En el tercer capítulo de Mundialistas, el podcast de En Cancha conducido por Juvenal Olmos rememoró gran parte de la participación de la Selección Chilena en dos de las Copas del Mundo más recordadas en el país: Francia 1998 y Sudáfrica 2010.
Pedro Reyes, integrante del plantel que disputó el certamen en tierras galas, y Waldo Ponce, protagonista del torneo en África, compartieron anécdotas, analizaron dos partidos de aquellas campañas y, además, abordaron los inicios de sus carreras junto al exentrenador de La Roja.
En cuanto al Mundial del 2026, coincidieron en levantar a Ecuador como una de las posibles sorpresas y a Francia como el gran candidato al título.
Reyes y Olmos: compañeros de la mano de un mítico DT croata
Juvenal Olmos: Pedro, tu técnico usaba corbata, traje y zapatos de fútbol.
Pedro Reyes: Exacto. Sí. Croata.
Juvenal Olmos: Croata. Andrija Perčić, año 1991, en Antofagasta.
Fuimos compañeros. Yo me acuerdo que el técnico, que no hablaba tanto español, casi con monosílabos, nos dijo a (Marco) Cornez y a mí: “Viene un juvenil, ayúdenlo”. ¿A quién va a traer? Bueno... Y trae a Pedro. ¿Con barba?
Pedro Reyes: Ya con barba.
Juvenal Olmos: El Pedro de 15 años tenía barba. Y me acuerdo ese notable entrenamiento, con duelo de Pedro Reyes que venía saliendo, todavía no había debutado, y Juan Carlos Letelier, que salió enojadísimo, ¿no?
Pedro Reyes: Sí, el DT me colocaba ahí al principio, y uno con todas las ganas. Se calentó un poquito conmigo al principio. Pero sí. Andrija hablaba con los “hijos” no más, no hablaba con el resto.
Juvenal Olmos: No, no, él había escrito cinco libros en ese tiempo, y para darse a entender tapizó todo el camarín con papelógrafos grandes. Decía “Zona uno”: cuándo córner, iba a sacar la pelota, y te ubicaba a los diez jugadores dónde tenían que estar. Era una forma muy especial de él. Yo creo que de alguna manera la falta de comunicación lo llevó a enseñar de manera gráfica. “Zona cinco”, un lateral, y dónde teníamos que estar ubicados todos. E imagínate los entrenamientos: cuando él se ponía a gritar “¡Zona cuatro, zona cuatro!”, yo dejaba de jugar fútbol y me iba parar a un lugar X de la cancha.
Pedro Reyes: El fútbol moderno que traía.
La conexión croata que ayudó a Pedro Reyes
Juvenal Olmos: Oye, tu experiencia en el extranjero, Pedro. Debutaste en Antofagasta e hiciste tu carrera en Chile y después jugaste en distintos lados. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Qué sentiste? ¿Por qué lo buscaste? ¿Siempre fue tu idea jugar en el extranjero?
Pedro Reyes: Mira, yo tuve la posibilidad de que Antofagasta logró el cupo a Primera División. Llegaron jugadores importantes al equipo, y eso me ayudó mucho. Yo creo que eso es parte importante de la carrera de un jugador: tener esos referentes. Estaban Marco (Cornez), nombraste a (Juan Carlos) Letelirt, estaba Pautasso, Hugo Tabilo, tú Juvenal, el Negro (Sergio) Salgado. Gente con experiencia que me ayudó mucho, que me motivó a entender que si yo hacía una linda carrera, podía aspirar a algo mejor. El año 1993, tuve ya la salida para Colo-Colo. Tenía veinte años, así que fue también un paso importante, porque también el nexo que había entre los croatas que dirigían los clubes me ayudó en esa primera etapa. Y nada, después se fue dando todo mejor, porque viene la selección con don Nelson (Acosta), y también viene la salida después del Mundial a jugar en Europa.
Juvenal Olmos: ¿Lo pensaste desde un inicio o veías solamente Antofagasta?, decías “¿Podré jugar en el primer equipo? ¿Iré a salir de Antofagasta?”
Pedro Reyes: Sí.
Juvenal Olmos: Porque yo creo que es más difícil venir de región con una cabeza amplia que estar en Santiago, porque es como más natural. De provincia cuesta más. Y en esos tiempos no era fácil venir de un equipo como Antofagasta a jugar a Colo-Colo. Lo que hizo Pedro, para nada fácil. Tenía que hacer una muy buena campaña para que los equipos grandes de la capital se pudieran fijar en un jugador. En Antofagasta en ese tiempo estaba Perčić, y en Colo-Colo estaba (Mirko) Jozic. ¿Los tipos se traspasaban esta información de ver cuáles eran los jugadores de proyección que podían pasar de un equipo a otro?
Pedro Reyes: Sí, claro. Bueno, lo que hablabas tú... era difícil, más en el momento que estaba Colo-Colo. Colo-Colo había ganado el ‘91 la Libertadores y yo ese año había debutado. Entonces no era fácil. Vine a competir contra jugadores como Miguel Ramírez, Javier Margas.
Juvenal Olmos: Los equipazos.
Pedro Reyes: Exacto. No era fácil. Pero se dio. Yo, a la pregunta que hacía Juvenal, no aspiraba todavía a lo del extranjero. La visión mía no estaba ahí. Era primero el medio nacional, aspirar a jugar en un equipo grande. Llegué a Colo-Colo y después venía la selección. Ese era como el objetivo. Después, ya estando ahí en esa situación, uno aspira a querer salir del país buscando un horizonte mejor.
Waldo Ponce y su traumática aventura en Ajax
Juvenal Olmos: Oye Waldo, jovencito tuviste una prueba por el Ajax. ¿Qué ocurrió con eso? ¿Siempre pensaste en tu carrera afuera? ¿Cómo fue eso?
Waldo Ponce: Sí, yo coincido un poco con Pedro en que en ese tiempo planteaba mi carrera paso a paso, siempre pensando en ser futbolista desde niño. Las cosas se iban a dar paso a paso. Nunca me cegué diciendo “me quiero ir al extranjero, quiero ser famoso, quiero ganar mucha plata”, sino que todo se va dando. La prueba del Ajax... ahora me pongo a pensar, me habría encantado quedarme.
Juvenal Olmos: Ese equipo es ultra ofensivo desde las inferiores.
Waldo Ponce: Los centrales tienen que tener varias posiciones. Les gustaba mucho, y yo lo hacía mucho: controlar o anticipar una pelota y después jugar al mediocampo. Esa prueba me fue muy bien. Estuve veinte días y me fue muy bien. Siempre me pongo a pensar qué hubiera pasado si me hubiera quedado en Holanda, cosa que ellos querían. Me jugué la vida, como Pedro cuando lo hicieron debutar en el plantel. Uno cuando es joven quiere comerse el mundo. En ese tiempo estaba Zlatan (Ibrahimovic) en el Ajax. Me jugué la vida, no lo dejaba pasar. El hombre me puteaba en su idioma y no escuchaba. Menos mal que no le entendía, pero yo me jugaba la vida. Entonces querían que no me volviera a Chile, que fuera mi representante a negociar mi contrato para quedarme definitivo allá. El representante llegó y yo nunca he sabido la verdad de por qué se cayó el tema. Me dijeron varias cosas, pero nunca se aclaró. El Ajax quería que yo me quedara, con diecisiete años.
