
Jugó en Universidad Católica, cuando aún era joven y daba sus primeros pasos como futbolista profesional. No se podía presagiar en ese entonces a las alturas que llegaría el exdelantero paraguayo José Saturnino Cardozo.
Leyenda en la selección guaraní y, también, un refernte histórico del Toluca mexicano. Y los números lo avalan: en la Albirroja fue el goleador histórico con 25 tantos, hasta que lo superó Roque Santa Cruz, en 2013. Mundialista, medallista olímpico, referente.
En el elenco mexiquense, en tanto, su figura está en lo más alto: marcó en total 258 tantos (fue goleador mundial de la FIFA en 2003) y se proclamó campeón de Primera División en cuatro ocasiones y una de la Concachampions.
En esta parte de la conversación con Pepe Cardozo, el goleador recuerda, justamente, los pasajes más importantes que vivió con esas dos tricotas.


Del Olimpia al Toluca: un salto de calidad...
¿Cómo se gestó su paso al fútbol mexicano? Contesta José Saturnino Cardozo: “Jugué todo 1994 en Olimpia y tenía ofertas para jugar en Boca, en River, Sao Paulo, Flamengo. Al final, llega una posibilidad de partir a México y la tomé. Toluca era, en esos momentos, un equipo chico que había ganado apenas tres campeonatos”.
- ¿Se acomodó rápido?
Tuve una lesión importante de ligamentos en la Copa América de Uruguay 1995, por lo que mi carrera en el Toluca fue rarísima: estuve dos años sin jugar y me renovaron sin haber jugado. Por eso, nunca tomé la decisión de irme a otro equipo, por agradecimiento, por reconocimiento a la institución por haberme apoyado esos dos años. Después, llega Fabián Estay y, bueno, con Enrique Meza como DT nos transformamos en el equipo que fuimos.
- De ahí hacia arriba, nadie los paró…
Fue fantástico. Cuatro títulos de Liga, uno de Concachampions. Ser el máximo goleador del club, con 249 goles, 258 en total. Haber marcado 29 goles en 18 partidos. Tener esos récords para mí fue increíble. Por eso jugué más de 300 partidos y 10 años allí.
- ¿Y era tan jodido para los rivales jugar ahí en el Nemesio Diez? Como decían, el Infierno del Toluca…
No era para nada fácil. Exactamente así, era un infierno jugar ahí. Primero, porque Toluca está a 2.600 metros sobre el nivel del mar y, después, porque Toluca siempre se caracterizó por tener buenos jugadores. Te presiona, te asfixia, la gente te exige jugar bien. Y eso, todo era “culpa” del profe Meza, que nos exigía no solo salir campeón, sino jugar bien y meter muchos goles. Nosotros nos acostumbramos así y la afición también.
- Apenas unos años después de que usted se va del club, llega un chileno a Toluca, Héctor Mancilla, quien también dejó una huella importante en México. ¿Opiniones?
Tremendo goleador. A veces, nos comunicamos con Mancilla. Los delanteros que llegaban a Toluca siempre tenían el problema que los comparaban conmigo. La gente, cuando el centrodelantero no hacía un gol en el primer partido, ya comenzaban las comparaciones y con toda esa presión, Mancilla llegó y salió goleador del campeonato. Le dio títulos al Toluca (2008 y 2010). Formó parte de los jugadores que llegaron a México y se adaptaron bastante bien.
- ¿Cree que al jugador chileno se le hace fácil adaptarse a México?
El chileno que llega a México se adapta bien, porque técnicamente es bueno. Jugadores extraordinarios, superdotados técnicamente. Juegan bien, tienen buena visión, hacen buen fútbol…

