Ignacio González, actual arquero de Everton de Viña del Mar, corre con una ventaja que muy pocos futbolistas en el medio local pueden presumir: un orden financiero absoluto y una consolidada faceta como empresario.

Fundador de AS Inmobiliario, el experimentado guardameta se ha transformado, casi sin quererlo, en el asesor financiero de cabecera de más de 300 futbolistas del medio nacional. Pero no tan solo de jugadores, sino que de otros deportistas y gente común y corriente.

A través de convenios con el Sifup, Nacho González busca romper la “burbuja” del balompié criollo y educar a las nuevas generaciones para evitar las recurrentes crisis económicas post-retiro.

En conversación exclusiva con En Cancha, el portero detalla cómo construyó su patrimonio desde abajo, analiza la alarmante ignorancia financiera que rodea al ciudadano común y cómo se proyecta con su empresa después de colgar los botines.

El arquero de Everton sigue creciendo con su empresa AS Inmobiliario. Foto: Agencia Aton.
Ignacio González. El arquero de Everton sigue creciendo con su empresa AS Inmobiliario. Foto: Agencia Aton.

-Como ya muchos saben, tienes una empresa que se llama AS Inmobiliario. ¿De qué se trata y cómo empezó?

-Yo desde muy chico vi que el fútbol es una burbuja de la cual debes salir un poco de lo que es la realidad, muchas veces por lo que son los sueldos. Entonces, yo dije: “Bueno, antes del retiro, tengo una carrera corta, voy a estudiar y tengo que ser muy inteligente”. Ahí entró el mundo inmobiliario, que encaja conmigo por el tiempo, ya que no me demanda estar presencialmente como un restaurante, por ejemplo.

-Claro...

-Y pasó por algo propio: cada club donde yo jugué no tenía un área para encontrarte un departamento o una vivienda. A mí lo que me costó cuando me fui a jugar a Puerto Montt o cuando vine a Everton en el 2013 y siendo chileno... Encontrar un departamento en temporada alta es complicado en Viña o en Puerto Montt, porque tienes que encontrar algo que sea por una temporada de 11 meses y que esté amoblado. Entonces dije: “Bueno, si para mí es complicado, ¿cómo lo hará un extranjero?”.

-¿Qué siguió?

-Empecé a comprar, a entender que había un modelo de negocio con esto de comprar, vender y jugar con la deuda. Me empecé a codear con gente y me di cuenta de que casi todos los equipos donde jugué los auspiciaban inmobiliarias; conocí a los dueños de las compañías y empecé a entender el rubro. Después empecé a comprar, y sin darme cuenta ya tenía un negocio inmobiliario de compra de propiedades y manejo de deuda. Yo mismo se los arrendaba a los deportistas, a los mismos futbolistas que tenían la misma ‘pana’ que tuve yo inicialmente. Ahí muchos futbolistas me empezaron a pedir ayuda, a pedir que les explicara cómo lo había hecho, porque yo empecé a comprar con un sueldo de 900 mil pesos. Que sigue siendo buena plata, pero la gente tiene en la cabeza que los futbolistas ganan sueldos estratosféricos y yo no empecé ganando eso. Fui siempre alguien ordenado y compraba cosas que me generaban plata; esa era la lógica.

-¿Qué es lo que hizo crecer a la empresa?

-Yo creo que el boca a boca. Sobre todo en el fútbol, eso es lo que te da el respaldo. El feedback que me entregaban los jugadores era que llegaban a mí por un tema de confianza. Sabían que soy del mismo círculo, que tengo convenios con un sindicato muy serio que es el Sifup, que tengo convenios con grandes empresas y que, aparte, yo mismo lo había hecho. Eso les daba confianza, y muchos han llegado a mí también porque otras empresas los estafaban.

-¿Qué sientes cuando ves algunos casos de futbolistas que ya tienen tu edad, quizás están más grandes o cerca del retiro, y que no han invertido como debieran?

-Obviamente que te da lata porque, siendo futbolista, te puedo decir que el fútbol tiene un desgaste gigante. Yo que hago las dos cosas te digo que el fútbol tiene un desgaste mucho más grande, porque tú renuncias a cosas y a momentos que nunca más vas a poder recuperar: dejar a tu hija al colegio, un matrimonio, algo importante familiar... Todas esas cosas tú las dejas y no las puedes reemplazar con ningún monto de plata. Uno lo aprende a valorar más cuando está ahí.

-Fuerte...