Juvenal Olmos: ¿Y el empresario que te llevó tenía la autorización de Universidad de Chile?
Waldo Ponce: Sí, claro. Después vienen otros temas detrás de esta negociación. Mi pase pertenecía a jugadores, porque como con el Ajax ya estaba listo para que yo me quedara allá y firme contrato, la U pasó la plata que iban a percibir a algunos jugadores a los que les debía dinero. Como la negociación se cayó... yo siento que pidieron mucha plata. Era caro, diecisiete años, no había debutado en Chile, y los holandeses dijeron “no, este es caro”. Yo creo que se cayó por eso.
Y también pienso, mi señora me dijo un día: “Ya, pero, ¿qué hubiera pasado? Si tú hubieras jugado en Holanda, a lo mejor no eres jugador de la selección”. Porque en ese tiempo no existía la cobertura que hay ahora. Un jugador que lo van a buscar a partes donde de repente no se sabe que juegan, o que tienen descendencia, como Brereton. A lo mejor en el tiempo que jugué yo, no hubieran conocido que era chileno. Yo siento que eso le pasó a Sebastián Pardo: el tipo la rompió en Feyenoord y no era seleccionado. ¿Qué habría pasado si hubiera hecho mi carrera en Holanda? Capaz que no me hubieran considerado en la selección como fui considerado en su momento.
Juvenal Olmos: Incomprobable, pero claro, son teorías que uno las piensa.
El debut en La Roja de Waldo Ponce
Juvenal Olmos: Hace veinte años debutaste con Alexis Sánchez contra Nueva Zelanda. ¿Te acuerdas de ese debut? Uno no se olvida nunca en la selección.
Waldo Ponce: Sí, bueno, me hace debutar el profe Nelson Acosta. Ya que usted no me hizo debutar antes... me había llamado, pero no me había hecho debutar.
Juvenal Olmos: Pero uno a cero. Tranquilo, tengo más.
Waldo Ponce: Entonces, el profe Acosta me llama: “Vai a jugar”, me dice. Así, cortito. “¿En serio, profe? Gracias, profe”. “No te vayas a cagar ahora”, me dijo. Y me puso de capitán. Me hizo debutar de capitán. Esa fue una selección que hizo el profe Acosta con jugadores del medio local. Jugamos contra Nueva Zelanda en Calera, en el estadio antiguo, y jugué medio tiempo. El año 2005, creo.
Fue el mismo día que debutó Alexis. Jugó el Mago (Valdivia), jugó Luis Pedro Figueroa. Alexis debutó en el mismo partido que yo en la selección adulta. Pero bueno, un sueño. Las cosas se van dando solas. Cuando chico quería ser profesional, debutar, ganarme un espacio, después la posibilidad de ir a la selección. Y bueno, esa vez me tocó debutar con el profe Acosta.
Pedro Reyes y su aventura en Medio Oriente como escudero de José Luis Sierra
Juvenal Olmos: Oye Pedro, ¿cómo está el proyecto con el Coto Sierra? Yo sé que él está allá en Qatar ahora. Se planteó dentro de estas conversaciones que el Medio Oriente está como complejo por la situación de la guerra. ¿Fue tema eso?
Pedro Reyes: En realidad no ha sido tema. Uno siempre vive allá con el miedo de que pueda pasar algo, pero hoy es más notorio por lo que está pasando con Estados Unidos e Irán. Pero siempre los conflictos han estado: Arabia Saudita siempre ha tenido conflictos con los de alrededor, con Omán, con Yemen. Pero en lo que es la misma ciudad es muy seguro. Los aeropuertos son muy seguros. El Coto fue por este mes.
Juvenal Olmos: ¿O sea que la dupla sigue?
Pedro Reyes: Sigue, porque se dio el cuerpo técnico de emergencia. Quedaban tres partidos del campeonato.
Juvenal Olmos: ¿Y cómo le ha ido?
Pedro Reyes: Bastante bien. De esos tres partidos ganó dos y empató uno. Ahora tiene un partido de Copa y se termina el año. Ojalá que continúe, porque eso le permitiría llevar a su cuerpo técnico completo. Eso es lo que esperamos todos.
Juvenal Olmos: ¿Ahora está en periodo de renovación?
Pedro Reyes: Terminó el día lunes la competencia con un triunfo de local y ahora viene el partido de Copa. Ahí debería tener noticias ya para su cuerpo técnico.
Juvenal Olmos: ¿Qué tal Qatar? Quedó una infraestructura de primer nivel por el tema de la Copa del Mundo. ¿Tiene lugares de entrenamiento? ¿Efectivamente el fútbol impulsó mayor práctica de los jóvenes?
Pedro Reyes: Mira, yo no he vivido en Qatar, pero sí tuve la posibilidad de jugar Copas de Asia y fui varias veces a partidos allá. La infraestructura viene del Mundial, quedó impecable, estadios preciosos. El único problema es que la gran mayoría de su población es extranjera, y ese es el mayor problema, tanto en Qatar como en Emiratos. No hay mucho simpatizante ni fanáticos del fútbol o de los clubes en general. No es como Arabia Saudita, que ahí sí es potente el fútbol, estadio lleno, y es lo que más se conoce por los jugadores que han llegado a esa liga. Las otras también son importantes, pero con un poco menos de fanatismo.
Lesiones, el “prime” y la generación perdida
Juvenal Olmos: Oye Waldo, ¿algún periodo oscuro en tu carrera? Alguna lesión larga, algo que te impidió expresarte a plenitud. Porque uno siempre encuentra esos momentos donde dice “si no es por esta lesión, yo podría haber llegado allá”. ¿Te pasó eso?
Waldo Ponce: Sí, por supuesto. Lo de nosotros va siempre ligado a las lesiones, que son parte de nuestra actividad. Pero la lesión mía, la del tendón, esa cortó mi carrera al fin y al cabo.
Juvenal Olmos: Tres años...
Waldo Ponce: Casi tres años sin poder jugar. Lo que pasa es que tuve una rotura parcial, como un cuarenta por ciento. Me quedó todavía insertado el tendón pero con una rotura de las fibras. Y eso fue peor, porque Charles (Aránguiz) se lesionó, se rompió el tendón completo y se recuperó en siete meses. Claudio Bravo también se rompió el tendón y se recuperó en más o menos el mismo tiempo. A mí, con rotura parcial, me cortó la carrera. Me pasó en el que creo que fue mi mejor momento. Para nosotros los centrales, entre los veintiséis y veintinueve años es el pick de rendimiento: cómo pararte, qué hacer, cómo afrontar las situaciones. Yo creo que me pasó en mi mejor momento, pero al fin y al cabo tuve la suerte de que me pasó después de haber hecho las cosas que quería hacer en el fútbol: jugar en el extranjero, jugar la selección, jugar un Mundial, una Copa América. Después de eso viene la lesión. Si me hubiera pasado antes, no hubiera tenido esa oportunidad.
Fue difícil. Hice todo lo posible: abejita, cámara hiperbárica, plantillas...