Paraguay: un estilo clásico en Sudamérica
- Usted ganó títulos, fue goleador, tuvo una impecable carrera profesional, pero ¿es cierto que una medalla olímpica supera todo eso? ¿Se siente como algo único?
Me tocó jugar 16 años en la Selección. Te pones la camiseta y te transformas, porque la vida te da esa posibilidad de defender los colores de tu país. Representábamos a nuestro país, a la garra guaraní. No solo era un juego. No pude estar en los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992 por una lesión y pensé que nunca más iba a tener esa oportunidad porque los años se venían encima. Me llamaron a los 33 años para ser refuerzo en Atenas 2004 y qué forma, llegar a una final, hacer unos Juegos fantásticos y ganar una medalla. Es totalmente diferente a lo que uno puede vivir en un Mundial
- A ver, expláyese...
Porque en un Mundial están los mejores jugadores del mundo y en unos Juegos Olímpicos están los mejores deportistas del mundo. Se vive de manera tan distinta. Me tocó jugar dos mundiales, pero los Juegos… Ves a los mejores atletas del mundo, que se preparan cuatro años para competir nueve segundos. Nosotros, como futbolistas entrenamos dos horas diarias para jugar un partido el fin de semana; esos seres humanos se lo juegan todo en ocho o nueve segundos. El sacrificio, el esfuerzo que hacen durante tres años para ir a competir.
- Asumo que aún guarda la medalla…
Claro, pues. La tengo guardada en mi casa en Paraguay y en una caja fuerte. Eso de ganar una medalla no es algo que se les abra a todos. Vas a ver como jugadores extraordinarios, algunos de los mejores del mundo, no tuvieron esa oportunidad de ganar una medalla. A nosotros se nos dio con Paraguay y somos 18 medallistas solo en el país, porque Paraguay nunca había ganado medallas. Nos sentimos tan orgullosos de ser paraguayos. Hasta ahora lo siento en el corazón.
- ¿Cómo ve a Paraguay para el Mundial?
Estamos a nada de que comience. Paraguay lleva tanto tiempo que no participa en un Mundial (Sudáfrica 2010) que estamos todos esperando. Cuando llegó Gustavo Alfaro tocó la tecla que tenía que tocar, encontró a una Selección que estaba perdida y la logró clasificar. Lo felicito a él por encontrar el camino y entender al jugador paraguayo. Veo bien al equipo, compitió bien en las Eliminatorias y sé que podrá demostrar todo su potencial.
- ¿Fortalezas principales?
Hay buena mezcla: jugadores experimentados, jugadores jóvenes. De tres cuartos de cancha hacia arriba tiene valores explosivos, determinantes. El equipo está muy dirigido, además, como para ir a ilusionarnos. La primera ronda es la más difícil de superar y después, al pasar, son finales y Paraguay puede sorprender con lo que tiene. Por último, atrás, el equipo es una muralla, con jugadores acostumbrados a estar en finales, a competir, Libertadores. Le va a ir bien.
- Usted me dice lo mismo que hace tiempo comentó Rogelio Delgado, compatriota suyo: que Alfaro había apretado la tecla justa del jugador paraguayo…
Al jugador paraguayo hay que entenderlo. No lo vas a convencer con sistemas, con tratar de jugar bien. Hay que estar cerca de él y decirle lo que nos gusta que nos digan: que somos unos luchadores. Entramos a la cancha a pelear por nuestro país; estamos acostumbrados a eso...
- Siempre ha sido así…
Mire: nosotros íbamos a jugar con Brasil y decíamos: “nosotros no jugamos como Brasil y no queremos jugar como Brasil. Nosotros somos paraguayos, luchadores, y tenemos que entrar a competir, aunque ellos tengan dos o tres de los mejores jugadores del mundo. Somos guerreros y les vamos a demostrar que no son mejores que nosotros. Gustavo Alfaro fue mi entrenador en San Lorenzo y yo siempre dije que él era el ideal para dirigir en Paraguay. No solo a la Selección, sino a Olimpia, a Cerro, a Libertad… Supo entender.

- ¿Por qué a Daniel Garnero no le fue bien en la Selección Paraguaya, si a nivel de clubes lo ganó todo?
Lo puedo entender, porque soy entrenador, que a veces uno quiere que funcione su sistema. En Paraguay, sin temor a equivocarme, ellos quisieron implementar un sistema como se juega en Argentina, es decir un 4-3-3 y en Paraguay rara vez los equipos juegan así. Cómo vas a buscar esos perfiles, del “10”, del “8”, si juegas con dos contenciones. En Paraguay, extremos hay pocos, porque nosotros somos más guerreros, nos gusta ir a competir. Si nos enfocamos solo en jugar bien, el paraguayo no se va a adaptar.
- ¿Cómo así?
A ver. Recuerdo cuando en mi época íbamos a jugar contra otras selecciones, yo le decía al lateral “A mí, tíramela al segundo palo, que con Walter Samuel voy a pelear, con Yepes voy a pelear”. No le decía que me la diera al pie. Por eso digo que cuando Alfaro llegó tocó la tecla exacta de lo que le gusta al jugador paraguayo. Competir, la “guerra”, el esfuerzo, el choque y así siempre ha jugado Paraguay…
- Sabido es, Pepe…
Los partidos que jugábamos los ganábamos con tiros libres. O gol de Chilavert, de Chiqui Arce, de Cardozo o de Roque (Santa Cruz). Cabezazo del Colorado Gamarra o de Celso Ayala. No era que te hago un caño y la cuelgo en el ángulo, eso no existe en Paraguay. Nosotros jugamos de otra manera. Me extraña lo de Garnero, porque estuvo mucho tiempo en Paraguay y ganó muchos títulos, pero fue a la Selección y jugó 4-3-3 y al parar al equipo así, hacerlo jugar como yo quiero y no adaptarme al jugador que tengo, a partir de ahí ya estamos mal.