-Por eso a mí me gustaría mucho apuntar y ayudar a los jugadores en temas de educación financiera: que sepan cómo manejarse con tarjetas de crédito, con líneas de crédito, cómo funcionan los bancos, el impacto de pedir un crédito, las tasas de interés, qué es una boleta de honorarios, una factura, por qué hacerse una empresa o a quién llegar cuando lo quieran hacer. Todas esas cosas en el fútbol no te las dicen. Imagínate qué pasa con el futbolista que de repente, de la noche a la mañana, se ve con plata. Por eso yo tampoco podría juzgar a una persona. Pero con la empresa quiero evitar que sigan habiendo esos casos de que les llegue plata de la noche a la mañana y después queden sin nada, porque da lata todo el desgaste que tiene un jugador de fútbol y todo lo que le queda por recorrer después, porque nadie—en el mejor de los casos—juega más allá de los 40 años. ¿Y después qué pasa?

-¿Cómo crees que influyó en tu caso haber estudiado una carrera (Ingeniería Comercial)? ¿Te dio otra perspectiva de la vida?

-Sí, claro que sí, te da una base. Pero yo creo que lo que más aprendí fue a llegar a gente que había hecho el tema en ciertos nichos específicos. En ese momento no había clases telemáticas, eran presenciales, y yo terminaba muerto después de tener que ir a estudiar; era terrible. He hecho muchos cursos en la parte inmobiliaria, pero más que los cursos, lo que más me dio fue asesorarme por gente que ya había hecho o que estaba en el lugar donde yo quería estar. Esa fue la clave: prestarle oreja a los tipos ordenados, a los tipos que yo admiraba por la estructura que tenían.

Las metas a futuro y el post-retiro

-¿Qué objetivos tienes de aquí en adelante? ¿Cuáles son tus metas respecto a la empresa?

-Poder llegar a la gran mayoría de personas para que no les pase lo que me pasó a mí. Si bien yo empecé desde muy chico, uno de los errores que cometí fue colocar mucho pie y comprarme mi primera casa pensando en vivir ahí. Después me di cuenta, cuando entendí el negocio, que la tuve que arrendar y luego la tuve que vender. Uno nunca se hace esa pregunta cuando se compra su primera vivienda: que la vas a tener que arrendar o vender. Después aprendí a mirarlo como un número. Con el conocimiento que tengo ahora, no hubiese hecho lo que hice inicialmente.

-Tiene lógica.

-¿A quiénes quiero llegar con esto? No solo a los jugadores, sino a todo tipo de gente; poder enseñarles a que tomen buenas decisiones. Quizás los deportistas se vean más reflejados porque la misma carrera te obliga a madurar antes, pese a que ganan plata jóvenes y un millón de cosas. Pero a todo tipo de gente, con mi testimonio y a lo mejor por ser un personaje más público, el fútbol me da la posibilidad de llegar a más personas con mi historia e invitarlos a hacer un millón de cosas.

-¿Te pide ayuda mucha gente?

-Claro, y para mí fue complicado porque en ese momento yo estaba jugando fútbol. Tenía todos los contactos, pero me di cuenta de que a la gente le llamaba la atención mi caso y me pedían ayuda: “Oye Nacho, ¿cómo lo hiciste? ¿A quién llegaste? Por favor, enséñame. Puta, yo no cacho nada, pero confío en ti porque sé que no me vas a cagar”. Eso era lo que les pasaba. Era tanta gente preguntando que me acordé de que estudié algo parecido, que fue Ingeniería Comercial. Siempre me gustaron los números, así que dije: “Tengo todo armado como para poder hacerlo”. Además, ya tenía un negocio inmobiliario estructurado por mis propias inversiones. Tenía todo de la mano.

-¿Consideras que hay mucha ignorancia, no tan solo en el fútbol, sino en general en las personas por el tema de la inversión inmobiliaria?

-Sí, mucha. De hecho, mucha gente que llega a nosotros no tiene idea de lo que puede hacer con los recursos que tiene. Hay muchos que piensan: “Mira, Nacho, tenía pensado hacer esto y llegué porque vi una nota tuya”. De repente los mandamos a evaluar y se dan cuenta de que pueden hacer un millón de cosas. Pero más que eso, es enseñarles cómo funciona el tema: que cada inversión conlleva un riesgo, cómo puede manejar ese riesgo y cómo impacta. Hay que ser muy responsable con lo que es el endeudamiento. Acá lo que nosotros generamos con la empresa es relación con los clientes a largo plazo.