Juvenal Olmos: Uno termina obsesionado con eso. Yo me corté el tendón de Aquiles también. Y después inventando: agua de ruda con sal y pimienta, el guatero, todo. Eso limitó harto, porque una lesión normal no te dura tres años.
Waldo Ponce: Después me venían muchas lesiones musculares, yo creo que por la descompensación. Era como estar tres años retirado y no podía entrenar con normalidad. Mi primera vuelta, yo estaba en México, volví a Chile y estaba Sampaoli en la U. Sampaoli, típico...se desesperaba un poco cuando veía sus jugadores lesionados, no le gustaba. Metía presión. Entonces yo jugué un partido con Sampaoli lesionado, con dolor. Nunca dejé de sentir dolor hasta que ya después me recuperé definitivo, como dos años y medio después. Siempre me molestaba, siempre tuve problema con el tendón.
Juvenal Olmos: Sí, es verdad. Si se te corta completo, de repente te demora un año, pero hubieras estado sin inconvenientes.
Waldo Ponce: Claro, pero no se dio. Hice todo lo posible. Después tuve la suerte de poder recuperarme, jugar dos años más y retirarme. Me retiré igual joven.
El “prime” de Pedro Reyes
Juvenal Olmos: Pedro, tu prime de futbolista, ese periodo donde uno hace cosas que en otro momento no le salen, que llega justo, que no siente los entrenamientos, que huele los partidos, que anticipa, que gana de cabeza. ¿Cuál fue tu periodo top? ¿Concuerda con el Mundial o hubo otros momentos de mayor rendimiento?
Pedro Reyes: No, yo creo que es previo al Mundial. Esa etapa final de Colo-Colo fue como yo me sentí mejor en mi carrera. Muy seguro de lo que hacía. Yo siempre me baso mucho en lo que pasaba en el entrenamiento de la selección, porque enfrentaba muchas veces a Iván (Zamorano), a Marcelo (Salas), que venían de un nivel en ese momento superior al resto. Era mi forma de medirme, y yo creo que en ese tiempo sentía que estaba en mi mejor momento para competir. Después, los Juegos Olímpicos, el estar con gente más joven me dio un aire distinto.
Juvenal Olmos: Nelson (Tapia), tú e Iván. Los tres. Eran tres refuerzos que se podían tomar de otra edad.
Pedro Reyes: Claro, y ese ambiente, los compañeros... era una muy buena generación. Yo siempre he dicho que esa generación como que se perdió, la de los Juegos Olímpicos. Estaba el Choro (Reinaldo) Navia, algunos alcanzaron el final de la etapa dorada.
Juvenal Olmos: Sydney 2000.
Pedro Reyes: Sí, 2000. Pero ahí alcanzó un poco David (Pizrro) a incorporarse a la etapa final. El Huaso (Cristián) Álvarez. Pero habían muchos que se perdieron: Claudio Maldonado, Rodrigo Tello que podría haber aspirado a algo más.
Waldo Ponce: Pablo (Contreras) también.
Pedro Reyes: Pablo Contreras, pero también en su etapa final alcanzó una parte de esta buena generación.
La generación perdida: ¿Qué pasó entre Francia 98 y Corea-Japón 2002?
Juvenal Olmos: Enlazando este tema, creo que es importante que jugadores de la trayectoria de ustedes lo toquen. Mundial de 1998 con grandes jugadores, una dupla demoledora Zamorano-Salas, y más atrás (Rodrigo) Barrera, (Sebastián) Rozental. Después viene un exitazo con Sydney 2000. Todos dijimos “ahora la rompemos para el 2002”. Y resulta que para Corea-Japón sale último Chile. ¿Qué ocurrió? Porque talento había, sobraba.
Waldo Ponce: Sí, el otro día hablaba justamente de esto. Lo que me comentaba Pedro, esa generación era extraordinaria, de siete u ocho jugadores que podían ser base de una selección. Lo que siento yo, y que Pedro también lo dijo comenzando la entrevista, es que esa juventud hay que acompañarla con valores. Yo me sentaba al lado en el camarín de la U con Ronald Fuentes. Esa juventud necesita una referencia.
Juvenal Olmos: El respeto. ¿Y no se dio esa referencia con la generación del ‘98?
Waldo Ponce: Claro, de repente esa generación se cambió, como que todos empezaron a jugar y fueron muy pocas las incrustaciones de jugadores con más experiencia, siento yo.
Juvenal Olmos: Es que ustedes son protagonistas en cancha, por eso es tan importante lo que vieron del camarín.
Waldo Ponce: Y eso es lo que yo siento, esa compañía. En mi carrera me pasó, y también como lo que Pedro nos cuenta. Esa compañía es importante, porque cuando uno es joven, de repente hay pajaritos en la cabeza, piensa cosas que no debería pensar, se va para otros lados. Yo siento que eso tiene que pasar. Y también a nivel personal, lo que nos pasó con la Generación Dorada: yo era un poco el más grande de esa generación, entre comillas. No era un jugador viejo, pero tenía experiencia, ya había debutado, había estado en selecciones anteriores. Y creo que congeniamos muy bien los jugadores de experiencia: Pablo Contreras, Maldonado, Marcelo (Salas) que estuvo en las primeras cuatro fechas de la clasificatoria, el Chupete (Suazo) que tenía mi edad, Claudio que era un año menor. Todas esas cosas congeniaron para ordenar a los niños, porque los niños eran bien especiales en cuanto a su mentalidad, a sus ganas de comerse el mundo. Yo siento que esa compañía fue necesaria, y la Generación Dorada partió también con la base de que tenía jugadores referentes que pudieron encaminar a estos muchachos.
Juvenal Olmos: Pero no le he encontrado nunca la vuelta a ese tema, porque en Sydney teníamos una generación del año ochenta, doce jugadores que estaban a la par con cualquiera. Uno dijo “el 2002, Corea-Japón, sí o sí”. Y cuando yo llego el 2003, lo que más trataba de buscarle solución era: ¿por qué uno más uno es cero en esta ocasión? Era increíble que pudiéramos haber estado ahí. Con el tiempo se fue desgranando esa selección y yo recuerdo que los últimos partidos costaba que vinieran jugadores a participar.
Pedro Reyes: Se fue diluyendo ese entusiasmo que todos teníamos. Yo lo digo como compañero y como gente del fútbol. Yo creo que también la prensa en su momento jugó una mala pasada, porque la expectativa provocó un cambio drástico, sin que viniera respaldado con algunos que todavía tenían para entregar de esa selección anterior. Vino ese cambio brusco y quizás lo resintieron los muchachos. Uno trata de buscar alguna explicación.
Recuerdos de Mundiales y la vida en concentración
Juvenal Olmos: Tu primer recuerdo de un Mundial. Cuando uno está chico, tiene siete u ocho años y está en la casa viendo el Mundial. A mí me pasaba con el del ‘78: tenía ocho años y le pedía a mi papá que no me mandara al colegio. Los partidos eran en la mañana. ¿Qué recuerdos tienen ustedes? ¿Cuál fue el primer Mundial que recuerdan? ¿Cuál es la gran figura?
