acá es difícil que te encuentres a alguien con una camiseta de Colo-Colo, de Universidad Católica, de la U. Es difícil, es muy difícil. ¿Sabes por qué? Porque el cabro chico nace y lo primero que tiene antes de tener una polerita con un dibujo, tiene la camiseta de Deportes Iquique. Esa es la camiseta que se coloca, sea niño o sea niña. Así se vive ese amor, ese cariño, esa pasión por la institución hasta ese extremo. Primero el club, segundo el club, tercero el club, después todo lo demás. Entonces en eso se crea una cercanía, un amor propio, una idiosincrasia tan fuerte que los niños chicos… Mira, te lo digo acá: existe la Fiel del Norte, la Galería Norte acá en el Tierra de Campeones, cabros chicos entran y están cantando, están tocando instrumentos, están tocando bombo, caja. Entonces en eso ya empiezan a hacer la identificación con la institución desde muy chiquititos. Por eso es difícil después, con los años, que tú te puedas cambiar. Que tu color sea otro distinto a la celeste es muy difícil.