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-En ese caso, sería un error para un futbolista que recién está partiendo comprarse un auto de lujo en vez de estar invirtiendo en el mundo inmobiliario, ¿no?

-Sí. En su momento yo vendía el auto e invertía todo. Ahora que las cosas te resultan, quizás otros ven lo que uno pudo hacer y dicen “yo quiero hacer lo mismo”. Yo dejé un millón de cosas de lado por no enfocarme en el auto. Es más, tenía contratos a plazo y no tenía un sueldo alto; ahí fue cuando me empecé a dar cuenta de lo que podía hacer. Me fui comprando uno, dos, tres departamentos, y así empecé. Entendí cómo iba acumulando patrimonio y flujo, y que podía hacer un millón de cosas.

-¿Cómo te sentías dando ese paso atrás mientras tus compañeros llegaban en autos de lujo deportivos?

-A mí me encantan los autos. Yo vengo de una familia que se dedica al tema automotriz, tanto mi papá como mi hermano. Pero también entiendo que son solo autos. El codearme con gente que a mí me inspiró mucho me ayudó a aprender de los que sí habían hecho bien las cosas. En el fútbol se te acercan un millón de personas que te quieren cagar; después dejas de jugar y desaparecen. Yo he vivido eso como futbolista y como inversionista.

-¿Sí?

-Obviamente esa experiencia la traspaso y digo: “Mira, acá pueden hacer esto, esto y esto. Se pueden estructurar de tal forma. no es necesario ganar tanto, sino empezar”. El mismo argumento que le doy a los clientes se lo muestro con un departamento mío: “Mira, compré esto a tal valor, ahora vale esto y en el transcurso del tiempo me ha dejado este flujo”. Les muestro el Excel con los números y les digo: “Compadre, fíjate cómo impactó esta decisión desde el año 2010 a ahora”. Cuando lo ven dicen: “Chuta, Nacho, impresionante lo que hiciste”. Y les respondo: “Claro, ahora imagínate que esa decisión en su momento me dio miedo, pero hoy en día esas inversiones pueden pagarme el auto del que estamos hablando”.

-¿Después de tu retiro piensas seguir ligado al fútbol o ya te dedicarás 100% al rubro inmobiliario?

-No, al fútbol no. No me gusta mucho cómo se maneja hoy en día el fútbol; hay cosas que no entiendo. Yo como jugador lo que más quiero es poder ayudar a los futbolistas, que tengan una buena educación, que puedan llegar a mí y sientan que alguien los quiere ayudar y que pueden confiar.

-¿Te ha desencantado un poquito el fútbol últimamente, Nacho?

-No, el fútbol como tal no. El fútbol me encanta y es lo que me sostiene al día de hoy. Hasta el día de hoy juego por pasión, y fue lo mismo por lo cual empecé a los 17 años. El fútbol para mí nunca ha sido un problema, me lo ha permitido todo. Pero seguir en el fútbol después como técnico, por ejemplo, entendiendo los tiempos, es complicado porque te pierdes muchos momentos. Como DT es peor, vas a tener menos momentos. En algún momento tienes que disfrutar la vida y recuperar tiempo con tus hijos.

-Y actualmente fuera de la cancha, ¿te gusta ver fútbol o prefieres desconectarte un poquito de eso?

-Sí, veo fútbol, pero tampoco tanto; intento desconectarme. Creo que me ha servido mucho tener la empresa en ese sentido porque escapo de la burbuja del fútbol. Me relaciono con otras personas, veo cuáles son los sueldos actuales promedio que hay en Chile y eso te hace salir de la burbuja y valorar mucho más lo que es el fútbol. Soy muy consciente y veo gente que estudió cuántos años, trabajó cuánto tiempo, y mira lo que gana. Podrían ganar mucho más, pero el sistema está estructurado así; ahí es donde me doy cuenta de todo eso.

-¿Dónde vives hoy?

-Actualmente vivo en Olmué y he hablado con el alcalde porque me lleva a dar muchas charlas para que cuente mi historia, para que pueda servirle a los cabros más chicos y a los empresarios de la zona. Poder hacer esas cosas me gusta y me inspira mucho porque puedo ayudar a otra gente.

-Esto te lleva a estar en constante aprendizaje, ¿no?

-Completamente. Yo me estoy capacitando constantemente; casi todos los años saco un curso de algo. Para mí siempre es bueno capacitarme, pero este negocio conlleva mucho también los contactos que tienes. El fútbol me ha abierto las puertas para tener muy buenos contactos.

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