Waldo Ponce: Yo me acuerdo llegar del colegio, mi mamá me preparaba una sémola con leche rica, con canela, y ver el partido de Italia 1990. Totò Schillaci, que era la figura. Yo creo que ese es mi primer Mundial. El álbum, que todavía me faltan doscientas láminas del álbum de Italia noventa, porque ahí las jugábamos con la mano y era malísimo. Siempre perdía las láminas. Tengo ese recuerdo de mi primer Mundial, con siete u ocho años. Y después también lo que significó como referencia el del ‘98, vivir todo ese proceso de clasificatoria, ver los partidos con la familia. ¿Cuál fue el que jugaron con lluvia? ¿Ecuador o Colombia?
Pedro Reyes: Con Colombia.
Waldo Ponce: Estar en la casa disfrutando lo que significó ese Mundial y la referencia de que uno también tenía en cuanto al juego.
Juvenal Olmos: ¿Y te proyectaste alguna vez mirando, diciendo “mira, ahí está Pedro Reyes, ahí está Ronald Fuentes”? ¿Hiciste ese juego en la cabeza?
Waldo Ponce: Yo me imaginaba a quién tenía que marcar. De repente me veía contra los uruguayos y decía “pensar que tengo que marcar a este, pesado”. Me acuerdo de Da Silva, el delantero uruguayo, que era pesado y te chocaba. Polilla. Y decía “pensar que yo lo tengo que marcar”. Así me proyectaba. Para mí, siempre mi referente en cuanto a mi puesto fue Ronald. Bajándola de pecho, saliendo, jugando. Esa selección marcó mucho a toda mi generación. Esperar los partidos del Mundial en el colegio, todos ahí en el salón con la tele.
Pedro Reyes: Yo me acuerdo de las eliminatorias del Mundial del ‘82 en España. Me acuerdo haber gritado el gol en la calle, salir afuera. Yo tenía nueve años.
Grito el gol como el Pato Yáñez ahí afuera de mi casa. Estaba con mi abuelo viendo el partido. Ese gol que le hace a Paraguay, lo gritamos. Imagínate, ver eso cuando chico. Después fui compañero del Pato, de Letelier de ese Mundial del ‘82, tuve al Gato (Mario Osbén). Entonces desde chico eso me marcó. Compañero de pieza en Antofagasta con ellos. Yo feliz de esas vivencias de chico que nunca les conté a ellos. Después viví ya México ‘86, un poquito más grande, más adolescente, y entendía mucho más lo que era Maradona.
Juvenal Olmos: Lo que era ver Argentina del ‘86...
Pedro Reyes: A mí me pasaba: yo veía Argentina y quería que le llegara la pelota a los mejores jugadores para poder ver si inventaban algo. Uno se sentía del equipo. Argentina terminó saliendo campeón, y ese atractivo que tenía lo de Maradona... Después yo tuve la posibilidad de jugar contra él también. Se fueron dando muchas cosas que después fui entendiendo, que fueron tan importantes para mi inicio, para mi niñez. Fue rico haberlas tenido, y yo les doy mucho más valor ahora que en ese momento.
Juegos Olímpicos versus Copa del Mundo
Pedro Reyes: En cuanto al Mundial y los Juegos Olímpicos, muy distinto. La sensación es muy diferente. El Mundial es como que está todo tu país pendiente de ti, de algo que llevaba tiempo. Los Juegos Olímpicos eran algo nuevo. Barra aparte, además es mucho deporte, es como ser deportista en general, no es la misma sensación de ser parte de un Mundial de fútbol que está enfocado solamente en el fútbol. La percepción del hincha es distinta, porque allá en Australia no iban a estar todos los que estaban acá. En el Mundial llegaron todos. El fanatismo del fútbol es muy distinto a todos los otros deportes.
Juvenal Olmos: Yo me acuerdo mi experiencia en los Juegos Olímpicos del ‘84 en Los Ángeles. Te pasaban la credencial y uno creía que era lo máximo, pero el fútbol era uno más de muchos deportes. La llevaba el voleibol, el atletismo. En los salones de comida te encontrabas con atletas de todo el mundo. Me acuerdo que una de las grandes figuras era un camión de ciento treinta kilos que uno lo veía pasar siempre con dos bandejas y decíamos “¿este se comerá todo eso?”.
La concentración en Sudáfrica con Bielsa
Waldo Ponce: Bueno, como yo te contaba, profe, me quedé con la referencia de Francia ‘98. El ambiente que se vivía cuando ustedes iban a la cancha, toda la gente, porque habían pasado muchos años sin ir a un Mundial. Había una efervescencia en nuestro país importante.
Pedro Reyes: Ayudó mucho esa complicidad con el hincha. Empezaron los programas televisivos enfocados en el fútbol, los invitados, esos programas de la noche del Mundial. Los lunes iban los futbolistas.
Waldo Ponce: Claro, yo me crié con eso. Cuando me tocó ser partícipe de un Mundial, pensé que iba a ser entretenido, que íbamos a disfrutar del ambiente. Pero con el profe Bielsa nos fuimos a un hotel que era un búnker. De salir nada. Estábamos a la chucha del mundo, no teníamos nada cerca. Cero chance de dar una vueltecita, tomar un cafecito con los compañeros. Ese ambiente lo vivíamos cuando íbamos a los partidos: bajarse del avión, el recorrido del aeropuerto al hotel, al entrenamiento, al partido mismo. Ahí se vivía el ambiente. Yo no era el que estaba siempre encerrado en la pieza. Nuestra selección era muy buen grupo, teníamos muy buena relación. Llevamos bien estar en esa parte donde íbamos a estar solos, pero el ambiente a nivel de gente, la verdad que no se dio mucho.
La libertad en Francia 98 con Nelson Acosta
Pedro Reyes: Nosotros vivimos algo distinto. Nelson tiene una forma diferente.
Juvenal Olmos: Algunos compañeros tuyos me dijeron que al segundo día ya estaban inmersos.
Pedro Reyes: Mandó a jugar todos los partidos amistosos antes para tener más tiempo ahí. No era tan estricto en el manejo. Había posibilidades de compartir, de conocer, de salir. Yo creo que había más libertad también, porque en ese tiempo había todavía eso de poder salir y pasar inadvertido. Lo más complicado era el contacto con los hinchas, que estaban todos ahí. Uno al final quería volver al hotel, pero don Nelson tenía un manejo grupal que permitía que las Liderazgo en la selección
Juvenal Olmos: ¿Quién ponía el freno en Francia ¿98? ¿El capitán? ¿El técnico?
Pedro Reyes: En Francia el capitán, Iván Zamorano, era potente. Su liderazgo, sus palabras llegaban.
Juvenal Olmos: O sea, no solamente tenía la jineta, sino que la transmitía.
Pedro Reyes: Transmitía esa jineta al plantel. Y habían jugadores grandes: el Coto, Lucho Musrri, que también tenían su peso. El Matador, a pesar de su juventud, siempre fue muy profesional, muy de ganador. Mantenía mucho el orden. Era muy bien liderado por el capitán, que era Iván.
