María José Prieto rompió el silencio en el pódcast “Mamá por siempre”, conducido por María Luisa Godoy, donde desclasificó los complejos momentos que vivió Julieta, su hija adolescente. En una íntima conversación, la intérprete reveló la estrategia familiar que implementó para proteger a la menor del juicio público tras las graves acusaciones contra su padre, Cristián Campos.
Durante el espacio, la intérprete no se guardó nada y apuntó con dureza contra la pérdida de la presunción de inocencia en la era digital, detallando además la rutina matutina con la que lograba levantar a su hija cuando las jornadas se volvían insostenibles.
“Falta de responsabilidad y ética”: La dura crítica de la actriz a los medios y las redes sociales
Prieto abordó los complejos desafíos que significa criar en tiempos de hiperconectividad, especialmente cuando estalla una crisis mediática. Sin rodeos, cuestionó la cobertura que recibió el caso en distintas plataformas.
“Es bueno que se hable de lo mal que lo hicieron algunos medios de prensa, lo mal que lo hacen las redes sociales por el hecho de prescindir de la presunción de inocencia”, comenzó señalando.
La actriz fue más allá y criticó la búsqueda desmedida de interacciones y sintonía a costa del dolor familiar.
“Cómo todos salen a hablar sin tener ningún asidero ni estar al tanto de lo que está pasando y salen a cacarear simplemente por el hecho de que tengan un like o de rellenar horas en sus programas. Y eso es una falta de responsabilidad y ética enorme”, agregó.
“Las mañanas eran muy duras”: El íntimo plan con el que sostuvo a su hija
Al profundizar en la intimidad de su hogar, María José Prieto confesó lo difícil que fue enfrentar el despertar diario en el peor momento de las acusaciones. Fue ahí donde diseñó una estructura diaria basada en cuatro pilares fundamentales para contener a la adolescente.
“Las mañanas eran muy duras. Le decía: ‘Lo primero que hay que hacer cuando uno se despierte por la mañana es agradecer, dar las gracias por estar vivo’. Luego, le dábamos fuerza. Y ahí respiraba y partía”, narró.
El segundo escalón del método buscaba mantener la mente de la joven enfocada en sus propios proyectos y metas, alejándola del ruido exterior:
“Después, darle una dirección, como decirle: ‘Mira, con claridad, con intención, tienes que dirigirte hacia allá, hacia tu objetivo, lo que sea que tengas’”, añadió.
El tercer y cuarto paso de este blindaje emocional se centraron en la aceptación y en la confianza de que el impacto mediático terminaría por decantar con el paso de los días.
“La cuarta patita es soltar, soltar lo que no está en tus manos, soltar lo que no puedas controlar. Hay cosas que uno no puede controlar, entonces ahí hay que confiar y hay que soltar. El tiempo dirá y el tiempo dijo. El tiempo va curando las heridas”, complementó.