Juvenal Olmos: Yo me acuerdo de Nelson, que me invitó una vez a Pinto Durán en las clasificatorias. Yo estaba feliz. Había salido reciente, me había retirado, estaba en cadetes en la Católica. Me invitó quince días para el partido de Argentina en que empatamos 1-1. Yo le preguntaba todo: “¿Me puedo cambiar en su camarín?”. “Sí, cámbiate con nosotros”. Entrenaba a todos los arqueros de la selección. Cinco días antes le dije que quería ir a Argentina. Me dijo: “Ya sé que quieres ir, ya están los pasajes comprados”. Felicidad máxima. Después le pedí permiso para la charla antes del partido. Nelson tenía una impronta de entrega muy cercana al jugador. A lo mejor no era tan didácticamente detallado, pero decía: “Reyes, marca a este que se te mete por la espalda. Es tu hombre de frente, este te hace la diagonal”. Nelson tenía esa capacidad de liderazgo cercano.
Pedro Reyes: Sí, era así. La charla que nos da la clasificación para el Mundial, el partido con Bolivia en el Estadio Nacional. El trayecto lleno de gente, el bus en todo el recorrido. Llegamos, pizarra, coloca el equipo titular y dice: “Muchachos, aquí está el equipo que inicia. ¿Qué charla quieren? Si no sé cómo salimos de acá si no ganamos”. Y eso fue todo. Porque ya habíamos trabajado toda la semana, los jugadores que entraban, listo. Tenía esa particularidad. Y otras veces agarraba a uno y le daba con todo lo que tenía que hacer. Tenía esa visión de cachar quién estaba quedando a un lado, de agarrarlo. Pero en general tenía una muy buena llegada y estos mensajes que llegaban al jugador. Nos reímos ahora, pero es verdad: “¿Cómo salimos de acá si no ganamos hoy día?”
El liderazgo de Bielsa y Bonini
Juvenal Olmos: Bielsa y Nelson Acosta tenían dos liderazgos distintos. Los dos llegaban a la fibra íntima del futbolista. Un calentamiento de Acosta, por ejemplo: se metía al fútbol tenis y ponía las reglas. “A los veinte pases, patada en la raja”, decía. Se ponía así y todos se miraban: “Hagámosle veinte a Acosta”. Quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho... y él se prestaba para las chuletas. Tenía un liderazgo muy cercano al futbolista. ¿Quién ponía ese freno en Sudáfrica con el cuerpo técnico de Bielsa? ¿Era él? ¿Eran los futbolistas?
Waldo Ponce: Lo que pasa es que nuestra selección no era grande. No teníamos un referente de treinta y cinco años. El más grande era (Rodrigo) Tello y Pablo Contreras, que tenían treinta y uno. Nuestro capitán era Claudio, pero yo creo que el que hacía esa comunicación era el profe Bonini.
Juvenal Olmos: Bielsa no tenía esas cualidades...
Waldo Ponce: No tenía esas capacidades de dirigirse a un jugador directamente. Cuando los técnicos no tienen esas habilidades blandas, tienen que tener un buen ayudante. El Toto Berizzo era súper importante también, porque era la persona con la que podíamos hablar de fútbol en cuanto a entrenamiento. Y el profe Bonini nos decía: “Muchachos, hay que ir a acostarse, apagar el internet, hay que descansar porque mañana tenemos que entrenar”. Nosotros, bien obedientes por el respeto que le teníamos, hacíamos caso. Nadie reclamaba. Bonini nos cuidaba. Era el papá de todos nosotros. Y Bielsa era bien quisquilloso con el tema del peso. Se acercaba y decía: “Oye, Waldo, pónganle ojo a esta cuestión porque hay que bajar de peso”. La información llegaba de arriba, pero el que nos comunicaba a nosotros era Bonini. Él tenía las habilidades que Bielsa no tenía, y era el encargado de guiar al grupo de jóvenes que éramos.
Juvenal Olmos: Pedro ya debe saber porque forma parte de un cuerpo técnico. Uno cuando arma esto no lo arma con pura rigidez. Hay un jefe técnico, un ayudante, un preparador físico. Siempre tiene que haber alguien que ablande la instrucción.
Pedro Reyes: Sí. Pero hablando de la selección, don Nelson tenía esa cualidad de llevar el grupo y que ninguno pasara la línea. Ese es el problema que uno tiene como entrenador: que al ser de una forma permisiva, uno de los jugadores se pase. Pero él lograba que todos tuvieran respeto, que el ambiente fuera alegre. Él se metía, quería ganar los fútbol tenis, pero nadie se pasaba de la línea. Eso es lo que al final el entrenador logra: el manejo del grupo.
Juvenal Olmos: ¿Y con el Coto Sierra? ¿Quién es el policía bueno y el policía malo?
Pedro Reyes: El Coto es muy cercano al jugador, le gusta mucho hablar. Entonces uno corre el papel de las cosas que quedan al margen y puede ir a apoyarlo. Pasa con el PF, pasa con un ayudante. Pero el Coto es muy cercano, así que mucha tarea la hace él mismo. A veces me dice: “Anda, habla con este, lo veo despistado”, o “Tantea a este”. A veces uno tiene que ser claro también.
Análisis táctico — Chile vs. Brasil, octavos de final, Francia 98
Juvenal Olmos: Octavos de final, Francia ‘98, Chile contra Brasil. Había mucho brasileño campeón del mundo del ‘94. ¿Quiénes fueron?
Pedro Reyes: Taffarel, Aldair, Dunga, Ronaldo, Bebeto y Cafú.
Juvenal Olmos: Descríbenos: este Chile que juega contra Brasil tuvo que esforzarse para cambiar algunos jugadores suspendidos o no disponibles. ¿Jugaron con línea de tres y dos por los costados?
Pedro Reyes: Sí, mantuvo lo que nos permitió clasificar. Empatamos los tres primeros partidos de la fase de grupos. Acá jugaba Moisés Villarroel, allá Pancho Rojas, y en el medio el Piri Parraguez. Esos eran los titulares. Al principio inició Fabián y después José Luis, el Coto, empezó a ser titular en los siguientes partidos. Con Camerún, cuando clasificamos, él ya inicia de titular y así iniciamos el partido con Brasil. Yo creo que esos primeros quince minutos fueron lo mejor que hicimos para contrarrestar la potencia de Brasil. Después del primer gol, el equipo brasileño fue superior. En el entretiempo el profe quiso hacer cambios: entró Marcelo Vega, Fabián Estay y Lucho Musrri. Tomó un poco de riesgo. En el segundo tiempo empatamos a uno, porque hicieron un gol más y nosotros hicimos el gol de descuento que lo hace el Matador. Pero los cambios, más que mal rendimiento de los compañeros, fue porque veníamos con una base jugando los mismos y en este partido hubo tres cambios que sí se resintieron frente a un equipo sin dudas.
Juvenal Olmos: Si tú fueras entrenador, ¿le juegas con este sistema a Brasil o te fuiste a un cuatro-tres-tres, un cuatro-uno-cuatro-uno? ¿Cuál es el formato que mejores dividendos nos ha dado contra Brasil?
Pedro Reyes: Yo no sé si atrás se podía hacer algún cambio. Pero quizás hubiera empezado con alguien más que pudiera apoyar la delantera. Hubiera empezado como terminamos, con jugadores más ofensivos. Con Fabián (Estay) junto al Coto, porque Fabián podía cumplir esa función de doble contención. Fue compañero mío en Colo-Colo y hacía esa función cuando lo requería el equipo.
Waldo Ponce: Creo que Fabián asumía la responsabilidad de marcar. Moderno, con salida, y te ayudaba en la marca.
Pedro Reyes: Al tener eso y la posibilidad de salir, lo más probable es que hubiésemos tenido más balones y el equipo brasileño tendría más riesgo. Como nosotros no teníamos el balón, ellos estaban cómodos. Se apoderaron mucho del balón porque acá, claro, teníamos los marcadores, pero ellos hacían lo que querían. Después, en la clasificatoria siguiente, enfrentamos casi el mismo equipo y le ganamos tres a cero de local. Con eso, sabiendo los resultados, quizás hubiese tomado más riesgo. Pero todo esto lo hablo con el diario del lunes.
Juvenal Olmos: Tenemos un debate en el podcast con los otros invitados. ¿Quién manda la jugada: Salas con su desmarque obliga al Coto a ese pase, o es el Coto que vislumbra la jugada y mete el pase? ¿O es una interpretación gestual de dos jugadores que se conocen y que uno hace así y el otro dice “listo, la pelota va allá”?
Pedro Reyes: Yo no jugué en esa función, no tenía la capacidad para meter un balón así. Pero yo escuchando al Coto, muchas veces hablando con compañeros delanteros, el Coto tenía conocimiento de los movimientos que iban a hacer los delanteros. De eso sí puedo dar fe. El Coto muchas veces tenía claro cómo le iba a dar el pase, porque ya se conocían. Probablemente, cuando jugaba con algún compañero que no tenía esa habilidad, le costaba más dejarlo habilitado. Yo creo que hay una complicidad de ambos, porque por mucho que sea un buen pase del Coto, si Marcelo no iba, no lo iba a dejar en esa posición. Hay una combinación de conocimiento de ambos.
Análisis táctico — Chile vs. España, Sudáfrica 2010
Juvenal Olmos: Sudáfrica 2010. Empatamos a cero. Vamos a ver con Waldo algunas cosas interesantes. Arranquemos con Valdivia. Estaba de nueve falso. ¿Por qué lo ubicaron ahí? ¿Qué funciones tenía?
Waldo Ponce: En la clasificatoria, esa posición siempre la ocupaba Chupete, que era nuestro delantero centro. Chupete llegó medio tocado al Mundial, lamentablemente. Goleador de la clasificatoria, un jugador súper importante. Chupete tenía lo mismo que decías de Marcelo o Iván, que te arreglaba una jugada, te enganchaba dos y te la ponía al ángulo. También teníamos a Paredes, pero el profe Bielsa no eligió ocuparlo.
Juvenal Olmos: ¿Por qué no escogió a Paredes y por qué escogió a Valdivia? ¿Qué función cumplió Valdivia que no cumplía Paredes?
Waldo Ponce: Lo que recuerdo que le pedía al diez, en este caso que el Mago fuera más mediocampista que un nueve centro, que se preocupara de los contenciones. España siempre tenía más posibilidades de juego en el centro: Busquets, Xavi, Xabi Alonso. Yo creo que el Mago trataba de ejercer esa función, de ponerse en el medio para tratar de que no jugaran tanto.
Juvenal Olmos: ¿Podríamos decir que Valdivia en este partido se sumó más al circuito defensivo y dejó la pelota profunda para los delanteros?
Waldo Ponce: Sí, yo creo que eso buscó Bielsa, que el Mago estuviera más cerca del mediocampo. Pero después prontamente nos viene una expulsión que terminó marcando el trámite del partido. La base de esta España era tener la pelota, no prestársela al rival. Nosotros siempre teníamos esas ganas de recuperarla lo antes posible, pelota perdida. El primero que la perdía, el primero que la recuperaba. Con uno menos se nos complicó harto.
Juvenal Olmos: ¿La expulsión fue parte de la ficha táctica, se pasó de rosca el jugador, o fue parte de una estrategia de España?
Waldo Ponce: No, yo creo que no. No sé si estuvo bien expulsado Marco Estrada. La segunda amarilla fue medio casual, se lo pasó a llevar, no fue ni siquiera una patada para mostrar amarilla. Nuestra forma de juego siempre fue así, de ser aguerridos, de estar siempre recuperando la pelota con intensidad. No lo llevó la expulsión a nada especial. Antes de la expulsión fue un partido bien parejo. No es que España nos haya pasado por arriba.
Juvenal Olmos: La pelota con Bravo. ¿Qué le generaba a los defensores?
Waldo Ponce: Para nosotros era un respaldo, una tranquilidad tener un arquero como Claudio que juega muy bien con los pies. Siempre con la intensidad de recuperar lo antes posible, muchas veces la tirabas con los ojos cerrados para atrás y Claudio te devolvía un pase, un cambio de frente, o despejaba lo más largo posible, que también le pega muy fuerte. Para un defensor, tener un respaldo de esa magnitud era súper importante.
Pedro Reyes: Pero, ¿eso era parte del trabajo de Bielsa? Porque las cualidades de Claudio las puede tener, pero a lo mejor Bielsa no quería jugar con el arquero.
Waldo Ponce: Claro, lo que tú dices, y que también a mi forma de ver el fútbol... con Bielsa no era prioridad jugar con el arquero. Nosotros siempre teníamos que recuperar y esa posibilidad era porque, al recuperar, sacábamos a dos o tres hombres de ellos y teníamos la ventaja de atacar lo antes posible. Para Bielsa no era prioridad que tuviéramos un arquero que juega bien con los pies para salir con una salida limpia. Lo principal era recuperar lo antes posible para atacar.
Las jugadas ensayadas: el pase largo de los centrales
Juvenal Olmos: Yo me acuerdo de que una de las jugadas clásicas de la selección era que Alexis y Vargas hacían de interior, y pasaban los dos volantes por fuera. Esto sí lo trabajaban.
Waldo Ponce: Sí, lo trabajábamos. Gonzalo (Jara) era del pase largo. También me gustaba el pase largo, a González, a (Jean) Beausejour, a (Mauricio) Isla. Había un trabajo de Bielsa que se llamaba “Seis más dos” que lo practicábamos: el que picaba sabía que cuando el central o el mediocampista tenía la pelota, se la iba a dar. Lo teníamos incorporado, y lo hablábamos, el conocimiento de tus compañeros.
Juvenal Olmos: Entonces, la pelota la tenía Gonzalo Jara. Alexis sabía que tenía que moverse para llevarse la marca e Isla sabía que la pelota venía para él. ¿Esa complicidad entre Sánchez, Isla y Jara existía?
Waldo Ponce: Existía. Siempre. Era súper claro. Con un cambio de frente, que teníamos la capacidad como centrales de poder hacerlo, porque eso no es fácil: encontrar un central que te haga un cambio de frente de cuarenta metros. Nosotros teníamos eso. Gary (Medel) tampoco era un tipo con mala técnica.
Juvenal Olmos: Claro, no saco nada con llegar con mi librito y decir “me gusta salir con el central por izquierda y tirarla a cincuenta metros” si no tengo el jugador que puede ejecutarla.
Waldo Ponce: Así es. Eso lo teníamos bien asimilado. Alexis y el Huaso se conocían de chico, la conexión de las divisiones menores. Yo tengo videos con varias imágenes de pases largos a González, a Bossejour, que siempre se invertían. Nosotros como centrales sabíamos que cuando teníamos la pelota en los pies, esa pelota le iba a llegar a destino.
Juvenal Olmos: Aquí están los tres centrales de Chile. Torres, Iniesta y Villa. Si Torres se desmarcaba, ¿este lo seguía al hombre?
Waldo Ponce: Yo siempre fui el líbero, un poco más de respaldo de mis dos stoppers, que eran Jara y Gary.
Juvenal Olmos: ¿Y si Villa venía para un lado y Torres para el otro?
Waldo Ponce: Si Torres venía para acá, lo seguía yo. Y Jara pasaba a ser líbero. Tratábamos de cumplir posiciones, pero la jugada no te da siempre para cambiar. Bielsa no nos permitía mucho eso. Cada uno tenía que cumplir la posición que nos daba. Si la jugada te lleva, hay que seguirlo a muerte, porque el tiempo en el fútbol no te da para estar cambiando de posición. Pero si teníamos tiempo, volvíamos a la posición original.
Pedro Reyes: En el caso nuestro, por ejemplo, siempre Ronald era el líbero. Nosotros podíamos alternar, cambiar, o seguir la jugada hasta que terminara. Pero el que mantenía siempre la posición de líbero era Ronald.
Juvenal Olmos: Acuérdate que el Colo-Colo 1991 muchas veces los stoppers, el Cheo Ramírez y Margas, se cruzaban a muerte. Con Mirko Jozic.
Waldo Ponce: Con nosotros no. No traspasábamos la marca dependiendo del tiempo. De repente la jugada no te da para cambiar. Pero siempre tratamos de cumplir la rigurosidad de las posiciones que nos daban.
Juvenal Olmos: Waldo, ¿te sentías líder de esta defensa?
Waldo Ponce: Sí. De acuerdo a mi condición también. El líbero ve la cancha más de frente casi siempre. Yo sí me sentía líder. Cuando cuento las anécdotas, yo mandaba a Gary y Arturo, los dos gigantes stoppers, a marcar, y me hacían caso. En ese tiempo. “A este cabro márquenlo no más, que a mí me lo dejan blandito y yo salgo jugando”. Me hacían caso. Arturo (Vidal) medio porfiado, el hombre de repente estaba jugando de puntero derecho y era central. Pero yo tenía ese respeto de mis compañeros. Con Gary me concentraba, conversábamos, nos sabíamos todo. Éramos bien amigos, todavía lo somos. Yo tenía esa conexión: sabía cuándo había que frenarlo, cuándo meterle ficha para que le ganara el cabezazo. Por ejemplo, con Honduras, un negro grandote: “Gary, a ese le doy yo, pantaloncito, brazo, yo voy”. Yo sabía cuándo meterle ficha y cuándo calmarlo: “Cálmate, te van a expulsar”.
El caudillo de la Generación Dorada
Juvenal Olmos: ¿Quién era el caudillo de esta generación en el Mundial?
Waldo Ponce: Mira profe, a pesar de que Claudio era el que portaba la jineta, no teníamos un referente único. Éramos un tan buen grupo que aceptábamos las críticas, los comentarios, las formas de poder decírtelo de buena manera.
Pedro Reyes: Hay veces que el liderazgo también es deportivo. Cuando tú ves que alguien es mejor que tú, que está teniendo un rendimiento mayor, se hace de ese liderazgo. Los volantes muchas veces decían “dámela a mí”, pero por su nivel futbolístico. Acá habían varios a un nivel alto: Vidal, Alexis, Claudio. Entonces el liderazgo no lo llevaba uno, sino que se compartía.
Waldo Ponce: Sí, nuestra selección era así. Ese liderazgo era compartido. Si yo tengo dos o tres buenos jugadores que están rompiendo, yo no puedo desteñir. Era una presión, una exigencia: yo no puedo ser el rompe olé, no la puedo perder. Ese liderazgo era bien compartido, todos teníamos una muy buena relación.
Predicciones para la Copa del Mundo 2026
Figuras del Mundial
Juvenal Olmos: Harry Kane, Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Vinicius Junior, Erling Haaland, Federico Valverde, Kylian Mbappé. ¿Quién avizoras como la gran figura?
Pedro Reyes: Yo creo que el respaldo lo va a tener por su selección. Hay varios sudamericanos: Messi, Vinicius, Valverde. Valverde está teniendo muy buen nivel en el Real Madrid, vamos a ver si Uruguay va a estar a la altura. A Lamine Yamal siempre le va a estar ahí, porque su selección es muy potente. Las aspiraciones de España son quizás rendir mejor. A Vinicius me extraña lo tan bien que lo hace en su club y tan poca relevancia que tiene después en su selección. Quizás pueda servir este Mundial.
Juvenal Olmos: ¿A quién no te gustaría marcar?
Waldo Ponce: A todos. Pero lo que más me costaba eran los bajitos más habilidosos. En este momento, Vinicius, porque es un tipo encarador que va al frente, te echa la pelota a correr, te frena, va y viene. Pero yo como líbero, de repente a los nueves se los paso a Pedro.
Pedro Reyes: A mí se me haría más fácil enfrentar a Kane y Haaland que a los extremos, porque son extremos. Mbappé nunca lo he considerado como un nueve nueve, siempre su mejor rendimiento es cuando viene del sector izquierdo. Kane es mucho mejor jugador que Haaland, más completo, más colectivo.
Juvenal Olmos: Pero la potencia física de Haaland con espacio te la hace correr y no lo pillai más.
Sorpresa sudamericana: Ecuador
Juvenal Olmos: Sudamérica tiene representantes en Ecuador, Brasil, Paraguay, Colombia, Uruguay y Argentina. ¿Quién es la sorpresa sudamericana?
Waldo Ponce: A mí me gusta Ecuador. Lo demostró en la clasificatoria cuando nos jugó en contra. Era impredecible. La velocidad, la potencia, el momento de los jugadores en sus clubes. Todo eso lleva confianza. Para mí, Ecuador debería ser la sorpresa.
Pedro Reyes: Si mantienen las expectativas... porque a veces les puede jugar en contra la presión, ya que no la han vivido antes. Si saben manejar eso, esos jugadores que están en el Milan, en el Arsenal, en el Chelsea, tienen mucho nivel.
Juvenal Olmos: ¿Por qué Ecuador hace esto y por qué Chile no ha tenido este recambio?
Pedro Reyes: Yo creo que lo hicieron principalmente en su liga. La inversión de sus clubes en las divisiones menores, la captación. Ellos trabajaron mucho empezando a no enfocarse solamente en las ciudades principales. Lo hizo Independiente del Valle, el mejor ejemplo. Yo fui a enfrentarlos hace trece o catorce años en Copa Libertadores, y ya estaban invirtiendo, pensando en un futuro no inmediato. Y hoy está la respuesta.
Waldo Ponce: Mucha gente lo ha dicho: no aprovechamos el boom de la Generación Dorada. No asentamos todos los recursos que ingresaron, la calidad de jugadores, las ligas que jugaron. Es muy nuestro. Pasó lo mismo con el Chino Ríos, con González, con Massú, y la inversión abajo no fue la necesaria.
El candidato: Francia
Waldo Ponce: Francia, por la calidad y cantidad de jugadores. La anécdota del Mundial pasado: tenían ocho menos y jugaron una final pareja.
Pedro Reyes: Campeón en el 2018, finalista en Qatar, disputando hasta el final con Argentina. Imagínate tantos jugadores jóvenes a un nivel impresionante.
Juvenal Olmos: ¿Le dan opción a Senegal o Marruecos de despegar, estar en octavos, cuartos, semis?
Waldo Ponce: Marruecos fue campeón sub-20 mundial, jugando en nuestro país. Muchos de esos jugadores están en la nómina para el Mundial. Traen un proceso.
Pedro Reyes: A mí me gusta mucho Marruecos. En la Liga de Arabia llegan muchos marroquíes a jugar, con un nivel impresionante. Y esos no están en la selección. Los de la selección juegan todos en Europa, muchos nacidos en Francia, descendientes de marroquíes. Tienen los recursos desde chicos.
Preguntas rápidas
Juvenal Olmos: ¿Borde interno o abajo del arco?
Waldo Ponce: Arriba.
Juvenal Olmos: Mejor jugador de la selección de Chile de todos los tiempos.
Pedro Reyes: Don Elías Figueroa.
Waldo Ponce: Para mí don Elías es un referente para todos, pero yo no lo vi jugar, lamentablemente. El mejor para mí es Arturo Vidal.
Juvenal Olmos: El mejor rival que te tocó enfrentar.
Pedro Reyes: El Fenómeno Ronaldo.
Waldo Ponce: Messi.
Juvenal Olmos: El jugador que no te gustaba enfrentar. Pesado y bueno.
Waldo Ponce: Suárez. Recordemos un partido que perdimos cuatro y yo me equivoqué en cinco goles. Suárez era de los pesados. Bueno, sí, pero pesado.
Pedro Reyes: Yo más antiguo: el Beto Acosta. Uno le pegaba acá, allá, y se volvía a parar. Uno se lo pasaba y volvía atrás.
Juvenal Olmos: El jugador más chistoso.
Waldo Ponce: Guillermo Pacheco, Guille. Fuimos compañeros en la U. de Conce, todavía juega. Era un chiste.
Pedro Reyes: El Murci (Francisco Rojas), Panchito. Me reía mucho con el Pancho.
Juvenal Olmos: El mejor compañero.
Pedro Reyes: El Coto Sierra. Llevamos muchos años trabajando juntos.
Waldo Ponce: En la selección, siempre con Gary. Teníamos esa conexión, amigos, seguimos hablando. Y en general, mi compadre, que es padrino de mi hijo, el Chino Martínez, Cristian Martínez.
Juvenal Olmos: El jugador con quien tuviste mejor afinidad.
Waldo Ponce: Gary. Compartíamos muchas cosas, buenos amigos, y eso se reflejaba en la cancha.
Pedro Reyes: Juan Pablo Toro, el Chopa. Mi amigo hermano, somos del fútbol.
Juvenal Olmos: ¿Las familias en el Mundial o fuera del Mundial?
Pedro Reyes: Fuera del Mundial.
Waldo Ponce: No. La familia no fue. Porque en realidad, si hubieran ido, los habría visto en los partidos, pero uno se preocupa mucho, está siempre pensando.
Juvenal Olmos: El mejor jugador actual.
Pedro Reyes: Lamine Yamal.
Waldo Ponce: Concuerdo. Aunque pesado, vuelvo a repetir.
Juvenal Olmos: El mejor técnico actual.
Pedro Reyes: Yo quiero que tenga un premio (Mikel) Arteta, porque tanto lo que ha peleado, no ha sido fácil. Un equipo que siempre está ahí y le falta culminar. Ojalá la logre. Es un técnico joven con una propuesta que se ha mantenido.
Juvenal Olmos: ¿Por qué no se te cruzó Guardiola?
Waldo Ponce: Lo que siento es que estos técnicos que son bien especiales de la forma que viven el fútbol, de repente a mí no me gusta mucho. Guardiola es un tipo que está todo el día pensando fútbol, se vuelven hasta locos. También Luis Enrique. Siento que son muy buenos técnicos, pero hay algunos que están sobresaliendo.
Juvenal Olmos: El mejor técnico que tuviste.
Waldo Ponce: Bielsa.
Pedro Reyes: Gustavo Benítez.
Juvenal Olmos: La mejor charla técnica.
Pedro Reyes: Don Nelson. La charla antes del partido con Bolivia: “¿Cómo salimos de acá si no ganamos?”
Waldo Ponce: Las charlas de Bielsa eran bien especiales, porque la charla era los entrenamientos de la semana, tenías todo claro antes de llegar. Pero las que me llegaban al corazón... fue una charla de Bielsa antes de jugar el primer partido del Mundial.
Juvenal Olmos: La mejor charla que diste como técnico.
Pedro Reyes: Me ha tocado poco dirigir, normalmente el Coto no ha estado suspendido. Pero jugamos contra Unión Española de Botafogo, empatamos a uno en Copa Libertadores, me tocó dar la charla ese día porque el Coto estaba suspendido. Esa la recuerdo como la más importante.
Juvenal Olmos: ¿Próximo campeón del mundo?
Pedro Reyes: Francia.
Waldo Ponce: Francia también.
Juvenal Olmos: ¿La sorpresa del Mundial?
Waldo Ponce: Marruecos.
Pedro Reyes: Yo voy por un sudamericano: Ecuador.
Juvenal Olmos: ¿El mejor jugador del torneo?
Waldo Ponce: Yamal. Ojalá se recupere.
Pedro Reyes: También por el momento que está viviendo. Pero también Haaland por los goles: es un goleador, le queda una y hace gol.
Juvenal Olmos: ¿Goleador de la Copa?
Pedro Reyes: Haaland, pero no creo que llegue a la instancia más importante. Así que Mbappé.
Waldo Ponce: Mbappé también.
Juvenal Olmos: ¿Qué camiseta se ponen imaginaria?
Juvenal Olmos: Yo me pondría la de Brasil.
Pedro Reyes: Yo con Ecuador estoy ahí. Me ha gustado lo que han hecho.
Juvenal Olmos: ¿El mejor Mundial de la historia?
Juvenal Olmos: Como hincha, Francia ‘98.
Pedro Reyes: El mismo. No tiene para mí otro. Dieciséis años habían pasado.
Juvenal Olmos: ¿Maradona o Messi?
Pedro Reyes: Yo enfrenté a Maradona, pero yo creo que Messi está un paso arriba.
Juvenal Olmos: Maradona. Porque no estaba rodeado como Messi de los buenos jugadores que tenía. Esa pachorra de conducir grupos, de asumir responsabilidades. Messi la está asumiendo este último tiempo, pero Maradona siempre lo hizo.
Juvenal Olmos: ¿Chile 2010 o 2014?
Pedro Reyes: 2010.
Juvenal Olmos: 2010. A pesar de que la otra, bueno, hasta 2014 después termina coronando con una Copa América. Pero ahí comenzó todo.